
De cuando la familia sube a escena
El prolífico dramaturgo, con dos obras en cartel y dos en proceso, revela sus fuentes de inspiración
1 minuto de lectura'
El dramaturgo Daniel Dalmaroni comenzó el año reponiendo Burkina Faso, con dirección de Jorge Brambati (que estuvo en cartel hasta hace muy poco), y ahora ha repuesto en Pan y Arte, con la dirección de Alejandro Casavalle, Una tragedia argentina . Justo Gisbert está ensayando Maté a un tipo , que estrenará en El Piccolino, en octubre. Mientras tanto, en La Plata, acaba de estrenarse esa misma pieza con dirección de Diego Aroza. Pero no todo termina ahí: en Salta, Mar del Plata y Curitiba, Brasil, se preparan estos textos y también otros: Cuando te mueras del todo y La vida de los demás .
La producción de Dalmaroni no es mucha, pero va logrando una difusión bastante atractiva. El creador nació en La Plata y en esa ciudad comenzó a desarrollarse dentro de la actividad teatral como director, primero, y luego de varios años optó por el camino de la escritura dramática. De la ciudad de las diagonales se mudó a Río Gallegos, donde trabajó como docente y director; regresó a La Plata y de allí pasó a Buenos Aires, donde se instaló y se formó con Ricardo Monti.
Su vuelta a la ciudad natal se da ahora a partir del teatro, y lo que más le llama la atención es descubrir que allí hay gente que sigue su carrera a pesar de que él se haya ido.
Daniel Dalmaroni cuenta que durante su adolescencia comenzó a interesarse por la narrativa y luego por el teatro. "Me di cuenta de que, desde entonces, mi relación con lo teatral es a través de la literatura -cuenta-. No me desespera que mis obras no se monten. Es cierto que me gusta que eso suceda porque una obra se completa en la representación, pero ver editados mis textos ya tiene un valor de importancia. Disfruto mucho escribiendo; siento un placer por la literatura dramática. El teatro tiene algo muy piola: escribís y, cuando eso se representa, podés tener la respuesta del espectador en forma inmediata. Vas a las funciones y ves qué le pasa a la gente. En la narrativa, salvo el dato que te puede pasar el editor sobre la venta, no sabés nada respecto de la recepción. Y, en realidad, poder palpar lo que la gente opina sobre mi obra es algo que me agota; entonces, me refugio en la narrativa. La exposición me da fatiga; siento que me están exigiendo."
Aunque comenzó su carrera como director, nunca puso en escena ninguno de sus textos. "Es que tengo la sensación de que cuando escribo pongo todo lo que se me ocurrió, todas las imágenes y todas las posibles resoluciones de conflictos. Y creo que está bien que venga otro que a eso le sume puntos de vista y creatividad." Y, en verdad, tampoco hoy está con necesidad de dirigir. "Lo que pasa es que eso implica hacerse cargo de todo el operativo de producción. Haber encontrado en la soledad de la escritura un lugar de placer ha potenciado esto de que no tengo ganas de tomarme todos esos laburos que implican dirigir, como conseguir el dinero para la producción, la sala, el espacio para ensayar, convocar a los actores. Todo ese tema extraartístico me da mucha fiaca."
Inspirado en el hogar
En sus obras, el ámbito familiar es el motor obligado que permite descubrir un mundo de relaciones, a veces, sumamente cruel. Daniel Dalmaroni dice que escribe sobre lo que sabe mucho y que lo que más sabe tiene que ver con su familia. "Trabajo a partir de imágenes de mi propia familia -explica el creador- y muchas situaciones observadas allí son disparatadas, aunque no tan crueles como aparecen en mis obras. Se me relaciona con el absurdo, pero a veces tiendo a pensar que lo que hago es realismo o naturalismo. No estoy seguro de eso, aunque el humor que asoma tiene lo suyo. Los chicos son muy crueles con la lógica que tienen. Si escuchás a tres chicos hablar, uno, por ejemplo, dice: «Tengo cáncer»; el segundo puede preguntarle: «¿Qué va a hacer?» Y el tercero, indefectiblemente, dirá: «Se va a morir». El humor que utilizo es así: sale de la lógica infantil, de la respuesta cruel, inmediata", concluye, así, suelto de cuerpo e inflando el pecho, desparramado en una mesa de bar de San Telmo, con orgullo y amor por lo suyo.
1
2Carlos Baute fue letal tras la captura de Nicolás Maduro por parte de EE.UU.: “Trump atrapó al sátrapa”
3Los imperdibles de 2026: de Adrián Suar, Guillermo Francella y Marianela Núñez a Bridgerton y AC/DC
4Carli Jiménez: el bullying por ser “el hijo de La Mona”, el papá que no conoció de chico y el artista al que maneja de grande


