Misterios. La aristocracia europea tiene su espacio en el célebre Cementerio de la Recoleta
La nieta de Napoleón, el hijo de Luis XVI, el nieto natural del rey británico Jorge IV, son solo algunos de los personajes que descansan en la primera necrópolis pública de la ciudad
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La aristocracia europea tiene su espacio en el célebre Cementerio de la Recoleta. María Isabel Elisa Walewski, nieta de Napoleón e hija del conde polaco Alexandre Florian Jósef Colonna, conde Walewski, hijo natural del mismo y de la condesa polaca Marie Walewska, era una beba cuando murió en Buenos Aires el 3 de julio de 1847. Su padre, Ministro Extraordinario de Francia, llegó en misión a Buenos Aires durante el conflicto por la libre navegación de los ríos, entre la Confederación Argentina y Francia e Inglaterra. Con él viajó su mujer, María Ana Catherina Cassandra di Ricci, condesa de Bentivoglio, quien tuvo a su hija una vez llegados a Buenos Aires.

A los dos meses de nacer, María Isabel Elisa Walewski falleció y fue enterrada en el cementerio de la Recoleta. “Consta en el libro de inhumaciones del Cementerio de Recoleta, en el folio 395. No se sabe dónde está su tumba, aunque hay versiones de que puede estar en la de Mariquita Sánchez de Thompson. No es la actual bóveda de Mariquita, que está en el camino central, a la derecha. La primera bóveda de Mariquita Sánchez de Thompson se perdió, pero algunos creen que pudo haber estado ahí”, detalla el arquitecto. Coinciden con esta versión los datos obtenidos de la pantalla táctil que funcionó en el Departamento Histórico y Artístico del Cementerio de la Recoleta, según los cuales la niña “fue traída al Cementerio del Norte sin constatar en los registros lugar de inhumación. Algunos historiadores vinculan que puede haber sido inhumada en la bóveda de Mariquita S. de Thompson por la relación de amistad que surge con la llegada del matrimonio a la Argentina”. Los restos del padre de María Isabel Elisa Walewski, quien murió en 1868 en Francia, reposan en el cementerio de Père Lachaise.
Otro personaje misterioso que descansa para siempre en el histórico cementerio es quien, en sus días, se rumoreaba que era el hijo de Luis XVI, es decir, el delfín de Francia. “Se cree que llegó a la Argentina y que vivió con otro nombre, Pierre Benoît. Entre los miembros de la sociedad porteña creían que era el delfín. Siempre habló el castellano con un fuerte acento francés. No se sabe cómo llegó, fue un protegido del poder, incluso por Rosas, aún sabiendo su ascendencia francesa”, detalla Ferreyra.

Benoît fue un destacado ingeniero y arquitecto, autor del frente de la catedral metropolitana y del cementerio de la Recoleta, según relató el pasado 27 de septiembre, en una nota de La Nación, Alejandro Zucarelli Benoit, séptima generación directa de Pierre Benoît. Según el descendiente, el francés tenía una vasta formación que incluía el dominio de varios idiomas además de conocimientos de geometría, ingeniería, arquitectura y astrofísica. “En resumidas palabras, era un hombre muy formado para la época. Y ese es un dato no menor, para evaluar esta bruma que envuelve su vida”, continuó el descendiente. Además, aseguró que el francés nunca habló de su pasado en su casa y que su idioma natal estaba prohibido puertas adentro. “Hombre de muchos talentos, arquitecto, orfebre, relojero y pintor, significativamente, las pocas obras que dejó son retratos de María Antonieta con quien tenía un parecido asombroso”, cuenta Omar López Mato en el libro “Ciudad de ángeles. Historia del Cementerio de la Recoleta”.
López Mato asegura que el francés murió confesando en su lecho de muerte su condición de Rey. “Fue un misterio su llegada y también su muerte. Se descubrió, años después, que él recibió a un médico francés en su casa, con el que estuvo hablando en francés, idioma que nunca quería usar, y cuando se fue el médico lo encontraron muerto. Años después se descubrió que había sido envenenado. No se sabe si lo había envenenado el médico o si, para ocultar algo, se suicidó”, cuenta Fernando Ferreyra. Según Zucarelli Benoit, éste fue invitado a suicidarse. “A título personal puedo agregar mi teoría: creo que le dieron un ultimátum: o moría o su familia corría peligro”, afirma el descendiente. Al día de hoy familiares directos del francés insisten en reactivar la investigación para saber si su antepasado fue el delfín de Francia. Pierre Benoît tiene su tumba en la Recoleta. “Sus restos están en una bóveda de la época de Rosas, de la familia Gómez de Fonseca. Data de 1840 y es una de las más antiguas del cementerio”, detalla Fernando Ferreyra.

También envuelto en un halo de dudas y misterio, otro posible descendiente de reyes enterrado en la Recoleta es Miguel Hines, supuesto “nieto natural del rey británico Jorge IV. Su padre, Michael Hines, llegó con la segunda invasión inglesa a Buenos Aires. Herido en combate, se quedó a vivir acá, como muchos soldados británicos. Cuenta la historia que el padre de Miguel Hines tenía documentado que era el hijo natural del rey Jorge IV, que llegó a Londres y que estuvo con la familia real y que después tiró los documentos porque quiso valerse por él mismo en la vida para triunfar. Se enlistó entonces para venir a Buenos Aires con la segunda invasión, y se quedó. Murió en Colonia, cuando se vino abajo parte de la fachada de la iglesia que está en el centro de la ciudad. Murió aplastado. Se había salvado de la batalla en Buenos Aires y se le vino abajo la fachada y murió ahí. Ese es el hijo del rey y está enterrado en Colonia”, relata Fernando Ferreyra.
Su hijo, nacido en Uruguay, llegó a Buenos Aires cuando quedó ciego a los veinte años. Apasionado por la música, durante su vida fue intérprete y compositor. En 1863 compuso “El último adiós”, tal vez presagiando su muerte. Sus restos descansan en la Recoleta. “No hemos podido descubrir dónde está enterrado porque lo fue antes de la reforma de 1880. Los registros lo ubican en el Sector 3, probablemente en una bóveda que perteneció a la familia Ocampo o Argerich con quienes estaba relacionado”, afirma Omar López Mato en su libro.



