
Cuando el enemigo se sienta a tu lado
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"Tute cabrero" . De Roberto Cossa. Dirección: Jorge Graciosi. Intérpretes: Jorge Rivera López, Stella Maris Closas, Aldo Pastur, Elena Petraglia, Mariano Campetella y Florencia Cassini. Escenografía y vestuario: Pablo Graziano. Música original: Malena Graciosi. Iluminación: Lautaro Graciosi. Asistente de dirección: Rubén Sibilia. En el Teatro del Pueblo, Roque Sáenz Peña 943; 4326-3606. Sábados, a las 20.30, y domingos, a las 20. Entrada: $ 15. Duración: 70 minutos.
Nuestra opinión: buena
Con "Tute cabrero", Roberto Cossa logra traspasar el tiempo y hacer que no se noten, o al menos no molesten, las arrugas. La historia que este dramaturgo creó hacia fines de la década del 60 no sólo sigue manteniendo absoluta actualidad, sino que, independientemente del contexto político social en el que se encuadre, se sostiene con una trama de intriga que mantiene la tensión hasta el mismísimo final.
Sosa, Carlos y Sergio trabajan en la sección dibujo de un estudio de arquitectura en el que sus dueños decidieron aplicar un plan de racionalización de personal. Con un impiadoso criterio de supuesta equidad, les dan a esos tres compañeros el poder de decisión sobre quiénes se quedan y quién se va. La relación entre ellos, que hasta ese momento entraba en los parámetros normales de buen compañerismo, empieza a ponerse belicosa y agria. Lo que hasta ese momento se podía entender como bromas inocentes entre compañeros se transforma en dagas traicioneras que ponen en primer plano lo peor de estos hombres que se sienten amenazados por un sistema que los convierte en enemigos.
Jorge Rivera López se luce en la composición de Sosa, el viejo del grupo, que habla con voz tembleque y casi siempre solo, y que prácticamente no ve. Rivera López conmueve en ese aferrarse con uñas y dientes a un puesto que le da sentido a su vida. Aldo Pastur lo secunda muy bien con su Carlos, el dibujante jefe de la sección que es el único que ve en la oportunidad de irse la posibilidad de retomar algún sueño perdido. Con la clara ventaja de los años de profesión de ambos actores, y por el lucimiento que otorgan sus papeles, los encuentros entre ellos son lo más rico de la puesta. Mariano Campetella, el joven del trío, lleva con comodidad a un Sergio que defiende con las armas que puede su puesto de trabajo. El resto del elenco (Stella Maris Closas, Elena Petraglia y Florencia Cassini) se desempeña bien y de manera pareja. Quizá con el paso de la funciones se pueda ajustar la verdad escénica en algunos puntos de la narración, que queda en jaque sobre todo cuando se percibe demasiado forzada una tentación de risa que no es tal y se "representa", lo que vuelve demasiado larga la escena en cuestión.
La puesta de Graciosi refuerza de manera eficaz la superposición permanente de tiempos y espacios en la historia. Así, los límites entre el lugar de trabajo y el hogar de estos individuos se dibujan y desdibujan con total naturalidad y permite la inclusión de los personajes femeninos.
A puro tango se decidió, acertadamente, reforzar los tonos melancólicos de esta historia fuerte, conmovedora y muy actual.






