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Una columna de humo se eleva tras el derrumbe de los edificios del World Trade Center, vista desde el oeste y con el edificio Woolworth enmarcado a la distancia, en Manhattan, el 11 de septiembre de 2001

El cáncer se dispara entre los sobrevivientes 25 años después de los atentados

La cantidad de pacientes que reciben asistencia por enfermedades oncológicas se triplicó en cinco años, mientras los especialistas advierten que los efectos de la exposición al polvo tóxico todavía podrían no haber alcanzado su pico

La cantidad de pacientes que reciben asistencia por enfermedades oncológicas se triplicó en cinco años, mientras los especialistas advierten que los efectos de la exposición al polvo tóxico todavía podrían no haber alcanzado su pico

Por Daniel Wu y Chris Hacker
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Cuando Mariama James regresó a su departamento del Bajo Manhattan la noche del 11 de septiembre de 2001, todo estaba cubierto de polvo. Había dejado las ventanas abiertas durante aquel día cálido y las nubes de material tóxico liberadas tras el derrumbe de las Torres Gemelas habían entrado en su casa.

“Todo estaba cubierto de blanco, como después de una buena nevada”, recordó James.

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Algunos años más tarde, James desarrolló cáncer de piel. En 2013, su madre, Juanita, que se dirigía a trabajar al distrito financiero la mañana de los atentados y también quedó cubierta por el polvo, fue diagnosticada con cáncer de colon en estadio 4. Murió en 2023.

“Lo relacioné inmediatamente con el 11-S”, dijo James sobre los diagnósticos de ella y de su familia.

Equipos de emergencia trabajan para rescatar a sobrevivientes entre los escombros del World Trade Center derrumbado, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001
Equipos de emergencia trabajan para rescatar a sobrevivientes entre los escombros del World Trade Center derrumbado, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001CHANG W. LEE - NYTNS

Socorristas y otros neoyorquinos que se encontraban cerca del World Trade Center aquel día han reportado desde entonces problemas respiratorios, trastornos de salud mental e incluso demencia. En el aire había sustancias tóxicas poco después de los ataques, a pesar de que se les aseguró a los habitantes que era seguro, según una gran cantidad de documentos difundidos esta semana por autoridades de la ciudad de Nueva York.

Veinticinco años después, la atención se concentra cada vez más en el cáncer.

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La cantidad de sobrevivientes del 11-S que reciben asistencia por enfermedades oncológicas se triplicó aproximadamente en los últimos cinco años, según un análisis de The Washington Post basado en informes del World Trade Center Health Program, el programa que financia atención médica para socorristas y sobrevivientes de los atentados en Nueva York.

La proporción de sobrevivientes del 11-S certificados por el Programa de Salud del World Trade Center que tienen cáncer aumentó a más del 50% en apenas cinco años
La proporción de sobrevivientes del 11-S certificados por el Programa de Salud del World Trade Center que tienen cáncer aumentó a más del 50% en apenas cinco años

En junio de 2021, 8870 sobrevivientes recibían asistencia para el tratamiento del cáncer. En 2026, esa cifra trepó a 27.300, un crecimiento mucho mayor que el registrado en los reclamos por enfermedades oncológicas entre los socorristas.

De los aproximadamente 54.000 sobrevivientes inscriptos en el programa hasta junio, cerca de la mitad recibe actualmente atención por cáncer. Cinco años atrás, esa proporción era del 35%.

Un estudio reciente de la Universidad de Nueva York (NYU) sobre un grupo más pequeño de sobrevivientes del 11-S que recibían asistencia médica hasta 2024 detectó una tendencia similar: los casos de cáncer se multiplicaron aproximadamente por 2,5 entre 2019 y 2024.

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“Esto es algo que nos preocupa”, afirmó Alan Arslan, profesor asociado de salud poblacional de NYU y uno de los autores del estudio. “Estamos viendo cada vez más pacientes”.

Personas abandonan Manhattan a pie rumbo a Brooklyn después de que los puentes fueran cerrados tras el derrumbe del World Trade Center
Personas abandonan Manhattan a pie rumbo a Brooklyn después de que los puentes fueran cerrados tras el derrumbe del World Trade CenterRUTH FREMSON - NYTNS

Matt Karwowski, jefe de la división de investigación y evaluación del WTC Health Program, señaló en un comunicado a The Post que el organismo también espera que más pacientes con enfermedades graves, como el cáncer, se incorporen durante los próximos años a medida que envejezca la población sobreviviente del 11-S. El programa registró niveles récord de inscripción en los últimos años, agregó.

Los expertos subrayaron que los datos del programa tienen limitaciones a la hora de sacar conclusiones definitivas sobre las tasas de cáncer asociadas con el 11-S, porque los sobrevivientes se inscriben voluntariamente. Sin embargo, las tendencias observadas permiten comprender mejor cómo afecta la enfermedad a una población que estuvo expuesta a una combinación extraordinaria de sustancias cancerígenas en un desastre provocado por el hombre, señalaron los investigadores.

“Cuando empezamos a estudiar los cánceres en esta población (...) pensamos: ‘Bueno, hubo inhalación de humo, así que probablemente veremos cáncer de pulmón’”, explicó Joan Reibman, profesora adjunta de medicina de NYU y otra de las autoras del estudio. “Pero, en cambio, empezamos a ver todo tipo de cánceres”.

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Los gases y escombros que cubrieron el Bajo Manhattan después de los atentados contenían asbesto, benceno y una mezcla de otras sustancias cancerígenas conocidas, explicó Arslan. Esos químicos continuaron propagándose mucho después de los ataques: algunos incendios permanecieron activos durante meses y el polvo persistió en viviendas y lugares de trabajo.

La reja del Ayuntamiento de Nueva York aparece cubierta de ceniza, similar a la nieve, después del derrumbe del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001
La reja del Ayuntamiento de Nueva York aparece cubierta de ceniza, similar a la nieve, después del derrumbe del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001RUTH FREMSON - NYTNS

De hecho, expertos ya habían expresado su preocupación por la exposición prolongada al asbesto en el Bajo Manhattan durante los meses posteriores a los atentados, según los documentos difundidos esta semana por la ciudad de Nueva York.

Cate Jenkins, química de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que luego se enfrentaría con el organismo por acusaciones de que minimizaba los riesgos sanitarios para quienes vivían cerca de la Zona Cero, estimó en un memorando de diciembre de 2001 que un residente que permaneciera durante 15 años en un edificio contaminado del Bajo Manhattan enfrentaría un riesgo de uno en diez de desarrollar mesotelioma, un cáncer asociado frecuentemente con la exposición al asbesto.

Los datos de los últimos años muestran que entre los cánceres más frecuentes de los sobrevivientes del 11-S se encuentran el de mama y el de próstata, en línea con las tendencias generales de Estados Unidos. Sin embargo, entre los sobrevivientes, los casos de cáncer de mama fueron diagnosticados unos cuatro años antes que el promedio nacional y presentaron una proporción mayor de tumores más agresivos, señaló Arslan.

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“Una posible explicación es que la exposición al World Trade Center contribuya a una aparición más temprana del cáncer de mama (...) o que pueda acelerar su progresión”, afirmó.

Equipos de emergencia trabajan para rescatar a sobrevivientes entre los escombros del World Trade Center derrumbado, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001
Equipos de emergencia trabajan para rescatar a sobrevivientes entre los escombros del World Trade Center derrumbado, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001ANGEL FRANCO - NYTNS

El cáncer de pulmón, el más mortal entre los estadounidenses, también estuvo entre los tipos más comunes encontrados en el estudio. Entre las sobrevivientes mujeres que nunca habían fumado hubo una proporción inusualmente alta de pacientes con cáncer de pulmón, otra tendencia atípica detectada por los investigadores.

Raja Flores, jefe del departamento de cirugía torácica de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, dijo que en su práctica médica observó un aumento de pacientes sobrevivientes del 11-S con cáncer de pulmón.

“No sé si ya llegamos al pico”, afirmó Flores. “Estos cánceres pueden tardar 20, 30 o 40 años en desarrollarse (...) Creo que vamos a seguir viendo más”.

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Flores instó a cualquier persona que pudiera haber estado expuesta al polvo y los escombros de los atentados del 11-S a ponerse en contacto con el WTC Health Program para consultar sobre estudios de detección de cáncer y otros controles médicos.

Equipos de emergencia trabajan para rescatar a sobrevivientes entre los escombros del World Trade Center derrumbado, en Nueva York, el 12 de septiembre de 2001
Equipos de emergencia trabajan para rescatar a sobrevivientes entre los escombros del World Trade Center derrumbado, en Nueva York, el 12 de septiembre de 2001RUTH FREMSON - NYTNS

Responsables del programa sostienen que la atención médica brindada está teniendo resultados. Un estudio realizado en 2021 por el Departamento de Bomberos de Nueva York y el WTC Health Program determinó que la mortalidad específica por cáncer entre los inscriptos en el programa era un 34% menor que entre residentes de Nueva York con cáncer y características demográficas similares.

James señaló que su familia continúa lidiando con las consecuencias del desastre sobre su salud. Ella se realiza controles periódicos para detectar una eventual reaparición del cáncer de piel, mientras que sus hijos recibieron tratamiento por trastorno de estrés postraumático, problemas respiratorios y gastrointestinales. La posibilidad de que también desarrollen cáncer sigue pesando sobre ella.

“Imaginen crecer en una familia en la que todos están enfermos y después enfermarse uno también por un hecho que ocurrió antes incluso de que uno naciera”, dijo.

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James considera que la asistencia a los sobrevivientes del 11-S durante los próximos años debería concentrarse especialmente en los controles para detectar cáncer, sobre todo entre las generaciones más jóvenes, cuyos problemas de salud quizás apenas estén empezando a manifestarse.

“Queremos asegurarnos de que nuestros hijos estén informados sobre esto, que se hagan controles y estén atentos a sus problemas de salud”, señaló. “Porque esperamos que definitivamente algo vaya a pasarnos”.

Por Daniel Wu, Chris Hacker