Mientras dos de cada tres estadounidenses recortan gastos, el mercado bursátil alcanza nuevos máximos

WASHINGTON (AP) — La confianza de los consumidores en Estados Unidos disminuyó ligeramente este mes debido a que los precios de la gasolina se mantuvieron altos al igual que la inflación, en un marcado contraste con el alza de las acciones, que siguen estando cerca de sus niveles récord.
El índice de confianza del consumidor del Conference Board bajó 0,7 puntos, alcanzando 93,1 en mayo, el primer descenso tras tres meses de avances. La medición no ha caído tanto este año como otros indicadores de la actitud de los consumidores, pero se ha mantenido estancada en un nivel bajo desde la pandemia. Antes del COVID-19, llegaba regularmente a 130.
Otro indicador de la confianza del consumidor, publicado la semana pasada por la Universidad de Michigan, cayó a un mínimo histórico este mes. El fuerte aumento de los costos de la gasolina y los alimentos ha agravado una inflación que supera el crecimiento promedio de los salarios, reduciendo el poder adquisitivo de la mayoría de los estadounidenses. Las encuestas muestran que los estadounidenses se sienten desencantados con las políticas económicas del presidente Donald Trump, lo que podría generar problemas para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato.
El ánimo de los consumidores es mayormente sombrío, aunque la economía sigue creciendo y la tasa de desempleo se ha mantenido baja. Algunos economistas sostienen que la brecha refleja la desigualdad en una economía “en forma de K”, en la que los estadounidenses con mayores ingresos se benefician del aumento de las acciones y siguen gastando, mientras los hogares de menores ingresos enfrentan dificultades.
En la encuesta de confianza del consumidor publicada el martes se muestra que la confianza aumentó entre los hogares con ingresos de 100.000 dólares o más, mientras que cayó para la mayoría de los demás.
“La perspectiva de precios más altos y una inflación más rápida sigue cerniéndose sobre las lecturas de confianza, y muchos hogares están adoptando este año un enfoque más cauteloso respecto a las compras”, afirmó Ben Ayers, economista de alto nivel de Nationwide.
El experto señaló que hubo algunas señales positivas: las expectativas de los estadounidenses sobre el crecimiento dentro de seis meses mejoraron, lo que podría ser una señal de que esperan que la guerra con Irán haya terminado para entonces.
Aun así, la percepción de los estadounidenses sobre el mercado laboral empeoró ligeramente. La proporción de encuestados que dijo que los empleos son “abundantes” alcanzó 25,5%, el nivel más bajo en tres años. Al mismo tiempo, solo 18,6% indicó que los empleos son “difíciles de conseguir”, el menor porcentaje desde octubre. Los resultados reflejan un mercado laboral de “pocas contrataciones y pocos despidos”, en el que a quienes están sin trabajo les resulta más difícil conseguir un nuevo empleo.
Los precios de la gasolina se han disparado hasta alcanzar un promedio nacional de 4,49 dólares por galón, frente a los 2,98 dólares que costaba justo antes de que comenzara la guerra a finales de febrero, y se han mantenido en 4,50 dólares por galón o más durante casi todo mayo.
Este mes, el Conference Board añadió preguntas especiales a su encuesta, en la que se encontró que el aumento de los precios ha hecho que la mayoría de los estadounidenses cambien sus hábitos de gasto. Dos tercios de los encuestados dijeron que están recortando gastos en respuesta a los incrementos, y la mayoría de ellos está reduciendo las compras en general y posponiendo adquisiciones más costosas.
La encuesta también encontró que muchos consumidores planean ahorrar en ropa, calzado, artículos para pasatiempos y juguetes y juegos.
La inflación llegó a 3,8% en abril, el nivel más alto en tres años y muy por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal. Además del aumento en el precio de la gasolina, los precios de los comestibles también han empezado a subir con mayor rapidez, probablemente impulsados por el incremento en los costos de envío. Los precios de la carne de res también han aumentado con fuerza, ya que la sequía y otros factores han reducido la cantidad de ganado.
El aumento en los precios reduce los ingresos promedio de los estadounidenses, ajustados según la inflación. Las ganancias promedio por hora, ajustadas por cambios de precios, se redujeron en abril frente al año anterior por primera vez en tres años.
Otros datos también sugieren que los consumidores se han vuelto más cautelosos en medio del aumento de precios. Ajustadas según la inflación, las ventas minoristas disminuyeron en abril, después de un sólido incremento en marzo.
Además, el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan cayó a un mínimo histórico de 44,8 en mayo, su tercer descenso consecutivo, ya que la mayoría de los encuestados dijo que el aumento de los precios perjudicaba sus finanzas personales.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.


