
Unquillo, donde el arte revive
Mientras se reacondicionan antiguos espacios artísticos, la ciudad cordobesa presentó Elvira
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Unquillo es una localidad ubicada, aproximadamente, a 30 km de Córdoba capital. En los años 40 y 50 fue un centro turístico importante, y tanto que muchas figuras del teatro y el cine nacional pasaron sus vacaciones en ese lugar. En Unquillo filmó Edmundo Guibourg su versión de Bodas de sangre , con Margarita Xirgu como protagonista. Los vecinos más antiguos aún recuerdan las visitas de Tita Merello y Luis Sandrini o las actuaciones de Virginia Luque en el Lido, un cabaret dedicado al espectáculo en el que actuaron grandes intérpretes de la música argentina.
Hoy, en Unquillo, el Lido, hasta hace pocos meses un edificio convertido en taller mecánico, ha retomado su estatus anterior. Ha sido reacondicionado. Es un bar retro y sus nuevos dueños buscan reconquistar el espacio perdido, de esplendor, con una programación de espectáculos atractivos, no sólo para los turistas sino para el público local.
A pocas cuadras de allí, el cine Rivadavia también fue recuperado. Inaugurado en 1923, dejó de funcionar durante 20 años, y en 2009 fue reinaugurado gracias a un proyecto de la Fundación Pluja, de los gobiernos municipal y provincial y el Incaa.
En esta bonita y pequeña ciudad serrana, el Teatro Nacional Cervantes decidió iniciar su Plan Federal 2011. Y como toda actividad artística parece reciclarse en Unquillo, una propuesta de la directora Dora Milea llegó a buen puerto y en coproducción con el gobierno municipal y la Fundación Pluja. Montar Elvira , de Julio Mauricio, con actores cordobeses (Andrea González, Cristina Alvarez, Beto Bernuez y Andrés Eduardo Rivarola) dispuestos a concretar una gira por distintas localidades de la provincia que incluye, además, funciones en el teatro Real de la capital cordobesa.
Ese encuentro de soledades que el autor propone en su texto, concebido hace aproximadamente 30 años atrás, se redescubrió en esta puesta de Milea en la que sobresalen los intérpretes a la hora de develar esas relaciones de personajes complejos. Una historia muy atractiva en aquella época, en que la consigna de la obra con final abierto, proponía al espectador una seria reflexión sobre aspectos de su conducta personal.
Un buen número de teatristas cordobeses (actores, directores, dramaturgos) acompañó este estreno al que llegó también Rubens Correa, director del Cervantes.
La sala colmada y el aplauso cerrado confirmó los resultados del proyecto. Una vez más, este Plan Federal de Teatro permitió el encuentro de artistas locales con pares porteños para concretar una experiencia escénica con destacados resultados.
Algo muy valorable también: a partir de ahora, Unquillo cuenta con una nueva sala teatral, equipada lumínicamente (a través de un diseño de la iluminadora Leandra Rodríguez) donde diversos proyectos escénicos podrán concretarse.






