Niní en el aire: Aruzzi, con el peso escénico necesario para la gran Niní

Jazmín Carbonell
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3 de junio de 2018  

Muy buena / Dramaturgia: Jorgelina Aruzzi, Ciro Zorzoli, sobre textos de Niní Marshall / Dirección: Ciro Zorzoli / Intérpretes: Jorgelina Aruzzi, Mariano Torre, Pablo Marcovsky / Música: Pablo Marcovsky / Vestuario: Renata Schussheim / Escenografía: Diego Siliano / Iluminación: Mariano Demaría / Sombreros y tocados: Sol Robles / Asistente de dirección: Juan Branca / Teatro: Liceo Comedy / Funciones: Viernes y sábados, a las 20 y domingos, a las 19 / Duración: 70 minutos.

Una mujer que pese a todos los impedimentos de su época logró pasar las barreras, una por una. Primero, para convertirse en jefa de hogar y ser madre separada. Después para dedicarse a lo que le interesaba. Y luego, para hacerse escuchar. Es que Niní audicionó para la radio en la década del 30. A la mujer le faltaban años aún para siquiera votar, pero ella no tenía trabas. Y así como quedó para su papel y no le gustaban los textos pidió ser ella misma quien los reescribiera. Tan irreverente y atrevida como talentosa. Y como tenía mucho para decir, Niní finalmente fue escuchada. Así comienza la verdadera carrera de esta mujer: la de autora. Porque además de ser una brillante actriz comediante, Niní fue escritora de sus textos y este punto clave y tan distintivo es el que usaron como puntapié para crear Niní en el aire el director teatral Ciro Zorzoli y la deslumbrante actriz Jorgelina Aruzzi. Destacar, por sobre todas las cosas, esa mujer autora que fue Niní Marshall.

Un estudio radial a punto de ser desmantelado es el marco que director y actriz eligieron para la obra. La nostalgia de una época dorada que se extingue y entonces los recuerdos aparecen. Emergen de ese aire melancólico, sostenido además por el impecable vestuario de Renata Schussheim, los elementos escenográficos precisos que resaltan esa época radial, los personajes que Niní interpretó y creó a partir de lo que agudamente observaba. Todos los personajes emblemáticos quieren formar parte de esta noche y entonces se pelean por aparecer y no quedar afuera. Y Aruzzi que todo lo puede, va y viene de uno a otro sin ninguna dificultad, al contrario, con la soltura de quien pisa firme puede ir de la entrañable Cándida, esa gallega que luchaba mano a mano con el lenguaje; a la simpática Catita, una típica italiana habitante de conventillos; llegar a la estirada y excéntrica mujer bien, Mónica Bedoya Hueyo de Picos Pardos Sunsuet Crostón; disfrutar de la niña Jovita que quedó solterona y aún se cree joven; repasar a Doña Pola, una mujer de la colectividad judía. Y algunos personajes más que entran y salen del aire. Personajes que representan a su tiempo y que no quieren pasar de moda.

La acompañan a Aruzzi Mariano Torre y Pablo Marcovsky, que además está al piano y compuso toda la música de la obra que le aporta esa sensación de otro tiempo con frescura, pero sin invadir la escena, acompaña y nutre. Por momentos, el hilo conductor es un poco endeble pero nada importa: Aruzzi conquista y es tan atractivo verla desplegar todos los personajes en escena que Niní en el aire se vuelve puro disfrute.

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