
Tu cara me suena... tu nombre no tanto
Pertenecen a esa raza de actores secundarios camaleónicos, que hacen diversos roles en distintas ficciones al mismo tiempo, y que se destacan tanto como las figuras
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Un día puede ser un médico encargado de la vida y la muerte de miles de pacientes en la guardia de un hospital, y al siguiente, un inescrupuloso jefe de gabinete de la más ambiciosa y poco preparada presidenta de la historia de los Estados Unidos. Su cara le suena a todos aunque, por su nombre, no lo reconozcan jamás. Son los actores secundarios, los primeros trabajadores de las series, siempre listos para robarse las escenas por más pequeña que sea su participación. Convencidos seguidores de aquel dicho que reza: "No hay papeles chicos, sólo actores pequeños", ellos saltan de una ficción a la otra con la agilidad de un atleta. Justamente porque no tienen la responsabilidad de llevar adelante la historia pueden cambiar de personaje y programa con facilidad, y hasta probar sus habilidades como el más horrible villano que la TV pueda alojar. Algo así está intentando Tobias Menzies, que en Outlander interpreta dos papeles: por un lado es el esposo que la protagonista abandona cuando viaja en el tiempo y se enamora de un guerrero escocés en el siglo XVIII y, por el otro, es su antepasado, el perverso capitán del ejército inglés que persigue a la pareja central. Casi en simultáneo, Menzies también integra el expansivo elenco de Game of Thrones.
La serie de HBO con sus historias desparramadas por los siete reinos se hizo famosa por la disposición de sus guionistas a asesinar personajes centrales para la trama y queridos por la audiencia. Lo que no se dice mucho es que por tantos protagonistas que mata hay muchos secundarios que salvan el pellejo y cada tanto vuelven a la pantalla. Así sucedió con el personaje de Menzies, Edmure Tully, que regresó esta temporada cuando no aparecía desde aquel memorable episodio de la "Boda roja". Algo similar sucedió con Aidan Gillen, que interpreta a Petyr Little Finger Baelish y que muchos recuerdan por su papel en The Wire, y tal vez los más memoriosos lo reconozcan por su participación en la versión original de la pionera serie Queer as Folk.
Lo cierto es que Game of Thrones es tan generosa que sigue sumando personajes para los que convoca a actores que inspiran conexiones, aunque la mayoría no pueda precisar exactamente dónde los vio antes. Si el actor Freddie Stroma pasó de ser Adam, el infiel mujeriego de la primera temporada de UnReal para jugar una escena como el hermano menor del querido Sam Tarly, a Ian McShane le tocó interpretar un papel diametralmente opuesto a aquel que jugaba en Deadwood, y también lo hizo la actriz australiana Essie Davis que como en un juego de espejos fue Lady Crane, la encargada de hacer de la reina Cersei que Arya debía asesinar. Y si alguien se quedó con ganas de ver algo más de ella, puede buscarla en la muy divertida Miss Fisher's Murder Mysteries, que protagoniza y está disponible en Netflix.
Y porque la TV siempre da revancha, esta semana los espectadores que se encariñaron con el taimado guerrero escocés Lord Lovat, en Outlander, pocos días después pudieron ver al mismo actor, Clive Russell, hacer del taimado guerrero Brynden Blackfish Tully en Game of Thrones.

El rey de la improvisación
Uno de los privilegios de los actores secundarios es la improvisación, la posibilidad de jugar con sus líneas de diálogo que suelen ser tan escasas como anodinas. Hay excepciones, claro, y una de las más destacadas de los últimos años es Veep, la genial comedia de HBO que protagoniza Julia Louis-Dreyfus. Allí, a veces en segundo plano y siempre acompañando a la estrella aparece Kevin Dunn, un actor de carácter que tiene más créditos a su nombre que muchos de los protagonistas a los que suele asistir. Desopilante como el cínico político Ben Cafferty, Dunn aprovecha el estilo de humor de la serie para dar rienda suelta a su comicidad siempre elaborando la frase o el gesto perfecto para que su Ben se destaque en un numeroso elenco en el que ninguno da tregua cuando se trata de conseguir una carcajada. Curiosamente, cada tanto Ben se transforma en el doctor Taylor en Code Black, la serie de Sony que acaba de asegurarse una segunda temporada. Aun con menos espacios para el humor, allí también Dunn se queda con los mejores remates y los momentos de cierto alivio cómico entre tanta tragedia que ocurre en esa sala de emergencia.
Casi con el mismo compromiso para el humor y la improvisación está Silicon Valley, que esta temporada por unos pocos episodios alojó entre sus dementes nerds al rey de los actores secundarios, monarca de los intérpretes con caras memorables y sin nombre aparente, Stephen Tobolowsky. Durante cuatro episodios, el actor de Hechizo del tiempo (si no recuerdan al insistente Ned vuelvan a verla) fue Jack Barker, el ejecutivo contratado para hacerle la vida imposible a Richard (Thomas Middleditch) y su equipo.
Tantos papeles secundarios hizo Tobolowsky en su larga carrera en Hollywood que hace unos años se ganó un documental dedicado a su persona. Stephen Tobolowsky's Birthday Party (se vio acá en el Bafici de 2005) retrata la vida y la obra del actor que trabajó con todos, que es amigo de muchos y que no duda en darle consejos a sus jóvenes colegas que lo adoran con un cariño reservado sólo para los individuos más especiales.

Policías y ladrones
Tan amplio como el elenco de Game of Thrones y con tanta necesidad de buenos actores para hacer de sus cortas escenas relatos intensos y recordables como la serie de aventuras, la comedia de Netflix Orange is the New Black no se cansa de destacar actrices que en otros proyectos suelen pasar desapercibidas o sufren siendo la mejor amiga de la protagonista. O como en el caso de Selenis Leyva y Elizabeth Rodríguez, la reglamentaria detective latina en las series policiales. Mientras en la ficción de Netflix ambas le sacan chispas a cada una de sus escenas como las presidiarias Gloria y Aleida, antes las dos fueron policías en Law & Order: Criminal Intent, Grimm, Prime Suspect y cuanta ficción ambientada en precinto policial necesitara de sus servicios. Por supuesto que no es fácil reconocerlas porque además del poco sentador traje naranja que debe usar en Orange is the New Black, las actrices se transforman cuando el programa así lo requiere. Por eso no son muchos los que detectaron aRodríguezen la apocalíptica Fear the Walking Dead.
Camaleónicos y siempre listos para contar la historia desde la segunda fila, los actores de reparto están acostumbrados a ser reconocidos a medias. Tu cara me suena, pero de tu nombre no tengo idea.
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