
"La gata peluda" hace que los niños puedan disfrutar de la música
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El recital del Movimiento de Música para Niños (Momusi) en el Centro Cultural San Martín convocó a más de 800 personas. Grandes y chicos corearon y aplaudieron las canciones y también participaron, entonando cánones y quodlibets.
Un público a la vez respetuoso y participativo siguió las actuaciones de los distintos conjuntos. Los músicos integrantes del movimiento interpretaron temas de María Teresa Corral. Una pantalla gigante permitió que todos se sintieran cerca.
La fila serpenteaba por la escalera que sube al primer piso del Centro Cultural y hacía una espiral en el hall de entrada. En la planta baja, la cola empezaba en la calle. Dentro de la sala se demoraba la prueba de sonido, pero no había histeria en ninguno de los dos lugares. Cuando se dio sala, tampoco hubo apurones. Con tranquilidad, adultos y niños buscaron los lugares y se ubicaron.
Una gran pantalla permitía ver proyectado el escenario. De ese modo, todo el mundo escuchó y todo el mundo vio. Cuando la cámara hacía un paneo por la sala, los chicos se reconocían y se saludaban. Una nena soplaba pompas de jabón, otros chicos se movían en las butacas al compás de la música que salía por los parlantes. Fiesta anticipada, buen humor y regocijo.
Podía advertirse que lo que ocurría en escena no era nuevo para la mayor parte del público, sino que una vez más venía a encontrar lo suyo y a compartirlo con amigos. En la platea había gente del mundo del teatro, la narración y la literatura para niños, como en un abrazo solidario para la cantautora y para quienes con ella han trabajado en estos últimos cinco años por formar un frente de la buena música para niños. Sin estridencias, con felicidad, saboreando el momento, todos se encontraban en esta nueva propuesta del Momusi, que se llama "La gata peluda".
El tema de "La gata peluda" sirve de leitmotiv, al estilo de un rondó, como sucedió, por ejemplo, con la famosa gallina, en otros trabajos de María Teresa Corral.
El presentador fue Julio Calvo, que con simpatía y naturalidad creó ese clima de intimidad, de juego contenido, de reunión de familia, que tan bien es recibido por la platea de todas las edades.
Pero también hay que destacar el respeto, la atención y el cariño que emanaba de la platea, en la que se veía el trabajo de estos cinco años de Momusi, estos tres años de recitales gratuitos en el Centro Cultural San Martín, donde chicos y grandes aprenden contra la corriente masiva y consumista a no hacer palmas si pueden participar en forma más integrada, a escuchar y escucharse, a cantar con los otros.
Entre canción y canción se escuchaba en off la voz de María Teresa Corral con el poema de "La gata peluda", ese gusanito que "se arrastra y te raspa". Y luego se iluminaba el escenario para cada tema.
Un desfile de figuras
Así fueron desfilando los intérpretes: Caracachumba, con "A la sombra de un manzano"; Raúl Manfredini en el canto y Sergio Dawi en acordeón en "Sin permiso sale el sol", 5 EnCantando en "¿Sabes tú?", Teresa Usandivaras con el pianista Gustavo Samela en "Camino con mi sombra". Luego Juan Manuel Tenuta, con el acompañamiento de saxos de Sergio Dawi, en "La gata peluda", y, finalmente, el Coro MiSol, con el acompañamiento de Gustavo Langot y José Bialé, y María Teresa Corral como solista, en "Prendan las luces".
Como era de esperar, hubo bises; entre ellos, "La petaquita" y un quodlibet con participación del público.
Algunos conjuntos que participaron en el CD no pudieron estar presentes: La Chicharra Cantora, Sonsonando e Indio Universo.
Sin apuro, después de mucho aplaudir, la gente se fue cantando y bailando. A la salida, muchos se detuvieron a adquirir el CD, como para llevarse un poco de la magia a casa. Habiéndolo escuchado, se puede garantizar que mucha de la magia y toda la calidad están en el pequeño disco. Pero lo bueno, lo que es de esperar que siga sin interrumpirse, es que este domingo y los que vienen detrás grandes y chicos pueden encontrarse con sus músicos favoritos (amigos queridos), escuchar sus temas y cantar con ellos. Algo real y sencillamente bueno entre tanto caos, estridencia y confusión. Una isla de música que adultos y niños tienen que agradecer a todos y cada uno de los miembros del Momusi, incluyendo a sus coordinadores y al Centro Cultural San Martín.



