Una nueva etapa

Se acabó lo que se daba
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28 de diciembre de 2009  • 14:15

Crédito: Gentileza

Estoy haciendo terapia para reafirmar la personalidad, así que aquí voy con algunas revelaciones surgidas a través de epifanías psicoanalíticas recientes. Creo que a nadie deberían caberle dudas de que soy el nuevo Groucho Marx (matizado con algunos toques del ácido humor de Mark Twain y los Monty Python), y Woody Allen y Larry David son dos viejos caretas que viven afanándome. Más aún: la posta de los 80 no era Depeche Mode sino Jimmy Somerville y Kajagoogoo, realmente extraño a Daniela Herrero y no entiendo cómo el Pato Galván no está conduciendo en el prime time de la tele abierta. Abel Posse es un aventajado literato al que las hordas troskoleninistas no le permitieron imponer su visión resuelta y pragmática de la realidad, el último de Hijos del Oeste es el Let it Bleed de los suburbios, creo que envidio la carrera de Nahuel Mutti y, por Dios, que buena que está la hija de Repetto y Reina Reech.

¿A qué viene todo esto? A que el tiempo es poco y las verdades para decir son muchas, y hay que darle átomos antes de que nos den vuelta las sillas sobre las mesas y nos barran los pies. Siempre estuvo claro, señores, que no se puede hacer un Prode con la gente que se va a morir en 2010 y que alguien candidatee al Papa sin que cuatro o cinco chupacirios (no, cierto presidente de Boca no tiene nada que ver con chupar Cirios) aterrizados desde ya sabemos dónde pongan el grito en el cielo, las cartas en los auspiciantes y las amenazas en la redacción. También estuvo siempre clarísimo que en algún momento alguien que está muy por arriba de todos nosotros en el escalafón del poder iba a pedir explicaciones, ¿y quién se las iba a dar? Si esto nunca tuvo ni el mínimo sentido. Todo eso se sabía. Lo que no se podía vislumbrar es que la cuestión pudiera desembocar en esta confusión, con una comunidad "efervescente" sin faro, un escriba reasignado a una temática que no termina de dominar (pero hará lo posible, porque quiere que le sigan pagando, por esto o por lo que venga) y un corte abrupto en una relación que se venía construyendo de a poco, con el encastre de los randomismos individuales de cientos de dementes que hoy, gracias a esto, saben a ciencia cierta que otras bandas tocan y Manowar mata.

El año termina, y no sólo el año.

La cuestión es que, por disposición de un señor grosso que tiene nombre de calle del Microcentro, a partir de 2010 nos veremos en Espacio Living, en un nuevo espacio titulado Puf Life, dedicado a la decoración de salas de estar y demás demáses que tendrán toda la onda porque los voy a escribir yo, el Oscar Wilde de Wilde, pero no gay.

Le quiero agradecer a Marilyn Manson por avisarme con tiempo que la vida era una mierda, a Ricky Martin por cantarme que la vida era loca (y era un living, que profético), y a Juana La Loca porque la vida modelo es un gran supermercado. Y que no decaiga, que peor es ser Astrada.

¿Quieren ver una preview del nuevo espacio? Pasen por acá. Y claro, sepan disculpar las molestias ocasionadas. ¡Adiós soquetes!

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