
Con intenciones pedagógicas
Bárbara Hayes y Mariano Caligaris presentan su espectáculo "Micropibe"
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"Pensamos que los chicos tienen mucha información, pero les falta formación ética."
Bárbara Hayes y Mariano Caligaris, docentes y actores integrantes del conjunto ACT, cuentan con entusiasmo el origen de su espectáculo "Micropibe", traducido de "Microboy", la obra que en inglés comenzaron el año pasado a llevar a los colegios.
"Teníamos ganas de inventar algo nuestro -dicen- después de hacer versiones teatrales de Hércules y Sherlock Holmes; otro tipo de héroe, como el que buscan los chicos para jugar."
"Veníamos trabajando con otra compañía en teatro para chicos en los colegios, desde hace unos ocho años, siempre en inglés. Hace tres años formamos otro grupo, convocados por Fernando Margenet con la propuesta de teatro educativo en las escuelas, incluyendo otras actividades y materiales: narración, juegos. Y desde el año pasado empezamos con teatro en castellano. La primera obra fue "Una vez, en carnaval...", que actualmente se está dando en el Centro Cultural Adán Buenosayres.
"Cuando la gente de la sala Alberdi vio "Microboy" y le gustó, nos propusieron traducirlo para dar funciones en marzo y abril. Y aquí estamos, con una experiencia realmente nueva", dice Mariano, que es el director de la obra. En sala, con público de todas las edades. Integran el elenco Leo Castillo, Juliana Codino, Soledad Galarce, Fernando Margenet, Giancarlo Pia Mangione. La música es de Fernando Margenet, la preparación y arreglos de Juan Stafforini, coreografía de Bárbara Hayes, vestuario de Goga Dodero y la escenografía, de Sofía Dinunzio.
Un futuro no tan lejano
"La idea de hacerlo surgió en una gira -continúa- . Es una historia que pasa en un futuro no muy lejano, en la ciudad. Se trata de un chico, Felipe, que quiere ser un superhéroe y piensa que con el traje ya está. Se encuentra con el traje, pero no lo sabe usar. Cree entonces que no va a poder ser un superhéroe..."
"Pero -prosigue Bárbara- se da cuenta de que dejó de lado lo más importante, que es saber para qué lo quiere usar."
"Y creo -acota Mariano- (y esto es una idea personal), que allí viene el enganche entre los valores y el conocimiento. El mundo ha tenido un enorme desarrollo científico desprovisto de una idea filosófica que lo guiara. Actualmente hay un desfase. La ciencia corre por sí misma y en un lugar eso crea una falsa cara neutral, porque lo que hacen los seres humanos nunca lo es. Entonces se olvida un poco el "para qué". ¿Para qué clono una vaca? ¿Por el simple placer de ver qué más puedo hacer con la ciencia, para enriquecerme, tener más poder, o para tratar de solucionar el hambre de la gente? Felipe también tiene que decidir para qué quiere sus poderes. Y buscamos que los valores se muestren en las situaciones y los desafíos en los que se ve envuelto el héroe."
La televisión
"Además -dice Bárbara-, los malos de la aventura tienen un programa de televisión para chicos. Quieren hipnotizarlos para manejarlos a su antojo: especialmente, para que compren su mercadería. Lo que dicen es: "Los chicos son el futuro del mundo; si controlamos a los chicos, controlamos el mundo". Todo esto lo intentan fabricando aparatos especiales con los que el héroe se tendrá que enfrentar o que tendrá que destruir."
Para contar esta historia, ACT se ha valido de lo que llaman la estética del cómic. "En lo que respecta a su estilo -dicen- las cosas son bien definidas, malos malos y buenos buenos. En cuanto a la estética teatral, escenografía y vestuario buscan dibujar en dos dimensiones la acción, que desde lo actoral es rápida, con mucho ritmo, tiempos cortos, cambios rápidos. Los cambios de escenografía se hacen a la vista y en esos momentos un narrador, brevemente, anuncia el próximo cuadro, como los cartelitos entre los dibujos."
"Quisimos -agrega Mariano- un tipo de héroe con efectos especiales limitados. Tratamos de llevar los recursos del superhéroe a algo que es ciento por ciento teatral y actoral. Tiene, por ejemplo, un arma que es una pistola de rayo de cámara lenta. Cuando se dispara, el actor muestra su efecto moviéndose y hablando como en cámara lenta. El "dedo malo" es un dedo que hace cosquillas. La voz nos permite jugar con la fantasía, muchas veces no hace falta llenar la escena de trucos.
"El teatro no tiene que competir con el cine ni con la tele, tiene que plantear un espacio donde se ve lo que sólo se puede ver en el teatro. Nosotros buscamos la complicidad del chico por el juego. Todos juegan a ser superhéroes en algún momento. Y esos juegos son teatrales.
"Tratamos de que las obras pongan el acento en el cambio más que en el castigo, buscamos que la agresión se transforme en juego, en humor, en coreografia clownesca. Tratamos de resolver la batalla entre el bien y el mal por medio del juego. Porque los chicos imitan
"Lo importante es que todos nos divertimos, que realmente jugamos con la manera de jugar de los chicos y le damos un espacio a su fantasía. Pensamos que en algún momento les va a caer la ficha de que ser superhéroes no es tener muchas armas, sino bien conectado el corazón."
"Micropibe" estará los sábados y domingos de marzo y abril, a las 17.30, en la sala Alberdi, 6° piso del Centro Cultural San Martín, a la gorra.






