Un mar oculto: una obra cautivante enclavada en un lugar mágico
Dramaturgia y dirección: Agustín León Pruzzo / Intérprete: Deborah Turza / Guitarra: Alef Dálet / Luces: Gastón Noel Zurzupi / Escenografía: Pablo Lolo Miller / Dirección musical y música original: Santiago Orquera / Funciones: los viernes, a las 20.30 y los domingos, a las 18 / Entradas: Alternativa Teatral / Nuestra opinión: muy buena
Desde que comenzó a dirigir Agustín León Pruzzo, dramaturgo y director, en 2007, con Familiar, las incursiones articularon su impronta como creador. Desde que empezó a trabajar en Estudios Caracol con No inventes lo que no quieras que exista, sabemos que una de las cúpulas del Edificio Bencich será núcleo convocante de un teatro que asombra y conmueve. Esta vez, con Un mar oculto, casi no hay recorrido. El trabajo sobre el lenguaje verbal, tanto recitado como cantado, precisa de un cuerpo de espectador en estado de alerta.
El público es conducido hacia el lugar donde sucederá el viaje iniciático. Pero alguien se demora en la cita. Cuando llega, Deborah Turza (como Alfonsina Storni) alcanza sus breves interacciones con el recepcionista (Luciano Sebastianelli) para pintarla de cuerpo entero: no seremos testigos de la Alfonsina romántica y edulcorada. Por el contrario, será la mujer que abrió camino a cientos de batallas, algunas ganadas y otras perdidas, pero todas luchadas hasta sus últimas consecuencias. El espacio donde transcurrirá la puesta está atravesado por la escritura: libros reales y ficticios y un fondo de laberinto de hojas escritas y enlazadas entre sí.
Turza construye una Alfonsina con todos los matices. Como el personaje plantea un recorrido autobiográfico desde su infancia hasta su final, la puesta abrirá y cerrará ilusiones, tristezas, fortalezas, dulces daños y planteos irremediables en un entramado cuidadoso, como el de las páginas que le sirven de fondo escenográfico. Y lo hace maravillosamente bien, arrastrando a quienes son testigos de su relato a acompañar sus peripecias. Alef Dálet en guitarra y canto es el otro protagonista de este mar tumultuoso o calmo, de acuerdo con las circunstancias. La iluminación juega un rol fundamental en este espacio reducido en donde hay que transformar épocas y circunstancias. Es una luz que cuenta, a veces, recurriendo a las sombras y a los claroscuros.
"Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto", dice Alfonsina Storni en "Capricho". En este lugar tan especial de la ciudad, el mar surge, se hace presente, desborda. Sin duda pueden hacerse múltiples lecturas de esta bellísima propuesta, se puede pensar desde el género o desde su poeticidad. Como en toda obra de arte, predomina la polisemia. Eso sí, lo difícil es permanecer indiferente a la potencia que se despliega en ese indescriptible lugar de Buenos Aires.






