
Reseña. El elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki
El elogio de la sombra, ensayo con status de clásico y que se publica en una nueva traducción, es uno de los libros más difundidos de la cultura japonesa de este lado del mundo, quizá porque al oponer lo oriental y lo occidental de manera sensible deja en evidencia qué distingue a dos culturas.
No es, sin embargo, una reflexión poética tradicional. El mismo punto de partida es por completo inédito. Junichiro Tanizaki (1886-1965), influyente novelista del siglo pasado, decide construirse una nueva casa al estilo tradicional japonés y se encuentra con un inconveniente: en tiempos en que las instalaciones de electricidad, gas y agua se han vuelto una necesidad de la vida moderna, la posibilidad de llevar sus ideas estéticas y arquitectónicas a la práctica entran en contradicción.
Lo que Tanizaki descubre –y el ensayo consiste en gran parte en la minuciosa descripción de sus decisiones para esa construcción– es la decisiva oposición entre la luz occidental, esa inclinación de iluminarlo todo, de dejar todo en evidencia, y la vocación nipona por la penumbra, que se refleja en los rincones de sombra de las casas y en sus ecos, como la función cotidiana y decorativa que cumple el agua. La disposición espacial, las luces vacilantes y los biombos, entre otros detalles, forman parte del argumento, pero también el teatro Nð y las marionetas del bunraku.
Esa búsqueda de la belleza en la oscuridad, sostiene el escritor, con conmovedora sutileza, contrasta con la versión occidental, donde hasta “los fantasmas son tan claros como el cristal”.
El elogio de la sombra
Por Junichiro Tanizaki
Abducción
Trad.: Francisca Lizana Erazo
114 páginas
$ 24.000







