
Un tablado flamenco con historia propia
Es donde funcionó la Taberna Española
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Una estrecha escalera conduce al subsuelo de Cantares, un tablado flamenco recientemente inaugurado en Rivadavia 1180, que busca convertirse en un refugio andaluz en pleno corazón hispano de Buenos Aires.
Y uno podría bajar esos escalones indiferente o... sentir cierta mística si sabe que fueron los mismos que transitó Federico García Lorca entre 1933 y 1934, cuando allí funcionaba la legendaria Taberna Española. El Niño León, Rafael de Triana, Manuel Benítez Carrasco, Chato Valencia, El Niño de Utrera, Pepe Monreal, Julio Ibáñez y Pepe Valencia fueron atraídos por este salón, abierto siempre a los inmigrantes artistas.
El lugar, que data de 1901, conserva su vieja estructura, azulejos, techos, maderas, luces y los olé, que los mismos años parecen haber grabado en sus paredes.
El mantón de Manila, expuesto en el centro, indica el sitio donde músicos y bailaores imprimen su arte. Pequeñas ventanas protegidas por rejas negras, faroles, sillas de madera y macetones floridos ayudan a que la imaginación del visitante ingrese en una cueva de Granada o en un patio de Sevilla.
"¡Enhorabuena!", así se llama el espectáculo presentado los viernes y domingos por los bailaores Inés López y Claudio Arias, junto con las guitarras de Marcos Quintero y Rodrigo González, Geromo Amador en cante y Antonio Montoya en cante y cajón, es una digna expresión de flamenco.
Arias y López pasan de la espesura del lamento a la fiesta de las sevillanas y de las bulerías con gran genio, de la misma forma que, los jueves, con "La compañía", lo hacen junto con el reconocido guitarrista Héctor Romero, Rafael González, en caja y cante, y Manuel Santiago, en cante. Los sábados se presenta el grupo "Venlucía", con Nico del Cid y Nicolás Fraga en guitarra, Germán Gigena en cajón, Alvaro González en cante y las bailaoras Fabiana Pouso y Laura Azcurra.
Guitarra, cante y baile, cada uno, a su turno, tiene el momento de expresión solitaria, individual, para luego fundirse con el resto en un solo mensaje.
El público, nada ajeno al espectáculo, participa respetuosamente. Se sabe, el flamenco debe ser el protagonista.
Cantares, que toma su nombre del poema homónimo de Manuel Machado ("Vino, sentimiento, guitarra y poesía hacen los cantares de la patria mía. Cantares... Quien dice cantares dice Andalucía"), propone convertirse en un espacio para los jóvenes intérpretes del flamenco.
Sin descuidar detalle, se acompaña el espectáculo con un menú de tapas (pequeñas porciones compartidas), fiel a la tradición culinaria española. Para encontrarlo, alcanza con caminar por Rivadavia al 1200, de miércoles a domingo, y dejarse llevar por la guitarra que escapa del subsuelo.
Para agendar
- Cantares. Rivadavia 1180 (4381-6965).
¡Enhorabuena!, viernes y domingo, a las 22. La compañía, jueves a las 23. Venlucía, sábados, a las 22.30.




