
Abuelos en el espacio
Clint Eastwood, Tommy Lee Jones, James Garner y Donald Sutherland hablan de su última humorada entre muchachos: Jinetes del espacio
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Houston, Texas (De una enviada especial).- Calor, mucho calor. Todos los colores están quemados a tal punto que la ciudad parece de cartón pintado, un decorado abandonado, un pueblo que los cowboys han dejado hace tiempo. Pero dentro de las enormes instalaciones del Johnson Space Center (JSC), que ocupa más de 600 hectáreas y emplea a más de 14.000 personas, el futuro está bien refrigerado.
El JSC alberga al Centro de Control de las Misiones del Transbordador Espacial, y las dirige desde el lanzamiento hasta el aterrizaje del transbordador. Científicos e ingenieros trabajan aquí para estudiar la adaptación humana al espacio y desarrollan la tecnología que algún día permitirá que los seres humanos puedan salir del sistema solar.
Por eso, entrar en el hangar número 9, donde se realizará la conferencia de prensa por el estreno de Jinetes del espacio, el último film de Clint Eastwood, es ver con asombro lo que para la mayoría de nosotros es terreno de la fantasía. Caminar por una copia tamaño natural de la Estación Espacial internacional que los astronautas usan para su entrenamiento, calzarse uno de los aparatosos trajes espaciales, amenaza con quitarle el lugar más alto en el ranking de los momentos inolvidables al hecho de estar a menos de un metro de Clint Eastwood (que además de ser uno de los protagonistas del film, lo dirigió y produjo), Tommy Lee Jones, James Garner y Donald Sutherland.
Jinetes del espacio es la historia (ficticia) del equipo Dédalus, cuatro pilotos de la fuerza aérea que a finales de los años 50 se disponen a convertirse en los primeros norteamericanos en viajar al espacio. Sin embargo, terminan siendo reemplazados por un simpático mono. Cuarenta años más tarde se les presenta otra oportunidad. Un viejo satélite ruso, el Ikon, se precipita a la Tierra y la única solución está en corregir su trayectoria. Pero la tecnología del Ikon es cuasiprehistórica para los actuales técnicos de la NASA. Y ahí es donde entra en acción la vieja guardia.
Entre los cuatro, Garner, Sutherland, Eastwood y Jones suman 259 años, pero más de un joven debería envidiarlos.
-Jinetes del espacio empieza siendo una comedia acerca del envejecimiento, y una de las escenas que más festeja la audiencia es cuando los cuatro aparecen desnudos para la revisión médica ¿Alguno pidió un doble de cuerpo?
James Garner: -No necesito.
Donald Sutherland: -Mi cola ya se duplicó sola.
Clint Eastwood: -Se suponía que era un examen físico...
De todas formas lo filmamos tan rápido que nadie pudo pensarlo dos veces.
Tommy Lee Jones: -Es cierto. Lo hizo tan rápido que no tuve tiempo de avergonzarme.
-Para ustedes, ¿cuáles fueron las sorpresas de envejecer?
T. L. J.: -Bueno, yo aún no he decidido qué voy a hacer cuando crezca. Pero, en el caso de que algún día envejezca, estoy seguro de que va a ser una novedad, y de que estaré bastante intrigado y no lo voy a pensar ni un momento.
C. E.: -El es el más joven del grupo, por eso le resulta fácil decirlo. Pero creo que por el humor que exhiben estos caballeros aquí presentes queda claro que no se toman muy en serio, ni a sí mismos ni tampoco al tema de envejecer. Todos trabajamos, tenemos la suerte de que la industria todavía nos quiere, sólo estamos actuando papeles diferentes de 30 o 40 años atrás.
-Donald, con Eastwood trabajaron juntos en Kelly´s Heroes. ¿Cómo han cambiado desde entonces?
C. E.: -Nos duplicamos.
-¿Y para usted señor Sutherland?
-Estoy más flaco, y feliz, y en paz. Clint andaba en moto en esa época y yo ando ahora.
-El tema de la película propone que siempre hay tiempo para concretar un sueño escurridizo. ¿A ustedes les queda algo sin alcanzar?
C. E.: -Bueno, a mí me gustaría tocar el piano como Art Tatuum; a Jim sé que le encantaría ser Tiger Woods y Donald probablemente quisiera ser campeón de motocicleta. Pero eso ya no está a nuestro alcance, de modo que seguiremos jugando a ser todo eso.
-¿Hay diálogos improvisados en la película? Se sabe que a Tommy Lee Jones le gusta bastante improvisar.
T. L. J.: -No, para nada. De hecho, ¿ustedes creen que estas respuestas son espontáneas? Eso no se hace, especialmente cuando estás trabajando con Clint Eastwood.
C. E.: -Pero inventaste bastante. Hubo muchos momentos en que yo les dije Ok, veamos qué tienen y veamos qué pasa.
T. L. J: -Oh, sí...
J. G.: -Total, después esas escenas las corta.
C. E.: -Si es utilizable, lo usamos. Hay momentos en que pequeños errores hacen que el todo se vea más natural.
-¿Este film es para que las personas grandes lo vean y se sientan como adolescentes?
J. G.: -Creo que atraerá a todas las edades.
T. L. J.: -Los chicos van a disfrutar al ver al abuelo yendo a la luna tanto como la abuela.
C. E.: -Los niños se identifican con los mayores porque quieren ser adultos, y los jóvenes supongo que pensarán bueno, espero que cuando tenga esa edad pueda estar haciendo algo como eso .
-Con tanta tecnología de avanzada, aquí en la NASA, ¿qué estaremos viendo en cine de acá a veinte años?
J. G.: -No me proyecto de acá a 20 años. Más bien de acá a la semana que viene. Ya ni siquiera compro bananas verdes muy a menudo.
C. E.: -Dado que ésta es la era de la información, el entretenimiento siempre va a jugar un papel importante en ella. Adónde irá en la próxima generación depende de mucha gente, además de nosotros.
-En la película, uno de los personajes dice que todos los chicos quieren ser astronautas, ¿ustedes también?
Todos a la vez: -No había astronautas cuando nosotros eramos chicos. Ni siquiera existía la idea de un astronauta.
-¿Ni se lo imaginaban?
D. S.: -No, ni siquiera había un vehículo espacial.
C. E.: -Estaban Flash Gordon y Buck Rogers, y eso era todo.
-¿Qué pasó cuando se desarrolló el programa espacial?
D. S.: -En 1969, cuando Neil Armstrong caminó sobre la Luna, Clint y yo estabamos filmando en Yugoslavia; lo miramos desde el hotel en una pantalla blanco y negro.
C. E.: -Desafortunadamente la transmisión era en yugoslavo y cuando dijo: "un paso para la humanidad", yo repetía, ¿qué dijo, qué dijo? Tuvimos que leerlo en el diario después.
-Terrenalmente, ¿qué fue lo más difícil de esta aventura espacial?
T. L. J.: -Oh, el espacio es muy incómodo.
C. E.: -El espacio te hace pesar alrededor de 200 kilos, si bien la falta de gravedad no lo hace tan molesto, en la gravedad terrenal es casi imposible moverse.
-Algunos de ustedes llevan más de treinta años trabajando en el medio. ¿En algún momento dudaron de su estrellato o pensaron obtuve esto y nunca lo perderé?
J. G.: -Tengo que responder por mi persona y la respuesta es que después de cada película siempre pienso, eso es todo, nunca va a haber otra, nunca más va a haber otro trabajo, nunca me volverán a llamar.
C. E.: -Todos los actores tienen ese dilema, el de que su trabajo actual va a ser el último que hagan. Pero eso no va a pasarles a estos caballeros y yo realmente nunca pensé mucho en eso, sólo seguí adelante. En los años cincuenta y sesenta estaba obsesionado con el trabajo, obsesión que ahora, gracias a Dios, no tengo. La mejor parte de envejecer es perder esa obsesión por el trabajo y dedicar más tiempo a la familia y a la vida personal, creo que es muy divertido.
-¿Cómo se las arreglaron con el argot técnico?
C. E.: -Tuvimos mucha suerte de que nos ayudaran tanto astronautas como otra gente del staff de la NASA que había estado en el espacio. Nos visitaban en el set continuamente y nos decían: "Saben, nosotros no diríamos eso." "¿Y qué dirían?" Y teníamos que memorizarlo en el momento. Pero eso forma parte del proceso, sos un actor, memorizás cosas. T .L. J.: -Para mí, una buena solución fue que la cámara siempre estaba apuntada por encima de un instrumento. Esto hacía casi imposible que te pudiese enfocar a vos y al panel de instrumentos a la vez, así que podías arrancar una página del guión, y pegarla al panel de instrumentos...
C. E.: -Hay gente que es absolutamente genial para hacer trampa. Cuando estaba empezando en la televisión, hice un episodio de Patrulla de Caminos con Broderick Crawford. El filmaba dos y tres episodios al mismo tiempo, yendo de un estudio al otro. Su secreto era cortar el guión y poner un pequeño pedazo en el armario, otro en el cajón, otro en la pared, y la cámara empezaba a rodar y él hacía la escena yendo de un pedazo del guión al otro. Nadie se daba cuenta. Terminaba, se tomaba otro gintonic, y hacía la siguiente escena.
-¿Qué dicen de Eastwood?
D. S.: -¿De Clint? Es el mejor amigo del mundo.
C. E.: -No tienen otra alternativa.
J. G.: -Yo lo dije cuando no estabas en la habitación. Es el director más amable que conozco, te dice cosas que no sabés que te está diciendo, y logra que hagas exactamente lo que quiere... generalmente.
-Este film empezó a gestarse antes de que John Glenn volviera al espacio...
C. E.: -Yo creo que cuando la NASA se enteró de este proyecto decidió mandar a Glenn al espacio. Debo reconocer que este proyecto es anterior a lo de Glenn, pero estuvo bien porque llamó la atención de mucha gente y demostró que una persona de 77 años, con un buen estado físico, puede hacerlo.
-En la película, los astronautas mayores finalmente hacen las cosas mucho mejor que los jóvenes. ¿En la actuación ocurre lo mismo?
D. S.: -¡¡¡Sí!!! (a Garner): -La periodista preguntó si sos mejor como actor adulto o fuiste mejor cuando eras joven.
J. G.: -Mucho mejor como actor adulto, sin niguna duda. Los jóvenes todavía no tienen la experiencia (se ríe).
C.E.: -Afortunadamente, hasta ahora por lo menos, cada película u obra o serie de televisión que afrontás te hace ser un mejor actor, porque sabés más de la vida. Aunque creo que en la actualidad hay más buenos actores jóvenes que nunca.
-Más allá de que el señor Eastwood fue el director y dado que eran todos hombres, ¿alguno se impuso como el líder de la pandilla?
D. S.: -El director es el que manda, siempre, incluso estaba Clint Eastwood, el actor, que seguía las órdenes de Clint Eastwood, el director.
C. E.: -Y yo siempre hago exactamente lo que yo ordeno.
-¿También es así en su vida familiar?
C. E.: -Bueno, he sido padre durante mucho tiempo. Ahora tengo una hija de 3 años y medio y es fantástico. Una de las cosas lindas del género masculino es que podés tener hijos cuando sos grande y los podés disfrutar porque ya no estás obsesionado por otras cosas.





