Juan Minujín y Jorgelina Aruzzi: monogamia, infidelidad, dos matrimonios y mucho más

Juan Minujín y Jorgelina Aruzzi, un marido enamorado de la esposa de su mejor amigo
Juan Minujín y Jorgelina Aruzzi, un marido enamorado de la esposa de su mejor amigo Crédito: SANTIAGO CICHERO/AFV
Alejandro Cruz
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20 de abril de 2019  • 00:01

Cuando Juan Minujín leyó La verdad, la obra del francés Florian Zeller que se acaba de estrenar en el Paseo La Plaza bajo la dirección de Ciro Zorzoli , no tuvo demasiadas dudas en aceptar. "Me gustó aunque me di cuenta que había que traerlo a nuestra idiosincrasia, a los vínculos de amistad y de pareja para que las preguntas de qué es tener un amante, qué es mentir tomaran otro cuerpo -reconoce-. Pero me interesa la producción de Zeller y el núcleo de la obra".

A su lado está Jorgelina Aruzzi. Ambos trabajaron por primera vez juntos en 100 días para enamorarse. En la tira de Underground, él hacía de un padre y marido ideal. Ella de una abogada. Pero lo ideal, como los modelos matrimoniales, transitaban en la tira por fuera de lo establecido. En la obra de este autor del cual ya se presentaron tres piezas suyas en Buenos Aires, Minujín hace de un tipo casado hace 15 años con el personaje que encara Valeria Lois. Por su lado, Aruzzi está casada con el personaje de Héctor Díaz. Son todos amigos, pero entre esos matrimonios hay algo más.

"Por fuera del tema de la infidelidad y la monogamia, el nudo de la obra está puesto en poder hablar con tu pareja o con tu amigo. A veces a las personas más cercanas uno las cuida mintiéndoles o mintiéndote a vos mismo. El núcleo de este texto está en decir o no la verdad a los que querés", apunta Jorgelina y completa Minujín con esta idea: "En muchas situaciones opera cierto pacto por el cual todos sabemos que tal situación no es verdad aunque digamos lo contrario. Lo lindo de la obra es que entre los cuatro personajes cada uno tiene una posición distinta a cómo encarar la verdad y la mentira".

En este entramado de estos cuatro seres, el personaje de Minujín, el único que está presente en las siete escenas, tiene algo del gran engañador engañado. "Es el que termina siendo el más manipulado, el que padece todo ese cruce de tensiones", apunta él.

Minujín y Aruzzi, parte del elenco que completan Valeria Lois y Héctor Díaz
Minujín y Aruzzi, parte del elenco que completan Valeria Lois y Héctor Díaz Crédito: SANTIAGO CICHERO/AFV

- Reconozcamos que es un problema hablar de la red de vínculos de la obra sin spoilear su trama. ¿Se encuentran con ese dilema?

Minujín: -Es cierto, es complicado..., pero sí se pude contar que hay un pareja casada y los triángulos amorosos que se dan con la otra pareja de amigos.

Aruzzi: -Como un juego entre matrimonios. Yo soy la esposa del personaje de Héctor y la amante de Juan.

Minujín: -De todas maneras aclaremos que la obra es una comedia de cabo a rabo aunque su titulo de algo más serio. Pero con este elenco...

Interrupción: a la sala ViP del Paseo La Plaza en donde tiene lugar el reportaje llegan tres cafés. Ninguno de los dos actores lo toma con azúcar. "Es que arrancamos medio en bolas y prometimos cuidarnos... Igual ya nos pusieron unas remeras", se ríe ella y agrega: "Bueno..., la gente mayor también ama".

Con su café sin azúcar, continúa Minujín: "La verdad podría ser un drama. Acá es una comedia en función del código que estamos trabajando y la complicidad que debería generar con el público. Eso no quita que haya escenas intensas. Claro que cuanto más se padece más gracia puede causar la sensación opuesta.

Aruzzi: -Eso del decir o no decir que tiene mi personaje me gusta. Ella a su marido lo quiere y también quiere a su amante. En esta época se van cayendo muchas caretas y necesitamos cambiar algunas cosas. Yo creo que la obra va a ser exitosa porque todos somos caretas con estos temas.

-De todas maneras los personajes no se animan a romper con la institución matrimonial ni con la monogamia.

Aruzzi: -No. Hay un ritual de familia que se sostiene. Quizás ahora se abrió un poco el tema y nuestros hijos no tengan el conflicto que tienen estos personajes.

-Hasta hay una escena con una leve situación homoerótica que los dos amigos la dejan ahí.

Minujín: -Son los mejores amigos y están cerca de ser los mejores enemigos. Entre ellos hay amor, odio, competencia. Por algo debe ser que se enganchan con las esposas del otro. En la obra juegan ellos dos al tenis y, cada partido, tiene algo de competencia por ver quién es más macho.

-Imagino que es una obra de "codazos", de un espectador que le dice al otro: ¿"viste"?

Minujin: -Seguramente, tiene muchos giros. El año pasado leí varias obras del circuito comercial y no encontré textos interesantes que, a la vez, no fueran una única idea que se despliega de principio a fin sin que se fuera resignificando. En contraposición acá la obra da constantes giros.

Aruzzi: -Seguro que va a haber charlas, gente que se quede pensando, o tal vez diga lo que tiene guardado.

Minujín: -Uno de los textos que dice Valeria Lois, y que me resulta muy interesante, es que no hay que decir verdad, pero sí ser discreto, elegante, cuidar al otro. Por eso digo: hay muchos puntos de vista sobre ese decir o no decir, sobre la verdad o la mentira.

Los otros matrimonios, las otras fidelidades

En esto de los matrimonios, para Jorgelina el director Ciro Zorzoli ya es como su marido. Hicieron juntos Niní en el aire (que repondrán en poco) y La puerta de al lado. "Ciro es un tipo que te deja hacer y que tiene una profunda escucha. En contraposición a otros directores con los que uno debe acomodarse a un fórmula, en este caso fue una apuesta a ver hacia dónde íbamos nosotros".

Ninguno de los cuatro actores habían trabajado juntos en teatro, aunque la trayectoria del cuarteto haya tenido orígenes similares vinculados a los procesos de creación y producción de la escena alternativa. Seguramente, ese camino recorrido es lo que les permite montar una obra como La verdad en cinco semanas de ensayo.

Para sumarse a este juego, los dos decidieron algo: no hacer tiras diarias en televisión. "Es muy quemador hacer las dos cosas a la vez. Lo hice una sola vez cuando hice en teatro Venus en la piel y El marginal, en televisión. Las dos cosas estaban muy buenas y por eso acepté, pero uno llega limado luego de estar 12 horas grabando. El teatro es presencia, dar un paso y otro atento a lo que le va sucediendo al personaje sin pasártelo por arriba. Eso requiere una energía única", apunta Minujín.

La verdad. Funciones de miércoles a domingo. Paseo La Plaza .

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