Las palabras justas, de Milena Busquets
En la música –en el rock, más proclive a una carrera que el pop de ocasión– no hay nada que se desee más y cause más pánico que el éxito fulminante. Los discos siguientes, si los hay, suelen sufrir el trauma de haber sido otro one-hit wonder. La literatura replica a veces esa angustia. Aunque era su segundo libro, También esto pasará, de la catalana Milena Busquets (Barcelona, 1972), donde contaba en clave la muerte de su madre, la escritora y editora Esther Tusquets, fue un verdadero bautismo celebratorio. El libro capturaba con perspicacia eso que la literatura autobiográfica suele volver solemne: era una reflexión profunda con gesto de “falsa frívola”.
Gema, su novela siguiente, del año último, reconstruye de manera similar la historia de una amiga de infancia, fallecida demasiado pronto. Las palabras justas, por su parte, reúne las notas de un diario, lo cual implica un riesgo: lo cotidiano y la perspectiva se funden en un mismo nivel, que dependen de ese yo, vivito y coleando, que escribe.
Tal vez al lector previo de Busquets le interese que un día, tras ver una puesta de Chejov, a ella le den ganas de releer La gaviota, o enterarse de que no le gustan las flores secas. Tal vez importen más los sentimientos de la escritora que conectan con También esto pasará (“No sé si echo de menos a mi madre; desde que murió ella y empecé a ir al psiquiatra, mi amor por ella ha ido disminuyendo”). O los propósitos éticos de lo que anota: “Eliminar cualquier frase que no sea verdad. No sobreescribir, no sobreexplicar, no enrollarse inútilmente”. Aunque el precio a pagar sea la candidez del producto, en ese punto la autora no falla.
Las palabras justas
Por Milena Busquets
Anagrama
134 páginas, $ 1950









