
Documentos heróicos, devociones patéticas y Bob Dylan en hebreo. Un resumen de los más increibles sitios de fans.
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A medida que termina de cambiar el siglo, Internet se convierte en el camino amarillo que nos lleva a la deslumbrante Ciudad Esmeralda: un futuro en que todos nos sentaremos en el sillón universal para buscar el informe meteorológico en aol, vender nuestros fluidos corporales en eBay y mirar películas en dvd. ¡Qué emocionante! Más aún: si me permiten aventurar una profecía, predigo que conectarse a la red será un hecho de la vida cotidiana por toda la eternidad, o al menos hasta que todos se den cuenta de lo aburrido que es (lo que ocurra primero).
Pero ¿qué significa Internet para los fans del rock & roll? Tengo la respuesta: kajagoogoo.com. No es el único sitio que existe sobre Kajagoogoo; sólo es mi preferido y, además, el único que muestra imágenes de las caras de los integrantes del grupo montadas sobre los cuerpos de los Teletubbies. No soy lo que se dice un entendido en computación sino un simple hombre @do por la informática, y mis glándulas suprarrenales no traen incorporada la paciencia necesaria para vivir haciendo clic y esperando eternamente en línea. Pero sí soy fan de Kajagoogoo, y por eso me importa Internet. Según las estadísticas, tengo más posibilidades de que me coma un oso polar que de toparme con otro fan de Kajagoogoo, pero en Internet encuentro personas que tienen una obsesión aún más servil que la mía por Limahl. Por extraño o imbécil que sea un grupo, siempre hay alguien en algún lado que le erige un santuario en la web, y eso es hermoso.
Por ejemplo, a mí me gusta el sito La Fay’s John Taylor Pit Stop (lafay.com/jt), donde, haciendo doble clic con el mouse, se puede acceder a las mil caras del interesante bajista de Duran Duran. Hay una galería que exhibe los muchos peinados de John Taylor (Many Hairstyles of John Taylor), sitio que, si bien deja afuera algunos de mis peinados favoritos —¿dónde está el look desmañado y mojado del video de "Rio"?—, hace que me relama de gusto. La gracia de la web reside en esos heroicos monumentos a la devoción patética. A pesar de toda la movida corporativa para convencer a los usuarios de que hagan clic, la emoción pop de la web no consiste en recopilar información útil, sino en navegar hasta las profundidades del fanatismo y su aspecto más extático y desquiciado. Es una droga que nos hace soñar. Recordemos lo que dijo nuestro mouse pad: ¡Alimenten su cabeza! ¡Alimenten su cabeza! (A propósito, por si hay alguien que no esté al tanto de mi sofisticada jerga informática, navegar significa estar todo el día con el culo apoyado en la silla; lo utilizo solamente porque es un verbo más comercial que pastar.)
A los músicos de rock les encanta armar sitios oficiales, dado que es una forma elegantísima de apretarles los tornillos a sus fieles. El más famoso es davidbowie.com, un lugar de especulación desprovisto de encanto que nos invita a "integrar la comunidad más alucinante de Internet" enviándole al Delgado Duque Blanco nuestro número de tarjeta de crédito. Pero los sitios de fans no oficiales siempre son más divertidos, y por ahí andan dando vueltas miles de sitios de Bowie; casi todos cometen errores al transcribir la letra de "Station to Station". Eso no me resulta ni siquiera gracioso -soy sumamente exquisito respecto de Bowie-; me siento más cómodo en santuarios como tvc15 y Cyberspace Oddity. Hay un sitio que se dedica exclusivamente a interpretaciones creativas de "Heroes" (up-to-date. com/bowie/heroes) y otro que le tira a Bowie las cartas del tarot (hollywoodtarot. com). Pero mi preferido es el Velvet Goldmine (lodger.com/vg), donde una hacker bastante desquiciada escribe sobre la emocionante experiencia que vivió cuando conoció al hombre en persona, y recuerda el impacto que le causó el amor de Bowie, a puro terror y placer. "Por el momento no tuve ningún otro encuentro con Bowie", dice para finalizar. "Pero agarró algunas de las flores que le tiré en [un show de] San Francisco (...) y volvió a arrojarlas más o menos hacia donde estaba yo." Ramera sexy, cómo te quiero.
En la tienda de la página de Susanna Hoffs se puede adquirir la música de "Eternal Flame" por la módica suma de 3,95 dólares (¡anímense!), mientras que en la página de Jewel uno puede romperse el alma para hacer un :). Bob Dylan tiene el sitio oficial más alucinante del mundo: bob-dylan.com, que contiene una base de datos con letras de canciones y un buen caudal de música inédita, incluso con material en vivo de los años 60. Pero la enloquecida energía dylaniana se percibe a un volumen más alto todavía en los sitios que le dedican sus fans, como 20 Lbs. of Headlines (net taxi.com/citizens/scales), Bread Crumb Sins (interferenza.com/bcs) y la página Bringing It All Back (punkhart. com/dylan). Me gusta Bob Dylan: Tangled Up in Jews (www.well.com/user/yudel/ dylan.html), que registra "la odisea cultural/religiosa judía de Shabtai Zisel ben Avraham v’Rachel Riva, alias Bob Dylan", brinda una exégesis talmúdica del tema "Jokerman" y traduce "All Along the Watchtower" al hebreo, aunque quizás algunos admiradores se inclinen más por el santuario Absolutely Cynthia Marie’s Bob Dylan Shrine (geo cities.com/ SoHo/2615), que tiene muñequitos de papel de Dylan diseñados para la ocasión.
Los relatos de ficción escritos por los fanáticos son un mundo aparte, dominado principalmente por los televidentes que inventan cuentos protagonizados por los personajes de Viaje a las estrellas o de Los expedientes secretos X; muchas veces son obscenos y otras tantas reciben amenazas de los estúpidos departamentos legales que no saben distinguir entre la violación de los derechos de propiedad intelectual y el entusiasmo popular de los seguidores de una serie. En cuanto al rock & roll, todavía no hay demasiada ficción escrita por fans, aunque sí existen algunos sitios especializados, como la Backstreet Fanfiction Galaxy (bsbfanficgalaxy.cjb.net) y el asombrosísimo The Lovely Blue Planet of There (users.erinet.com/3173), donde hay incorregibles seguidoras de Duran Duran que intercambian ficción, pornografía y poemas inspirados por los Fabulosos Cinco. También se encuentran sitios de ficción sobre Hanson, como With You in Your Dreams-A Taylor Hanson Story (www.angelfire.com/ok/Sweethart 77/index.html). Es edificante ver cómo las pujantes hijas de la revolución arrasan con las novelas de Pat Booth que leyeron sus madres, en busca de frases ocurrentes como: "«¿Por qué nunca me decís Tay?», me preguntó Taylor, acercándose a mí bruscamente en el sillón azul".
A los sitios de ficción británicos se les eriza la piel con Alex James, el bajista de Blur devenido objeto sexual; pero si algo nos enseña la historia es que los ingleses ya tienen suficientes problemas sin necesidad de inventarse fantasías sexuales. Por el momento no di con ningún material pornográfico que tome como personaje a Dylan, pero sigo investigando. Los relatos de ficción escritos por fans constituyen la democracia de la web en acción, un ejemplo perfecto de la vitalidad que derrochan algunos sitios de admiradores. Cuando los sitios de este tipo pretenden resultar impersonales, resultan aburridos, como es el caso de los santuarios de Nine Inch Nails, que sorprenden por lo sosos. Mucho más divertido es visitar una zona de freaks de buena fe, tal como Wu-Tang Name Generator (www.recordstore.com /cgi-bin/wu name/wuname.pl), que, cuando uno ingresa su nombre verdadero, responde generando un nuevo nombre Wu para usarlo en la siguiente visita a Shaolín. A mí me dicen "Inspector Molestador de Dios".
Como es de esperar, Stevie Nicks es una de las mayores fuentes de devoción cósmica en la web. Si uno ve su reflejo en la pantalla azul, puede conectarse con ella bajándola del ciberespacio. La red es un lugar para que los admiradores enarbolen sus delirantes banderas, y no hay nadie que delire a sus fans tanto como Stevie. El sitio The Nicks Fix (nicksfix.com) ofrece noticias frescas, como el hecho de que el grupo Phish interpretó hace algunos meses una versión instrumental del tema "Landslide", en un show en la ciudad de Providence. Entre las demás ofrendas hechas al altar de la bruja se cuentan Sisters of the Moon: The Magic of Stevie Nicks (hometown.aol.com/WildestHrt/index. html) y That Rock & Roll Gypsy Look! (geo cities.com/FashionAvenue/5171), que brinda información útil y erudita sobre la evolución de Stevie en cuanto a la moda: "Durante la gira promocional de Rumours, Stevie comenzó a usar dos tocados distintos con plumas. Eran gorras tejidas al crochet (una color crema y la otra negra), con largas filas de plumas que le caían por la espalda y se le mezclaban con el pelo. Estos tocados volverían a aparecer más adelante la era de Bella Donna". Por supuesto, el sitio ofrece links visuales.
Uno puede mofarse de los devotos que manifiestan su veneración en este tipo de ermitas, ofrecen libaciones a todos los John Taylor, Stevie Nicks y demás, y acumulan clics del mouse como si fuesen cuentas de un rosario. Pero ser fanático del rock & roll implica una especie de búsqueda religiosa, un embelesamiento que se lleva bien con la soledad azul eléctrica de la vida en Internet. Tocamos el ícono para ingresar en el espacio sagrado y hacemos reverencias ante relicarios que dotan de esplendor nuestros deseos más secretos. En el ciberespacio, somos todos el Comandante Tom [el personaje de "Space Oddity", de Bowie], ¿no es cierto? Flotamos de una manera muy peculiar, dejamos atrás el control terrestre, volamos en el éxtasis celestial, caemos en un bajón sin precedentes. Nuestra computadora se relaja y centellea, y nuestra novia anda por ahí dentro, dando vueltas en el cielo. Sonreís, saludás con la mano y estás hermosa: me parece que no sabías que estabas en esta canción. Sirva para lo que sirva en otros aspectos, Internet inaugura un nuevo espacio para que los fans del rock & roll expresemos los deseos que nos mantienen despiertos toda la noche, siempre chocando con el mismo auto a medida que vamos de sitio en sitio, de estación en estación.
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