Dembélé y un triplete que despeja cualquier duda
Cuatro días después de haber inaugurado frente a Irak su cuenta personal, Ousmane Dembélé deslumbró con toda su clase este viernes contra Noruega con un triplete en la goleada 4 a 1 que dio a Francia el primer puesto del Grupo I; el Mundial...

Cuatro días después de haber inaugurado frente a Irak su cuenta personal, Ousmane Dembélé deslumbró con toda su clase este viernes contra Noruega con un triplete en la goleada 4-1 que dio a Francia el primer puesto del Grupo I: el Mundial del Balón de Oro se puso definitivamente en marcha.
Para medir la hazaña lograda por el delantero del PSG, basta con echar un vistazo a las estadísticas. El dorsal 7 de los Bleus es apenas el tercer francés de la historia en marcar tres goles en un partido de Copa del Mundo, después de Just Fontaine en Suecia 1958 (3 contra Paraguay, 4 frente a Alemania) y Kylian Mbappé en la inolvidable final perdida de Catar 2022 contra la Argentina de Lionel Messi.
Dembélé se hace así un hueco en la historia gala junto a los más grandes, una justa recompensa para un jugador consagrado como el mejor del planeta en 2025, tan valioso e impresionante con su club, al que condujo a dos títulos de Liga de Campeones de Europa (2025, 2026), pero hasta ahora constreñido o demasiado tímido con la selección.
Las dudas y los debates eran, por lo demás, numerosos en torno a él antes del inicio del Mundial 2026, tanto sobre su posición en el campo como sobre su rendimiento o su capacidad para coexistir con los otros dos monstruos del ataque francés, el capitán y superestrella Kiki Mbappé y el fenomenal Michael Olise.
Pero tras un partido inquietante en la victoria 3-1 contra Senegal, el clic se produjo por fin con un gol salvador en el 3-0 frente a los iraquíes que sonó a liberación.
Como en un sueño, Dembélé apareció en todo su esplendor ante los Vikingos con tres dianas de una belleza extraordinaria, elevando de golpe su cuenta a 11 goles en 62 partidos con la selección francesa.
Cifras todavía relativamente modestas para un jugador de su talla y de su estatus, pero que bien podría engordar en Norteamérica 2026 si mantiene la misma dinámica.
- Un arma de mucho peso -
Perfectamente habilitado por Mbappé, el nacido en Vernon, de 29 años, situado en la banda derecha para dejar el eje a Olise, desbordó por primera vez a la zaga nórdica con la derecha ya en el minuto 7, antes de repetir con un zurdazo limpio desde fuera del área (20') y lograr luego el hat-trick en una acción similar antes del descanso (38').
Un gol con la derecha, otros dos con la izquierda: puro Dembélé.
Lo suficiente como para provocar cánticos de "Ousmane Balón de Oro" entre los hinchas franceses, dando al Gillette Stadium de Foxborough (Massachusetts) aires de Parque de los Príncipes.
Dembouz incluso rozó el póker, pero se mostró demasiado altruista al preferir el pase al remate a puerta a los 43 minutos.
Con cuatro goles en total, acaba de alcanzar a Mbappé en la clasificación de máximos artilleros del torneo, él que nunca antes había visto puerta en una Copa del Mundo. Se limitó en el pasado a desempeñar papeles secundarios, como en la consagración mundial de Rusia 2018 o en la campaña de Catar 2022, donde tuvo una función muy defensiva en la derecha.
El seleccionador francés, Didier Deschamps, había tenido, pues, razón al defender con uñas y dientes a su delantero frente al escepticismo reinante.
Dembélé será un arma de mucho peso para los Bleus, junto a Mbappé y Olise, durante la segunda fase del Mundial 2026, que comenzará con los dieciseisavos de final y los partidos de eliminación directa.
Su sustitución en el minuto 65, junto con Olise, tenía precisamente como objetivo preservarlo de cara a la próxima ronda, el martes en East Rutherford (Nueva Jersey).
Hay que proteger al diamante Dembélé.



