100 años de magia
En homenaje al centenario del nacimiento de Walt Disney, este espectáculo, con 50 patinadores sobre hielo, se estrenó primero en Córdoba y, a partir del miércoles, toda la galería de personajes del genial creador de dibujos animados se presentará en el Luna Park
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CORDOBA.– Cuando la ballena de Pinocho apareció en la pista y comenzó a deslizarse sobre el hielo con sus 12 metros de largo y su boca gigante abierta de par en par –mostrando sus feroces dientes blancos–, se produjo el primer momento de éxtasis de una noche en la que se sucedieron la fascinación, la sorpresa y la emoción. Los que más festejaron, por supuesto, fueron los chicos; aunque no fueron los únicos. Porque cada una de las cinco mil personas que anteanoche asistieron al Superdomo Orfeo tuvo un motivo o un recuerdo para celebrar.
Y precisamente ésa parece haber sido la intención de la compañía Disney on Ice al diseñar el espectáculo “100 años de magia”, que, en homenaje al centenario del nacimiento de Walt Disney, presenta un recorrido por casi todos los personajes y las historias más entrañables de esa fábrica de fantasías que conmovió a varias generaciones.
Después de una gira por los Estados Unidos y Canadá, el espectáculo llegó por primera vez a la Argentina (a partir del miércoles, estará en el Luna Park) y generó una enorme expectativa. Antes del estreno aquí ya se habían vendido cerca de 50 mil entradas y con 12 funciones confirmadas será el show que más presentaciones habrá hecho en Córdoba. Los organizadores creen que, a este ritmo, “100 años de magia” superará el récord de convocatoria que en 1997 había hecho “La bella y la bestia”.
La magnitud del espectáculo quedó en evidencia apenas el público iba accediendo al predio, donde la enorme pista de hielo y toda la parafernalia de luces y escenografía atraparon la atención de los chicos, que casi ni habían llegado a acomodarse cuando el show comenzó.
Apenas interrumpidos por un corto intervalo, unos 50 patinadores de todo el mundo despliegan gracia y colores durante casi dos horas, dándoles movimiento a un vestuario impecable y a una sucesión de efectos visuales que termina cuando los personajes se acercan a la platea y reparten saludos, entre una lluvia de fuegos artificiales.
Un castillo de 12 metros de altura es la caja de Pandora de la que emergen las princesas y los héroes de las historias, todos presentados por Pepito Grillo o el ratón Mickey, que son los anfitriones de la fiesta. En total, aparecen 60 personajes que interpretan 14 segmentos de las historias más recordadas del mundo de Disney, incluyendo películas ("Toy Story", "Mulan" o "A Bug´s Life"), programas de televisión (El Mickey Mouse Club) y reproducciones de los parques temáticos.
Al ritmo de las melodías más conocidas (muchas ganadoras de premios Oscar), desfilan los protagonistas de legendarias historias de amor como Blancanieves y su príncipe enamorado, la sirenita Ariel y Eric o Aladino y Jazmín. Entre las canciones más memorables aparecen el himno del Rey León, "Hakuna matata"; "La bella y la bestia"; "Un mundo nuevo", de Aladino, o "Yo soy tu amigo fiel", de "Toy Story".
Pese a que los trajes (son 147 en total) incluyen máscaras, colas y estructuras importantes, los patinadores se lucen con las piruetas sobre el hielo, sobre todo en los dúos y, en especial, en la recreación de las historias de amor. También hay coreografías más complejas, como cuando más de 20 "Genios" colman la pista de hielo para bailar con Aladino.
Aunque los chicos se alucinan con sólo ver a los personajes de carne y hueso, cantando y bailando, el espectáculo tiene ciertos momentos que provocan verdadero asombro, como la puesta en escena de "Qué pequeño es el mundo", con 32 muñecas representando a 18 países y un desfile de carrozas iluminadas de punta a punta. La nieve que cae cuando Mulan combate con los Hunos o la llegada de un hada que baja desde el cielo también dejan anonadados a los pequeños espectadores que, en algunos casos, asisten a ese despliegue por primera vez.
"Yo quiero hablar con el león", dice Matías, de 4 años, mientras su papá, de 30 y pico, le propone saludar a Donald, que está más cerca y le permite evadir a la multitud. La elección de cada uno no es casual. Los chicos aparecen más identificados con Pocahontas o el Rey de la Selva, mientras que los grandes disfrutan el reencuentro con Goofy y Pinocho.
Sin embargo, algunos, como Mickey, tienen un consenso general. El ratón es la estrella del show, ya que, según indica la leyenda, esta historia comenzó con él. Parece que una vez, en Hollywood, un joven hizo el bosquejo de un animalito con orejas redondas que estaba destinado a cambiar el mundo del espectáculo. El joven era Walt Disney y el animalito, el eterno ratón Mickey.

