
Tito Junco, en tres espectáculos
El actor y músico cubano ofrece diferentes propuestas en El Ombligo de la Luna
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Tres espectáculos mostrarán a pleno al actor y músico cubano Tito Junco, que a partir de hoy se presentará en El Ombligo de la Luna (Anchorena 364). Sus propuestas unipersonales están dirigidas a distintos públicos.
Desde hoy, los sábados, a las 20, presentará "Juan Latino", basado en la novela homónima de José Vicente Pascual, también los sábados, a las 24, y los domingos, a las 20.30, mostrará "Un cuentero en La Habana", sobre textos del cómico Chaflan. En tanto que los domingos, a las 14.30, recreará el trabajo para niños "Papo Bembé", apoyado en cuentos africanos.
Tito Junco conoció Buenos Aires en 1992, entonces integró un elenco internacional que, con la dirección de Lluis Pasqual, presentó en el Teatro Nacional Cervantes "Tirano Banderas", de Ramón María del Valle Inclán. Desde entonces fantaseaba con regresar, algo que concretó en esta temporada gracias a la gestión del Centro Cultural El Sol de Caracas y la embajada de Cuba en la Argentina.
Amigos argentinos
Para él, nuestro país es sinónimo de afecto. Durante su viaje anterior hizo muchos amigos e intenta en estos días reencontrarse con toda la gente que a comienzos de los años noventa le mostró verdaderamente el ser argentino. E incluso le posibilitó profundizar en el tango.
Actualmente, el intérprete prepara en La Habana un trabajo de teatro musical a partir de canciones de Rubén Blades que tiene previsto seguir desarrollando en Buenos Aires, interactuando con profesionales locales en distintos talleres que piensa dictar en la ciudad.
Intentar rotular la creación de este hombre no resulta sencillo.
"Hago muchas cosas -cuenta-. Tuve que hacer muchas cosas para levantar cabeza, como decimos en Cuba, porque siempre tenía tropiezos. Entonces fui escarbando un poco en la actuación, en la música, en la dirección, en el cabaret. Así fui creciendo. Y así es que me ha quedado un vicio que a los 58 años no puedo quitarme. Hago de todo. Ando por todas partes."
Y esto es así y no sólo sobre un escenario. En los últimos años ha trabajado mucho en Europa y América latina porque está convencido de que "los artistas viajamos buscando en la mirada de los demás, otra cultura, y eso nos alimenta mucho".
Una forma de comunicación
Junco comenta que estos tres espectáculos que ofrecerá entre nosotros darán clara muestra de lo que quiere hacer con el teatro.
Básicamente, busca lograr una "comunicación profundamente humana. Yo no soy un gran conversador -comenta-, prefiero conversar en el escenario a partir de mi cuerpo, con los textos de otros autores o los míos. Generalmente, me paso reciclando músicas o conversaciones que escucho. En el escenario quiero ser todo lo conservador que no soy en la vida y creo que el teatro tiene un lenguaje que va más allá de las palabras, de la razón, es el que verdaderamente puede aprehender los latidos y los sentimiento de los seres humanos".
"Juan Latino", "Un cuentero en La Habana" y "Papo Bembé" sintetizan además mucho de la raíz cultural cubana y resultan experiencias de honda sensibilidad.
"El arte es el vehículo de la salvación -dice Tito Junco-, de la unidad. Da lástima reconocer que a veces pueda tan poco frente a los cañones, a las armas de destrucción masiva. En los momentos de gran crisis, el arte se mantiene haciéndose, aunque no haya luces, escenario, la gente se tira en la tierra y hace arte, se leen más poemas y se pintan más cuadros. Pararme en el escenario es un modo de salvarme y de salvar a los otros. Frente a esta cosa terrible que se está preparando con descaro, como es la masacre de Irak, qué otra cosa nos queda más que creer en el arte y en el espíritu."






