
Tres versiones, la misma historia
Esta noche, Canal 9 estrena una nueva producción de la serie colombiana
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Tanto han cambiado las telenoveles en los últimos tiempos que la historia de la Cenicienta y el príncipe ahora fue reemplazada por la de la prostituta adolescente y el narcotraficante. Más cerca de las páginas de policiales que de los cuentos de hadas, el más exitoso representante de esta nueva tendencia es Sin senos, no hay paraíso , la tira que estrena esta noche a las 22, por Canal 9. Esta producción de Telemundo, el gigante de las novelas realizadas para el público latino de los Estados Unidos, es la tercera que se realiza en castellano a partir del libro Sin tetas, no hay paraíso, escrito por el colombiano Gustavo Bolívar.
La primera adaptación resultó en una miniserie -que emitió aquí Canal 9-, de Caracol TV que en 23 episodios contó la vida de Catalina y otras chicas del pueblo de Pereira, cuya única salida de la pobreza era venderse al mejor postor entre los traficantes de drogas, una solución condicionada por la voluptuosidad.
Así, con crudeza y sin eufemismos, Catalina se propone conseguir las tetas que le faciliten la entrada al paraíso del que habla la novela original. Tan fuerte como exitosa, la miniserie fue uno de los programas vistos de Colombia en 2006 y -como sucedió con Yo soy Betty, la fea-, pronto fue vendida al exterior. Así, Telecinco de España tomó los 23 episodios de la serie y la transformó sumando romanticismo y cierto perdón a un relato que en origen no tenía ni una pizca de ellos. Catalina pasó de ser una adolescente promiscua y ambiciosa de clase baja a una dulce chica de clase media que comete el terrible error de enamorarse de Duque, un criminal con modos duros, pero corazón de oro.
El impacto de la ahora edulcorada historia fue tal que el actor encargado de interpretar al Duque, Miguel Angel Silvestre, se transformó en el nuevo sex symbol español y la locación que se utilizaba como la casa de su personaje, una habitación en el último piso del hotel Reina Victoria, en el centro de Madrid, pasó a ser lugar de peregrinaje para sus seguidoras, esas que anoche vieron el debut de la tercera temporada de la miniserie que continúa su marcha sin Silvestre, decidido a usar su fama para ganarse un lugar en el cine.
Malditas siliconas
Para completar el círculo del éxito televisivo menos pensado, ahora llega a la pantalla local Sin senos, no hay paraíso , la historia colombiana pasada por el filtro de Miami. Claro que, a pesar de lo esperado, Telemundo no cambió demasiado el tono del relato original y la única concesión que la Comisión Federal de Comunicaciones (equivalente al Comfer en los Estados Unidos) le obligó a hacer a la emisora fue cambiar una palabra del título: para los norteamericanos, las tetas fueron cambiadas por los aparentemente menos ofensivos senos. Pero el cuento es el mismo: Catalina es una estudiante de secundaria bella, pero de pecho plano, que confía en que el camino de la salvación económica y social está hecho de siliconas.
Para conseguir sus objetivos, recurrirá a la prostitución y la traición, además de mezclarse con el peligroso cartel de Juárez, un elemento del guión que los productores de Telemundo agregaron para conectar con sus muchos espectadores mexicanos.
Para agendar
Sin senos, no hay paraíso, serie realizada por el canal Telemundo, basada en el libro colombiano Sin tetas, no hay paraíso.
Canal 9, desde esta noche, lunes martes y viernes, a las 22, y miércoles y jueves, a las 23.
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