Alfaro caza una utopía y Paraguay elimina a Alemania del Mundial
El autodenominado "cazador de utopías", el seleccionador Gustavo Alfaro, cazó este lunes una presa de alto valor: Alemania, a la que su Paraguay eliminó del Mundial 2026 para quedarse con...

El autodenominado "cazador de utopías", el seleccionador Gustavo Alfaro, cazó este lunes una presa de alto valor: Alemania, a la que su Paraguay eliminó del Mundial 2026 para quedarse con el boleto a octavos de final.
La inesperada victoria paraguaya, lograda desde el punto blanco tras una igualdad 1-1 en el tiempo reglamentario, supone la mayor sorpresa hasta ahora de la Copa del Mundo de Norteamérica.
El técnico argentino contó esta vez con una ayuda para nada despreciable, la de su portero Orlando Gill, el gran héroe de la Albirroja en la tanda de penales (4-3), la primera en la historia mundialista perdida por la Mannschaft.
El arquero de San Lorenzo de Almagro atajó los disparos de Kai Havertz y Nick Woltemade, mientras que el defensor José Canale marcó el tanto del triunfo para su país, que juega su primer Mundial desde 2010.
El juego de dieciseisavos en el Gillette Stadium pareció, por momentos, una montaña rusa, con Paraguay abriendo la cuenta con Julio Enciso (42') y luego cediéndole el empate a Havertz (54').
Pero no solo eso, a los tetracampeones del mundo les fue anulado un gol del defensa Jonathan Tah (102') en la prórroga, la primera del hasta ahora muy emocionante certamen norteamericano.
Y luego, como si hiciera falta, los rematadores sudamericanos Antonio Sanabria y Fabián Balbuena dieron vida a los europeos al desperdiciar sus disparos desde el punto blanco.
- Los consejos de Chilavert -
Tras pasar la primera fase con mucho más sufrimiento del esperado, la selección paraguaya removió el tablero mundialista gracias en buena medida a los dotes tácticos de Alfaro y la disciplina de sus dirigidos.
Tampoco se dejaron amedrentar de la mayoría alemana en las gradas, que con golpes de palma buscó evitarle un nuevo papelón mundialista.
Alemania llegó al Mundial con la mancha de no haber superado la primera fase desde que ganó su cuarta corona en 2014.
Aunque lideró su grupo, las alarmas se prendieron luego de que cayó con Ecuador (2-1) el jueves y perdió una imbatibilidad de 11 partidos.
Antes de que la pelota echara a rodar en Norteamérica, el legendario exportero paraguayo José Luis Chilavert dijo a la AFP que su país podría sorprender a quien fuera si utilizaba el guaraní para comunicarse y su tradicional juego aéreo como arma.
Los internacionales albirrojos tendrán que revelar luego si usaron su idioma para confundir al rival, pero lo que quedó claro es que el artefacto del silencio en Foxborough fue la pelota aérea.
Nadie imaginó, sin embargo, que sería la cabeza de un tipo de 1,73 metros de estatura la que se impondría primero sobre gigantes como Tah (1,95 m) y Antonio Rüdiger (1,90 m).
Enciso martilló, casi desde el punto blanco del penal, un centro de Matías Galarza tras un pase sutil de Miguel Almirón, la otra estrella paraguaya, que desactivó a dos rivales en la banda izquierda de los tetracampeones.
- La hora de Gill -
Cualquiera que conozca a la Albirroja de Alfaro sabe de la complejidad de anotarle, pero los hombres de Julian Nagelsmann, el técnico más joven del Mundial con 38 años, necesitaban recuperar el orgullo herido de una selección que ya tuvo mejores horas.
Y lo lograron por la misma vía recomendada por Chilavert, el juego aéreo, con una peinada de Havertz tras un centro lejano desde la izquierda de Florian Wirtz.
Tras la paridad inclinaron la cancha a su favor y amagaron con apagar el incendio que ya mostraba humo a las afueras de Boston, el lugar donde el legendario portero alemán Manuel Neuer, de 40 años, defendió desde este lunes por última vez a su país.
Pero chocaron con un Orlando Gill que tuvo revancha luego de ser cuestionado por sus actuaciones en la primera ronda, incluso por el propio Chilavert.
Paraguay luchará ahora por el pase a cuartos ante Francia o Suecia, que se enfrentan el martes. Los Bleus son los grandes favoritos al título, pero los muchachos de Alfaro ya advirtieron que para ellos no hay presa difícil.



