Pieza de una potente fragilidad

Integrante del grupo Krapp, desde hace tres años vive afuera
Alejandro Cruz
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3 de julio de 2007  

Como siempre sucede, en el mundo de la danza contemporánea local hay muchos bailarines coreógrafos que encontraron su lugar en el mundo lejos del país. Agustina Sario es uno de esos casos. Por eso no le quedó otra cosa que redefinir su vínculo con el grupo Krapp (con quien hizo ¿No me besabas? y Mendiolaza ), ya que pasa la mayoría del año en Colonia, Alemania. Desde hace tres años, y gracias a una beca de Antorchas, allí integra la compañía de danza Mouvoir, de Stephanie Thierch, con quien ya montó tres espectáculos.

Aprovechando una pausa, se vino a Buenos Aires, donde acaba de estrenar Como siempre , un trabajo experimental de fuerte personalidad, en el cual, como si fuera una artista plástica, da vida a tres escenas o cuadros de enorme belleza visual.

Para Agustina, Como siempre se trata de una propuesta de tono autobiográfico. "Pero quise trascender ese lugar corriéndome de cualquier postura narcisista y empecé a aclarar lo que me interesaba. Desde el principio, supe que era un trabajo hecho desde el universo femenino y sumamente emocional. A lo sumo, durante todo este tiempo yo debía encontrarle la fisicalidad a ese personaje", dice sobre esta propuesta que acaba de estrenar en El Portón de Sánchez y que presentará pasado mañana, a las 22, y el sábado, a las 21, antes de volver a subirse al avión que la llevará a Alemania.

A partir de esos parámetros, se jugó de lleno sin hacer demasiadas concesiones. Si en el primer cuadro su personaje traza una especie de mágico ensayo sobre el escorzo y el juego de perspectivas, esa misma criatura luego salta a un espacio rural definido a partir de mínimos elementos en el cual lo coreográfico define el tono general. El trabajo culmina con una escena trabajada básicamente a partir de los elementos plásticos y sonoros hasta que ese frágil mundo se va perdiendo en la oscuridad. En ese sentido, la nueva propuesta es como un viaje compuesto por diversas fotos que siguen una caprichosa y subjetiva ilación. En eso radica su belleza, su potencia, su magia.

Ella, según confiesa, sabe que cada foto del espectáculo da cuenta de los cambios que viene viviendo desde que abandonó su ciudad natal en plena pampa húmeda hasta su actualidad de giras por lugares exóticos. Seguramente, el espectador no se dará cuenta de esa historia previa, y ni hace falta. Es que el personal trabajo de Agustina y su equipo (Ester Nazarian, Cecilia López, Edgardo Castro, Mariana Tirantte y Marcelo Alvarez) se vale por sí solo sin andar buscando argumentos algunos.

Luego de Hueco , su primer trabajo solista, decidió estrenar Como siempre entre sus amigos, en su tierra. Se dio el gusto.

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