Una pieza de danza para entender el universo
La obra del coreógrafo suizo Gilles Jobin fue el resultado de su residencia en un alto centro de física
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"La física no es una ciencia exacta", le gusta decir al doctor en física Daniel de Florian. Él es quien, en el impactante auditorio del Centro Cultural de la Ciencia, presenta la conferencia performática en la que habla él y luego el coreógrafo suizo Gilles Jobin. Se presenta el encuentro como "Coreografía cuántica / Generadores de movimientos e interacciones fundamentales". El físico comienza disertando sobre la materia, sobre su composición.
Sabe que habla frente a un auditorio que no es experto en la materia (o en la materia de la materia). Por eso apela a un lenguaje que intenta hacer fácil lo complejo aunque, en varios momentos, termina refiriéndose al misterio, a lo desconocido, a lo difuso, tendiendo puentes con la búsqueda artística. Al finalizar su exposición toma la palabra el coreógrafo suizo Gilles Jobin. Tienen varios puntos en común. Por lo pronto, tanto el premiado físico argentino como el reconocido artista suizo habitaron la sede de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (más conocido como CERN). El CERN es el mayor laboratorio de física de partículas del mundo. Está ubicado en Suiza, cerca de donde vive Jobin, y es una nave industrial ubicada 100 metros por encima de uno túneles subterráneos de 27 kilómetros por los cuales los protones dan 11.000 vueltas por segundo.
En el CERN, durante tres meses de 2012, el coreógrafo realizó una residencia artística rodeado de científicos de todo el mundo que observaban y se emocionaban por mundos invisibles para él. ¿Qué hace un coreógrafo en medio de esto", se preguntó. Su respuesta, recuerda ahora frente al auditorio, fue simple: "investigar".
Estuvo en el CERN el día en que se anunció el descubrimiento de la "partícula maldita" o la "partícula divina" o el "bosón de Higgs", en términos científicos. Sin entrar en detalles, en una nota de la Unsam, en donde el físico trabaja, afirmó que ese descubrimiento "fue más complicado de lo que fue llevar a una persona a la Luna y tiene resultados científicos mucho más valiosos". Ese día Guilles se enteró de que la predicción de la existencia de esa partícula fue en 1964. El año de su nacimiento.
En el CERN hay un club de baile. Hacia allí fue él. Ese sitio de encuentros, comenta este ameno contador de historias, fue uno de los tantos lugares en los que empezó a desarrollar su propia investigación coreográfica. En ese estar y en ese andar, en medio de científicos que llegaban al éxtasis colectivo por cosas que él no comprendía bien, se interesó por las fuerzas de no contacto y su decodificación coreográfica.
Para explicar esto llama a los bailarines de Quantum, el espectáculo que se vio en el Cultural San Martín. A la vista de todos, sus seis bailarines realizan secuencias de movimientos regidas por fuerzas electromagnéticas, movimientos elusivos y secuencias simétricas en situación de espejo y sus rupturas. Son tan simples como complejas. De hecho, aclara, en conferencias de este tipo cuando no tiene a mano a sus bailarines apela a gente del público. "El intercambio de estrategias es lo más importante cuando se habla de arte y ciencia", dice casi al final de la conferencia.
El jueves fue el estreno local de Quantum. Seguramente, muchos de los que ocuparon la platea ya habían visto en el Teatro Alvear The Moebius Strip, obra basada en movimientos geométricos. En esta nueva propuesta, aquella explicación toma otros cuerpos, otras fricciones, otros diagramas, otras lógicas de lo escénico. En la construcción de ese espacio conceptual -por momentos de un fuerte magnetismo visual y en otros un tanto reiterativo en sus tenues variaciones- el diseño sonoro y su disposición en el espacio se convierte en uno de los protagonistas. Julius von Bismarck creó las luces. Lo suyo es una instalación basada en la gravedad. La gravedad, como decía Guilles Jobin en la charla, es el gran aliado del bailarín en su permanente manía de querer dar saltos que lleguen hasta el cielo. O sea, un físico desafiando una ley física.
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