
Reseña: Dandelions, de Thea Lenarduzzi
Si hay una hierba capaz de sobrevivir en cualquier lugar es el diente de león. Más aún, si sopla el viento, sus flores fantasmales se desarman en semillas que enraízan en todas partes. Tienen, por supuesto, el estigma de ser un yuyo, una mala hierba. En esa dualidad, la escritora italiana Thea Lenarduzzi (Erba, 1986) encuentra el símbolo perfecto para narrar las memorias de su familia en Dandelions y, al mismo tiempo, a través de las experiencias de cuatro generaciones, entre Italia e Inglaterra, indagar en la historia social de las migraciones.
Para Lenarduzzi, cada familia contiene su propio diccionario del pasado y, como si fuera tras el suyo, entrevista a su abuela. Dirce vive en la ciudad industrial de Maniago, en Italia, pero parece añorar el Manchester donde pasó dos épocas distintas de su vida. Muchas veces en primera persona, la abuela muestra los vaivenes de su familia de clase trabajadora que migró en la década de 1950 de Italia a Manchester para, ante la muerte prematura de su padre, con tan solo 9 años, volver a su pueblo natal junto con su hermano y su mamá. La autora interviene permanentemente con preguntas, en especial sobre la política de sus antepasados, y conjuga el tono más íntimo, con reflexiones que llevan el relato a un tono más ensayístico, con datos y figuras históricas que enriquecen el conjunto. Por ejemplo, traza la semblanza de la icónica Giuseppina Raimondi, una mujer que estuvo casada solo por una hora con Giuseppe Garibaldi, quien se enteró de una supuesta infidelidad y lanzó una campaña de difamación contra ella.
De fondo, la pregunta a lo largo de la narración tiene que ver con la identidad personal: ¿somos la sangre que llevamos, el suelo que habitamos, o más bien, los relatos familiares que recibimos y transmitimos de generación en generación? A la larga cadena de migraciones de sus ancestros, Lenarduzzi suma la propia. Nació y creció en Italia, después de que su madre inglesa y su padre italiano se mudaran desde Londres en 1981, durante los llamados años de plomo, un período de terrorismo político. Más adelante, en 2004, se trasladó a Inglaterra, donde vive hoy. Así y todo su historia personal se menciona. Su relato en primera persona no se sostiene en un yo, sino en un nosotros más reflexivo. Hay ecos de Léxico familiar, la novela de Natalia Ginzburg, en la que narra la historia de su familia a partir del lenguaje que los constituía.
Los dientes de león no son únicamente símbolos de los migrantes. También podrían encarnar el modo en que la escritora italiana deja que sus preguntas lleven la narración por distintos caminos: el familiar, el histórico, el político, el personal. Basta avanzar en Dandelions para descubrir que las escenas conforman un juego de resonancias entre las crisis políticas y la vida íntima de las familias.
Dandelions
Por Thea Lenarduzzi
Traducción Micaela Ortelli
325 páginas
$ 35.000







