
El teatro funciona a toda hora
Cada vez hay más horarios alternativos y se ve al público que ingresa en las salas a plena luz del día o a la madrugada
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Que Buenos Aires es una ciudad netamente teatral no es una novedad. Pero desde hace muchos años algo cambió en la costumbre de ver teatro. Antes las obras se hacían de martes a domingos, también existían funciones matiné y vermouth; una misma compañía ofrecía repertorios múltiples cada día y, tal vez, esa misma compañía le dejaba los lunes a otra de menor cartel. Hoy, por lo general, el teatro descansa lunes y martes; según la sala, también miércoles y jueves, y los horarios de funciones son, generalmente, entre las 20 y las 22.
Pero hay algunas variantes que se transforman en opciones interesantes. Cada vez hay más espectáculos después de la medianoche, otros para ver los lunes u obras que ocupan el tradicional horario de los espectáculos infantiles. Y funcionan muy bien. El asunto es saber si esto es una tendencia o sólo una alternativa a la amplísima oferta de espec- táculos en los horarios habituales.
Días pasados, en estas mismas páginas se habló de la gran oferta teatral porteña. Pero también se habla cada vez más de la falta de espacios -aunque se siguen abriendo salas- y de la gran cantidad de obras que están en lista de espera por un escenario. Por un lado, ése es uno de los motivos por los cuales algunas salas buscan horarios no convencionales, como por ejemplo los de la medianoche, o, incluso, de la 1 de la mañana. Después de esa hora hay una docena de espectáculos, y entre los más concurridos pueden citarse "Improvisaciones con estilo" (con Mosquito Sancineto) y "Es lo que hay", en El Vitral, a la 1; "El espermatozoide alienado", en el Teatro del Centro; el mago Merpin, en Embrujo (a las 2), y los varietés e improvisaciones del Bululú (después de las 2).
A la medianoche, habitualmente pueden verse largas colas de adolescentes y veinteañeros que esperan divertirse con "Divas a la deriva", en El Vitral (que ya hace más de tres años que está en cartel); los shows humorísticos de Pablo Misacanto en el Teatro Del Este; el "Pará, fanático", de Carlos Belloso, en Gargantúa, o "Guardame como las pupilas de tus ojos", del grupo El Harem, en La Colada, que empieza a la 0.30. "El éxito de nuestras trasnoches lo dictan los pibes. Vienen a ver estos espectáculos como si fuesen a una fiesta. Festejan, se ríen y se divierten muchísimo, además de participar y desarrollar su capacidad creativa a través de sus propuestas", explica Jorge Capodistrias, productor de "Improvisaciones con estilo". Pero el público treintañero trasnochador prefiere el humor de los espectáculos de stand-up, las obras de Fernando Peña en el Lorange; a las chicas Prömmel-Peterson en "¿Quién es Janet?", en el Concert, o "Alita de Posca" (con Favio Posca) y "Una noche en Carlos Paz" (con el dúo Capusotto-Alberti), en La Plaza. Y sorprendentemente, muchos de treinta y más no le temen a aguantarse a que "Revivamos el concert", con Carlos Perciavalle, comience a la 1 de la mañana los viernes y sábados. "Es un poco tarde, para qué negarlo. Pero si vivís en Buenos Aires ya estás acostumbrado a trasnochar los fines de semana. Lo que hicimos fue ir a cenar bien, luego tomarnos un cafecito y venir a ver a Perciavalle", comentó en la cola de acceso al Concert María Elena De Tullio, una "juvenil" ama de casa de 49 años.
Un público variopinto es el que, desde hace dos años, sigue con mucha fidelidad a Los Amados. Durante 2004 llenaron el Club del Vino en casi todas sus funciones y ahora vuelven a hacer lo propio en el Chacarerean Teatre con su nuevo espectáculo. Lo curioso es que la función de los sábados a la medianoche también desborda, y eso que no empieza a horario porque en esa sala se toman su tiempo para servir las mesas. Asimismo, lo llamativo es la variedad de edades en el público. Hay desde parejas veinteañeras hasta personas mayores de 40 o de 60 años, que agotan los 162 lugares disponibles del Chacarerean, pagando entre 12 y 18 pesos de entrada. El año pasado también hacían una función los domingos, a las 18, para tomar el té, y también les iba en forma espectacular. "Desde que comenzamos, en 1989, Los Amados consideramos el horario de la medianoche ideal, ya que tiene que ver con el café concert y esa fantasía del romanticismo: noche estrellada, copas burbujeantes, una chimenea encendida? y canciones de amor", explica Alejandro Viola, líder del grupo.
Para el empresario Carlos Rottenberg, el horario de la medianoche o el de las 23.30 es un clásico para un sector del público: "En la década del 80, Enrique Pinti llenaba el teatro con «Salsa criolla» y tenía que hacer una segunda función a la medianoche. Lo hizo durante diez años. A [Fernando] Peña le va fenómeno también".
Matinés
En el lado opuesto, hay cada vez más funciones muy temprano. Por ejemplo, Daniel Veronese innovó dentro de lo innovado: estrenó su obra "Un hombre que se ahoga" los domingos, a las 16, en el Camarín de las Musas. Además de hacerlo por una cuestión funcional, se trata de un horario que les permite a los actores trabajar en otras obras. "Cuando inauguramos la sala, vi que el techo tenía una especie de zanja de chapa del primer piso que dejaba entrar un haz de luz. Me parecía bueno utilizarlo e hice alargarla para jugarnos con esa luz que en primavera y otoño se banca, pero en invierno hay que encender algún que otro foquito. Asimismo, me gusta jugar con estas situaciones a las que la gente no está acostumbrada. Si pueden ir un domingo a la cancha o al cine, por qué no al teatro. Se llenó desde el primer día", explica Veronese.
La oferta de los domingos, a primera hora de la tarde, es variada. La ópera "Los cuentos de Hoffmann", en el Avenida, comienza a las 17.30, mientras que "El reino de los Mastrototti", en Espacio Ecléctico, a las 17; "Visitando al señor Green", en Multiteatro, y "El cementerio de papel" y "Medea" (dirigidas por Rodolfo Graziano, en Casa Azul), van a las 18, al igual que "El Golem", de Max Berliner, en el SHA. "La isla del fin del siglo", en el Cervantes; "Justo en lo mejor de mi vida", en el Multiteatro; el "Radioteatro in concert", en el Maipo, y "El varieté con té", en el Korinthio, van a las 18.30. Esta suerte de matiné también se trasladó a los sábados, ya que "La asamblea de los pájaros", en la sala Colette, del Paseo La Plaza, comienza a las 18.30.
En los años 60 y 70 no era poco frecuente la función de los domingos, a las 16 o a las 17. Por lo general, hay una demanda de que los espectáculos comiencen antes de lo habitual, pero a veces esto no puede ser posible debido a los compromisos de los actores. Carlos Rottenberg, empresario del Multiteatro, admite que esto es cierto: "El público pide eso, sobre todo los días hábiles, para no tener que regresar a sus casas y volver a salir. La verdad es una sola: cuando los actores arreglan televisión, a duras penas llegan para empezar a las 21. La mejor prueba es que en el hall de los teatros la gente se empieza a acostumbrar a ver entrar a los actores con su mochilita entre los espectadores. El convenio con la Asociación de Actores fija la prioridad para el vivo [teatro] antes que las otras disciplinas, pero no se cumple. También exige que una hora antes de las funciones el actor debe estar concentrado en su camarín. Lo cumplen a rajatablas unos diez, más o menos", explica.
Todo inclinaría también a pensar que la inseguridad podría ser motivo del adelantamiento de algunos horarios, pero Rottenberg se encarga de negarlo: "La inseguridad en el Centro no existe y yo «vivo» de noche en pleno Corrientes y lo pude comprobar. La gente le tiene miedo al regreso, en la puerta de su casa, sobre todo los que cruzan a provincia. Por eso se pusieron muy de moda los grupos para miércoles y jueves, que son combis arregladas por asociaciones barriales o de jubilados que compran lotes de más de 40 butacas con un descuento de precio y con la diferencia se pagan un transporte común que los lleva y trae de puerta a puerta".
Los lunes, también
- Las obras "Novecento", que durante dos años hizo Jorge Suárez; "Abre su rosal", de Georgina Rey, en Patio de Actores, el año pasado, y "Open House", que viene representándose desde hace dos años, reimplantaron los lunes en la cartelera porteña. "Como es una obra que pretendemos hacer siempre, los lunes les brindan a los actores la posibilidad de hacer otros espectáculos los fines de semana. El lunes es un día en el que no hay mucho movimiento teatral y me pareció interesante apostar a eso. La gente busca más. Por ejemplo, ahora voy a reestrenar «La forma que se despliega», los lunes, a las 21, en el Centro Cultural de la Cooperación", cuenta Daniel Veronese. También se agregaron "Antígona", de Anouilh, con dirección de Dora Milea, en La Carbonera, y el reestreno del musical "Calígula", de Cibrián y Mahler, en el Premier.






