Aciertos y desaciertos tecnológicos
Las consultas tecnológicas se renuevan con el paso de los años. En su momento, la pregunta habitual apuntaba a la elección de una computadora personal de marca o armada con algún técnico de confianza. O cómo elegir la mejor notebook, una duda vigente en medio de preguntas por las tabletas, teléfonos móviles y relojes conectados a internet. Incluso, las cámaras de fotos, que aún mantienen su nicho exclusivo para los aficionados y expertos en especificaciones técnicas de lentes y sensores, cuentan con propuestas que antes no existían. Modelos todo terreno como las GoPro y versiones que capturan imágenes y videos panorámicos en 360 grados que ofrecen Ricoh y Samsung con sus cámaras Theta y Gear 360.
Con esta acotada descripción del amplio panorama de propuestas, elegir el modelo incorrecto es un riesgo que casi todos corremos. Y que, por lo general, es una responsabilidad que recae en los hombros de quienes disfrutamos de la tecnología. Cuando alguien tiene en claro qué equipo desea, las recomendaciones son más fáciles. Un iPhone o smartphone con Android. Pantalla chica o grande. Mac o PC. Así es menos probable errarle a la elección. El problema empieza cuando me encuentro con alguna persona indecisa, que recibe una propuesta, duda, regresa sobre sus pasos y vuelve a proponer otra alternativa que se ubica en las antípodas de la primera elección. O que busca configuraciones estrambóticas a precio de oferta. Con varios aciertos, aun así una recomendación de este tipo suele ser riesgosa e ingrata cuando no se acierta. Como si fuera un personal shopper ad honorem.
Lejos de deslindar responsabilidades, si aún mantengo la paciencia realizo preguntas como si fuera un analista en medio de una sesión de terapia. ¿Para qué vas a usar el equipo? ¿Es necesaria la movilidad o la notebook estará fija en un escritorio? ¿Importa el uso de la cámara en el smartphone, o interesa más tener una pantalla amplia y con buena resolución?
Así, a la elección más acertada se llega con las preguntas simples y certeras a su especialista o amigo aficionado, sea en temas tecnológicos, en la compra de un auto, un electrodoméstico y en cualquier otro rubro que vaya más allá de la seguridad que le brinde sus conocimientos adquiridos.






