Schönberg, compositor incansable
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Claude-Michel Schönberg, inquieto, pendiente del ensayo, no tiene problemas en acercarse al escenario para señalar a los cantantes dónde subir o bajar la voz. Después de todo, es el compositor de "Los miserables". Y si esto es un mérito, se acrecienta además con el hecho de ser responsable de la música de las obras "La revolución francesa" y de "Miss Saigón". Se define como un parisiense, judío, de origen húngaro, y probablemente relacionado por lazos familiares con Arnold Schönberg. "Hay un señor que está haciendo una investigación al respecto, pero todavía no tengo los resultados", añade con una sonrisa.
Este señor, que vive seis meses en Francia y el resto del año en cualquier ciudad del mundo, se inició en el espectáculo componiendo canciones para los animadores pop franceses. "El musical es diferente, porque hay una historia y la música tiene la obligación de describirla. Es una música teatral que cuenta la historia, como en la ópera. Primero se debe escribir el libro del musical; no se trata de cortar el original. Si se escribieran las 1200 páginas de libro, tendríamos un musical de ocho horas. No hace falta reproducir todo el texto, palabra por palabra, sino el espíritu de Victor Hugo."
Schönberg vino por apenas tres días para supervisar el trabajo y debe partir inmediatamente a Londres para estrenar una pieza con el English National Ballet. Pero aclara que estas idas y venidas no son típicas en su agenda de trabajo: "No suelo estar en todas las producciones, pero ésta es importante. También estuve en Japón, porque sentí curiosidad por ver cómo adaptaron el texto a su idioma. Cuando hay talento, es fácil traducir y adaptar a cualquier idioma".





