
Una ofensa simpática
Faltas ortográficas en un menú atrevido
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Una vez, un hombre indignado entró en el restaurante de Zapata 435 e increpó a su dueño, Jorge Pinasco. “¡Usted es un ignorante! ¿Cómo pone la palabra bife con
v corta?”, le dijo. Pinasco le sonrió y respondió: “Porque es medio bife”.
Aunque la ciudad está llena de carteles comerciales con faltas de ortografía, tan habituales que casi pasan inadvertidas, el restaurante de Pinasco abusa del recurso y se destaca entre sus pares. Se llama El Bolonqui y ofrece su menú con errores como choriso, morsiya, hazado de tira, basío, poyo, henpanadas, pissas y más. Sin duda, una ofensa simpática a la Real Academia Española.
“Es una forma de llamar la atención y salir de lo vulgar –considera Pinasco–. Mucha gente se ríe con mi idea. Por eso, a veces tengo que filosofar, buscar una respuesta adecuada para que el otro entre en onda. Es mi estilo de vida: la broma permanente.”
La parrilla está decorada a la antigua, con una miscelánea de objetos de la década del 40 que incluye una cámara de fotos, una máquina de cortar fiambre, una radio y varias ilustraciones sobre equipos de fútbol de la época. Y, sin desentonar con la mezcla de cosas, las lámparas son... ollas dadas vuelta con foquitos adentro.
Entre los habitués del lugar, abundan oficinistas de la zona, entre Belgrano y Palermo Hollywood. También, alumnos de los colegios aledaños. “No siento que sea un mal ejemplo para los chicos. Es más: les doy material para que vayan y hablen con sus maestras de lengua”, afirma Pinasco. Y, sobre todo, El Bolonqui es un sitio para hacer amigos: almorzar o cenar, ver un partido de fútbol por televisión, conversar y pasar un rato agradable.
Eso sí, con buenos modales.




