Reseña: El aroma de los imperios, de Karl Schlögel
El alemán Karl Schlögel (Allgäu, 1948) es el autor de Terror y utopía, una obra magistral que disecciona el año 1937 en Moscú, arduos días de las purgas estalinistas, y la era en la que Mikhail Bulgakov situó su celebrada y sarcástica El maestro y Margarita.
El Aroma de los imperios deriva de un detalle menor que Schlögel descubrió –gracias al diseñador de moda Karl Lagerfeld– durante aquella investigación: la “conexión rusa” para la creación del Chanel N°5, el perfume más revolucionario y perdurable de Occidente. La fragancia creada para Coco Chanel en 1921 tuvo como cerebro intelectual a Ernest Beaux, un francés que había hecho toda su carrera como perfumista en la Rusia zarista y que debió dejar el país tras la revolución. Ese “aroma fresco-luminoso, ligeramente metálico-céreo-ahumado del complejo aldehídico, con sus típicas reminiscencias a hojas de rosa y de piel de naranja” –según el sofisticado idioma de los especialistas– no solo cambió el denso paradigma aromático entonces dominante. Fue también una estética, con el sobrio diseño modernista de su envase, además de los efectos que tuvo en los primeros esbozos de liberación femenina.
Schlögel remonta ese hilo rojo de microhistoria cultural entre las certezas y las hipótesis. El tono del Chanel ya estaba presente en las exploraciones aromáticas que, además de Beaux, realizaba otro francés en suelo ruso: Auguste Michel. Sus vidas y carreras son paralelas, pero también contrapuestas. A diferencia del primero, Michel, que permaneció en la Rusia revolucionaria, creó en 1925 el perfume Moscú Rojo, contrafigura soviética del Chanel que tuvo una larga vida del otro lado de la Cortina de Hierro.
Los capítulos de El imperio de los aromas son digresivos. Pronto pasan de Chanel a la “revolución olfativa” que se produjo en la URSS –en busca de un acceso proletario a la cosmética– y sus gestores principales: Michel, al que se le pierde el rastro en los procesos de los años treinta y, entre otros, Polina Zhemchúzina-Molotova (esposa de Molotov, mano derecha de Stalin), la burócrata al comando de la activa industria del perfume. Son solo los ejes principales de un amplio caleidoscopio.
Schlögel se reserva un dato inesperado para el final: el diseño de un original frasco para la colonia rusa Séverni (un iceberg de vidrio tallado, con un oso coronando el tapón) habría sido creado por Kazimir Malévich, el famoso pintor abstracto de “Cuadrado negro”. Su singularidad influyó en los envases de los futuros perfumes soviéticos, pero, es la sospecha de Schögel, ¿su toque de vanguardia no habrá sido también la inspiración secreta que prolongaría la “conexión rusa” en las modernísimas líneas en que venía contenida la esencia de Chanel? Schlögel es historiador, pero también tiene alma de detective.
El aroma de los imperios. Chanel N°5 y Moscú Rojo
Por Karl Schlögel
Acantilado. Traducción: Francisco Uzcanga Meinecke
226 páginas, $ 38.500





