Una semana para empaparse de lo más nuevo del cine italiano
El Village Recoleta será la sede de este festival en el que se presentarán los nuevos trabajos de Marco Bellocchio y Cristina Comencini, entre muchos otros
1 minuto de lectura'

Cuando, hoy, los proyectores de los cines Village Recoleta den inicio a su mundo de ilusión comenzará también un recorrido por lo más reciente de una cinematografía distintiva y que de la mano de auténticas leyendas supo aquilatar su prestigio en todo el mundo. ¿Si no de qué otro modo puede evocarse, entre otros grandes, a Federico Fellini, Antonioni, Visconti, Pasolini, Anna Magnani, Sophia Loren, Marcello Mastroianni o Vittorio Gassman? Reconociendo su impronta, pero también su legado, y permitiéndose abrir la ventana del pujante cine italiano contemporáneo. "Para nosotros lo más importante es presentar lo que pasa en el año cinematográfico en Italia y estar aquí para acercar más los dos países, lo que nos permite compartir la presencia de grandes figuras actuales del cine italiano en la Argentina dialogando con el público", confirma María Mazza, directora del Instituto Italiano de Cultura. Así, trece films de lo más destacado del reciente cine italiano se presentarán en Buenos Aires hasta el jueves gracias a la organización del Istituto Luce Cinecitta, con el apoyo de la embajada de Italia, el Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires y la Agencia Italiana para el Comercio Exterior.
Singularmente, apellidos como Comencini, Gassman, Rosi y Bellocchio forman parte de esta edición. Comencini no es Luigi, el recordado director de Pan, amor y fantasía, de cuya muerte se cumplieron en abril diez años, sino Cristina -una de sus cuatro hijas, todas dedicadas al cine-, que por el melodrama La bestia nel cuore fue nominada al Oscar al mejor film extranjero. Aquí, con su séptimo trabajo, titulado Algo nuevo, Cristina Comencini opta por una comedia de enredos y dos fulgurantes protagónicos femeninos: Paola Cortellesi y la bella Micaela Ramazzotti, dos de los vértices de un triángulo amoroso que completa un joven Eduardo Valdarnini y que da como resultado un sugerente paseo por la libertad y la ligereza.
Gassman (Alessandro, hijo del gran Vittorio) es, junto con el siempre magistral Marco Giallini, el protagonista de Beata ignoranza, de Massimiliano Bruno, que analiza con humor la transformación de los vínculos sociales en la era Facebook. Al igual que la italiana actualmente en cartel Perfectos desconocidos, el film de Bruno hace foco en la injerencia de la tecnología digital en los vínculos humanos, aquí desde la conocida pero eficaz fórmula de los polos opuestos encarnados por dos profesores, uno que nada entiende sobre las redes sociales y otro, un adonis de ese nuevo olimpo de la comunicación.
De Gianfranco Rosi podrá reencontrarse la multipremiada Fuocoammare, con Lampedusa como escenario para la inmigración ilegal, de la que, con su acierto y rigor característicos, Fernando López señaló al momento de su estreno: "El film no oculta el espíritu solidario que se hace visible en Lampedusa, pero habla también -siempre sin subrayados innecesarios- de cierta indiferencia perceptible en torno de esta tragedia de nuestros días. Y he ahí seguramente su más dolorosa evidencia". Sin parentesco directo con Francesco Rosi, el célebre director de Salvatore Giuliano, aún se recuerda cuando Gianfranco -entrevistado en Venecia en 2013- confesó que en la India dijo que era su hijo. El periodista Oscar Iarussi afirma: "Una mentira no tan grande después de todo, porque no hay un director que se pueda llamar extraño al legado de Francesco Rosi". Fuocoammare, nominada al Oscar al mejor documental, confirma la filiación de un cine comprometido que cruza a los dos Rosi por igual.
Sin confusión de parentescos, Bellocchio es el mismo Marco Bellocchio que deslumbra desde su debut hace medio siglo con I pugni in tasca. Hizo lo propio con un tan delicado como intenso cortometraje -Pagliacci-, visto en el Bafici, y ahora, como uno de los últimos grandes clásicos del cine italiano con Dulces sueños, realiza la traslación a la pantalla grande de la autobiografía de Massimo Gramellini. Fai bei sogni (el título original, Que tengas dulces sueños) relata la vida del pequeño Massimo, que con tan sólo nueve años una mañana se enfrenta a la muerte de su madre. Valerio Mastandrea y Berenice Bejo protagonizan esta ficción basada en las memorias de Gramellini, que Bellocchio retrata con notable melancolía. Otros títulos que conforman la presente edición son Pericle, de Stefano Mordini, que integró Cannes 2016; Déjate llevar, de Francesco Amato, con el gran Toni Servillo; Per sempre giovane, comedia de Fausto Brizzi; La chica del mundo, de Marco Danieli, y Las últimas cosas, de Irene Dionisio, que participó en el último Festival de Venecia. La delegación italiana se encuentra integrada por los directores Francesco Amato y Davide Barletti (La guerra de los patanes) y los actores Edoardo Leo (Lo dejo cuando quiera-Masterclass), y Pippo Delbono (La muchacha del mundo). Mazza reflexionó: "Nuestra embajadora Teresa Castaldo siempre dice que lo importante es llevar esta semana a las salas de la Argentina porque es una gran vidriera de lo que vendrá".





