Reseña: El acto de leer, de Wolfgang Iser
Los lectores, factor clave de la literatura
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¿Qué es la literatura? Bueno, eso depende del cristal crítico con que se la mire. Después de la mimesis aristotélica y otras versiones clásicas, llegaron el romanticismo con su entronización del autor y del genio y, más tarde, a partir del formalismo ruso y otras teorías, todo se centró en la obra propiamente dicha, ese organismo lleno de conexiones.
¿Y el lector, se preguntará justamente un lector? ¿No cumple ningún papel sustancial en la literatura? Aunque parezca tardío, en términos teóricos profundos la lectura como instancia clave del proceso literario llegó tardíamente. No fue hasta que Hans Robert Jauss y Wolfgang Iser (1926-2007) empezaron a indagar en el asunto –juntos fundaron la Escuela de Constanza, más conocida por su idea de “la estética de la recepción”– que el tema cobró impulso.
El acto de leer. Teoría del efecto estético (1987), de Iser, es uno de los clásicos sobre el tema. No es lo que se dice un libro de divulgación. Con rigor argumentativo, el teórico se lanza con su bagaje filosófico –el de la fenomenología– describir los modos en que el lector “ejecuta”, “efectúa” la obra literaria. Dicho de otra manera, el modo en que es parte constitutiva del libro al reactualizarlo. Para Iser, el texto crea para los lectores un hueco, un punto de vista, que les permite interactuar con la obra. En su denodada construcción –aquí apenas se ha aludido a su idea más general–, Iser toma como soporte, entre otros, a Henry James, Virginia Woolf, Jane Austen. Un libro importante para los que quieran entender, entre otras cosas, por qué los viejos libros pueden seguir perfectamente vivos tanto tiempo después.
El acto de leer
Por Wolfgang Iser
Taurus. Trad.: J. Gimbernat
420 páginas, $ 3999









