Roos: "Esta es una película de la era pos-SIDA"
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El guionista norteamericano Don Roos, de 44 años, eligió zafarse de los convencionales esquemas hollywoodenses para los que trabajó con éxito en películas como "Mujer soltera busca" o la remake de "Diabolique", y se lanzó a escribir y dirigir su opera prima, "Lo opuesto del sexo", que le saca la lengua al modo más políticamente correcto de contar una historia.
Además de los premios que ganaron la película y sus actrices -Christina Ricci y Lisa Kudrow-, las repercusiones que generó esta divertida película del circuito de arte -que explora unas cuantas formas de la sexualidad y de la hipocresía hollywoodense- se instalaron, curiosa y positivamente, en los círculos más conservadores de la sociedad norteamericana, en la comunidad gay y hasta en esa poderosa industria del cine.
En diálogo telefónico con La Nación , Don Roos dijo que su película se instala en la era "pos-SIDA". Si bien su intención, más allá de exponer la moral norteamericana, no es asustar a la audiencia con advertencias, esta comedia enfatiza con desenfado cuánto importa saber con quién uno se acuesta. "Si hay algún mensaje es que el sexo tiene consecuencias. Ese es un descubrimiento pos-SIDA, especialmente aquí donde en los 70 hubo amor libre y sexo divertido -agregó-. No trata sobre alguien que descubre que tiene la enfermedad, sino sobre cómo se vive en un mundo en el que el síndrome está instalado ya hace quince años. Pero la propia moraleja está en que a pesar de los rollos del sexo y lo complicado de los vínculos siempre es bueno conectarse con la gente."
Un público cautivo de sus prejuicios
"Quise escribir sobre gente y situaciones que me eran familiares: gays teniendo amistad con heteros , una nueva clase de familia porque la tradicional se disolvió", dijo. En cuanto al "opuesto" al que alude el título, Roos explica que el sexo en este film "es el opuesto al fácil, casual, inconsecuente y glamoroso de la mayoría de las películas norteamericanas, que no tienen ningún futuro".
El cine independiente le permitió trabajar con más comodidad "porque cuanto más plata gastan los estudios más masivo y convencional será el film; uno no puede arriesgarse a hacer enojar a nadie si es muy caro".
Aunque para manejar el sentimiento de los espectadores "ofendidos", el director desplegó sus artimañas para hacer que éstos naveguen sobre sus prejuicios y los trabajen casi sin darse cuenta.
"Es probable que parte de la audiencia se oponga a las relaciones no convencionales. Mi truco fue empezar con la protagonista siendo intolerante y diciendo cosas ofensivas sobre esas relaciones. Así, la audiencia siente que sus sentimientos están siendo expresados, pero a la vez piensa: "No soy tan intolerante". Se relajan y no se resisten. Después, ese personaje que los sedujo con sus dichos antigays va tornándose tan liberal que cuando dice algo realmente ofensivo, la gente piensa: "Pero los gays no son tan malos"". Pero Dedee es generosa con el público que mantiene cautivo en la butaca y con su voz en off le va salteando y adelantando la película. "Sé que esto te va a parecer terrible, pero después te va a gustar". Aunque en un momento cumbre les pedirá otra cosa.
Actores
Como Roos nunca había dirigido actores, antes de filmar decidió tomar clases de actuación. "En esas clases, con otros estudiantes-actores empecé a trabajar la película, de modo que al llegar al set ya había dirigido la mayoría de las escenas. Así aprendí a respetarlos. Soy escritor y estoy muy conectado con los personajes, y como los actores son quienes dan vida a los personajes me siento muy ligado a ellos. No pienso en ellos como si fueran ganado, como lo hacía Hitchcock."
Ninguno de los actores del film cobró su cachet entero. "Todos trabajaron porque realmente tuvieron ganas."






