Una cena perturbadora

Dinner / Autora: Moira Buffini / Intérpretes: Leonora Balcarce, Joaquín Berthold, Victoria Césperes, Nacho Gadano, Juan Manuel Guilera, Willy Lemos, Alejandro Veroutis / Arte: Alberto Díaz Navarro y Federico Salcedo / Iluminación: Verónica Lanza / Video: Daryus Carámbula / Música original: Gabriel Goldman / Asistente de dirección: Leonardo Gaetani / Producción: Kinucha Mitre / Dirección general: Valeria Ambrosio / Sala: Paseo La Plaza / Funciones: miércoles y jueves, a las 20.30; viernes y sábados, a las 22.15; domingos, a las 19 / Duración: 90 minutos / Nuestra opinión: buena
Poco divulgada en la Argentina, la dramaturga y guionista inglesa Moira Buffini se da a conocer en esta ciudad a través de Dinner (el título original es La cena), una comedia negra que cuestiona ciertos valores morales de la burguesía de su tiempo (la pieza se estrenó en 2002), a través de un grupo de personajes que, en su mayoría, son prototipos de una clase acomodada y con tics que los exponen de manera muy elocuente.
Una excéntrica millonaria, Paige, organiza una cena para celebrar la aparición del último libro de su esposo, Lars. Cada uno de los invitados ha sido cuidadosamente seleccionado: un científico y su esposa periodista, una artista plástica con cierto vuelo transgresor. Para la ocasión, la dueña de casa contrató a un mayordomo muy conocedor de las reglas de su oficio. Inesperadamente llega a la casa un hombre desconocido que ha tenido un inconveniente con su auto en la ruta. Termina, forzadamente, participando de la reunión.
El menú ideado por Paige es sumamente exclusivo y a la vez elaborado con productos sorprendentes y que no producen ningún placer. El alcohol va potenciando los deseos de la anfitriona que desarrolla un plan macabro que permitirá conocer la intimidad de cada uno de los personajes. Sobre el final, un acto inesperado del mayordomo dará a conocer la verdadera intención con que fue armado este juego siniestro mientras, afuera de la casa, la niebla es de una densidad perturbadora.
La directora Valeria Ambrosio va haciendo un recorrido dramático que combina el naturalismo, el melodrama, el suspenso y la tragedia. En algunos momentos acierta a la hora de definir las conductas de algunos personajes (la dueña de casa, su esposo, el invitado inesperado, el mayordomo) y fortalece ciertas situaciones con intensidad. Pero la tensión que debería sostener el drama no siempre es ajustada y hay algunos pasajes que pierden su verdadera calidad, como el momento en el que los personajes deben desarrollar una acción a partir de una palabra que Paige ha escrito en un papel que colocó debajo de los platos.
Willy Lemos construye a la anfitriona con mucha sobriedad, aunque algo de su espíritu maléfico se pierde a causa de que el actor opta por un tono melodramático que no permite reconocer la totalidad de matices que tiene su verdadera personalidad. Nacho Gadano desarrolla un correcto Lars, un ser que parece conocer muy bien las artimañas de su mujer y que prefiere dejar pasar sus dardos escondiéndose en su propio ego. Juan Manuel Guilera (Mike, el que llega) hace una composición magnífica de una criatura que nada tiene que ver con ese mundo frívolo y patético, en tanto que Alejandro Veroutis le da a su mayordomo el tono exacto, misterioso, cómplice de una locura extrema. Leonora Balcarce, Joaquín Berthold y Victoria Césperes no logran afirmar con fuerza suficiente a sus criaturas dentro de ese universo desequilibrado.
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