Una actriz fuerte para dos propuestas disímiles
Luz Palazón protagoniza Rancho y La de Vicente López
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Siendo muy pequeña, a la hoy actriz Luz Palazón la fascinaba el mundo del teatro. Jugaba a aparecer detrás de cualquier cortina de la casa y representar ante su familia. El interés fue creciendo, pero la decisión de convertirse en artista tuvo sus demoras. Su familia la incitaba a formarse en una carrera tradicional y por eso estudió publicidad. Un día, caminando por la calle Vicente López, descubrió un estudio de teatro. Entró, pidió información y decidió inscribirse. Era el estudio de Julio Chávez. Desde entonces, sólo se separó de él en un breve lapso en el que se formó con Augusto Fernandes.
Primero, Rancho, en el Teatro San Martín, y después La de Vicente López, que acaba de reponerse en El Camarín de las Musas y en su tercera temporada, la fueron moldeando como intérprete, y hoy no sólo se muestra muy segura en su carrera, sino que quiere ir por más. Es que Rancho también se llevó al cine y, por su labor, mereció una mención en el Festival de Málaga. El público también, con sus comentarios, aprueba su tarea, y para esta mujer de aspecto muy fuerte, pero que dice ser muy exigente y algo dubitativa, ambas confirmaciones la obligan a descubrir que ya no está en un lugar que no le corresponde.
Eso lo creía antes, cuando mientras pensaba en el teatro, se dedicaba a ser maestra jardinera o secretaria en alguna empresa. "Hice de todo en mi vida –cuenta tranquila–. Cumplí varios roles no teatrales, hasta que decidí dedicarme a esto. Pensé que si no ponía toda la energía, no se iban a dar las cosas como quería. Estuve un tiempo con Julio y fue muy bueno. Después Fernandes y hace unos años volví a Julio. Siento que él es mi formador. Creo que tengo una gran afinidad con él, con su manera de ver, con su humor, su sensibilidad. Siento que me puedo embarcar en un proyecto suyo y entiendo de qué está hablando; puedo seguirlo, aportar a lo que tiene en su cabeza."
Procesos
Si bien los procesos de creación de Rancho y La de Vicente López son diferentes, algo asoma en ambos que resulta definitorio: el proceso del actor. Rancho surgió de una improvisación en el estudio, en una clase de teatro. "Julio nos tiró algunas consignas y los tres actores decidimos lo que queríamos contar y, a partir de ahí, empezamos a ensayar. Después, Julio tomó la batuta, ordenó la experiencia y se transformó en lo que fue. En La de Vicente López partimos de un texto que Chávez había escrito, pero, aun así, nosotros aportamos mucho en el trabajo. El es muy flexible a la hora de la creación; tiene mucha cintura. Además, sus materiales pueden ser historias propias o de otros; nunca son asuntos ajenos, con lo cual es muy interesante meterse en ellos".
La experiencia cinematográfica vivida con Rancho mantiene a Luz Palazón muy expectante respecto del cine. En ese trabajo conocía de antemano a Clara, "un personaje muy conocido y muy querido", que ya había desarrollado en el teatro. Pero ahora está en plena búsqueda de una experiencia que le posibilite seguir transitando por esa disciplina.
El teatro, mientras las funciones de La de Vicente López transcurren, lo complementa con los ensayos de una nueva propuesta que también dirige Julio Chávez y que está escribiendo con Camila Mansilla y Santiago Loza.
Para agendar
La de Vicente López, de Julio Chávez, con Luz Palazón.
El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. Funciones: los viernes y los sábados, a las 21.





