
Actriz de carácter
De gran labor en Guapas, Mercedes Scápola se define como prejuiciosa, rigurosa con su trabajo y enemiga de la mujer orquesta
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Se podría hablar horas con ella y sería muy difícil, prácticamente imposible, verla caer en algún lugar común. Burbujeante, rápida, absolutamente directa, Mercedes Scápola cuenta de su actual presente televisivo en Guapas, de su marido, de su hijo, de su madre, de sus rituales. No piensa mucho ante la pregunta y, ágil en esto de interactuar con los medios, bromea: "Supongo que después de tanta charla no van a titular que la hija de Mercedes Morán, casada con el gemelo de Juan Castro, está haciendo un éxito en El Trece, ¿no?" Sabe que no es así. Aunque le divierte pensar que después de casi dos décadas de estudio con los mejores maestros de teatro, de haber hecho cine, televisión y haber sido premiada como mejor actriz en el Festival de Málaga, hay gente que aún no sabe que es hija de la gran actriz, que hace de su madre en la tira diaria. "La realidad es que hemos hecho muy pocas notas juntas. Ahora ya no me preocupa, pero cuando era más chica no quería pegarme a su fama, necesitaba sentirme preparada al extremo. La realidad es que nadie entra a trabajar a un hospital porque su padre es médico. En este medio debería suceder lo mismo, aunque no siempre es así."
¿Te enoja eso?
Siempre hay de lo otro y al principio sí me daba bronca. Veía tanta gente talentosa y luego ganaba lo mediático. Pero ya me desenojé por completo. Los años y lo que vas haciendo te ponen segura, aprendés cómo son las reglas del juego.
¿Mirás televisión?
¡Claro! No soy esa clase de actrices que lo niegan, como si fuera de intelectual no tener tele. Yo miro, mi marido mira, mi hijito también. Me analizo, me odio, me critico. Sirve para aprender y mejorar. Pero también miro el cachivache mediático. Después de un día largo de trabajo me da mucho placer llegar a casa, comer algo y ver programas que hacen compilados con los escándalos del día. Veo Bendita TV y otras cosas. Algunos creen que porque hacés teatro serio o dirigís, no podés consumir frivolidades. Bueno, lo lamento. Yo recontrasé quién es la enana Noelia y me divierte ver a la Xipolitakis. Lo que no me agrada es cuando hay temas que lastiman, cuando se la agarran con alguien. Cuando pasan el límite, detesto.
De alguna manera lo sufriste. Tu marido, Mariano, es el gemelo de Juan Castro.
Sí, sé lo que padeció la familia de Juan, especialmente mi suegro. Pero luego de diez años hubo un juicio ganado. Con el tiempo uno comprueba que cuando se hacen maldades, las cosas vuelven.
¿Cómo se conocieron? Mariano vivía en México.
Pero había venido un tiempo. Yo no tenía idea quién era, y él menos que yo. Coincidimos en la cola de una obra de teatro. Estábamos los dos solos a las 5 de una tarde cualquiera, en junio. Hubo sólo una charla. Al tiempo nos reencontramos en Facebook. Y bueno, volvió para cuidar a su padre y por mí. La historia terminó con un hijo precioso, León, que hoy tiene un año y medio. Mariano es un ser muy especial. Excelente actor y fabuloso periodista. Hace unas entrevistas muy movilizadoras. Ahora trabaja en El Senado TV.
¿Qué te enamora de él?
Sus ideas. Su profundidad. Y que es mucho más templado que yo.
Tu personaje en Guapas sufre ataques de ira y vos, en la vida, jugueteás con el asunto de los enojos.
[se ríe] ¿Querés saber si tengo la locura de Natalita? No, estoy mejor medicada… Pero la realidad es que yo me enojo mucho. Mis broncas pueden durar una semana entera. No me cuesta nada. Como soy muy segura y generalmente ante el enojo creo que tengo razón, me empaco.
Y a esta altura, ¿no tenés alguna receta contra la ira?
La única forma es salir a dar una vuelta, tomar aire. Hay que callarse la boca porque de lo contrario seguro la pifiás.
¿Y qué te cambia el humor?
Mi hijo, que es el bebe más feliz del mundo. Un nene que me saluda cuando salgo a trabajar. Que no hace escenas, que me dice chau con una dulzura extrema. La verdad es que no sé qué sucedería si reaccionara diferente. Ahí tal vez entraría el tema de la culpa por dejarlo. Gracias a Dios eso no me pasa. Por ahora.
¿Te animás a un hermanito?
Si fuera por mí, me quedo con él solo. Pero a veces lo pienso pura y exclusivamente por su futuro. Crecer con un hermano es hermoso. Nosotras somos tres mujeres, muy unidas. El mejor plan de León es ir a la casa de mi hermana María y estar con su primita. Pero bueno, veremos.
¿Que Dios y el tiempo lo decidan?
No tan así. Primero porque tengo 39 años. Segundo porque soy programadísima. La palabra fluir, que tanta gente utiliza, no es mi estilo. Yo necesito lo concreto. Por eso generalmente me preocupo mucho por la continuidad laboral. Necesito sentir que sigo teniendo trabajo.
Bueno, eso es muy común en los artistas…
Sí, pero además soy taurina. Organizo todo, incluso los almuerzos futuros. León come genial y variado. Así que cuando no grabo me encierro en casa y hago diferentes platos, muchas tartas de verduras, que después frizo. Yo disfruto regresando. Como hice mucho teatro y estaba fuera de casa hasta tarde, ahora me encanta llegar, estar en familia. Para eso, por supuesto, suspendí un montón de otras cosas que también me harían bien, pero priorizo estar con mi hijo. Si después de las grabaciones me enganchara con el gimnasio, el yoga, el spa, ahí sí me sentiría mal. La verdad es que no creo en la mujer orquesta.
Y en el ambiente hay muchas…
Sinceramente, creo que les falla algo. Para mí eso es imposible.
¿Sos prejuiciosa?
Sí. Somos complejas las mujeres. Lo bueno es que la vida te va cambiando y te sorprendés bastante. Pero claro, veo que alguien habla de determinada forma y la etiqueto. Veo que se viste así o asá y también. El adjetivo cae inexorablemente. Lo hago más de lo que me gustaría.
¿Te gustaría dejar de criticar?
¡No sé! Me gusta demasiado. Igual, ahora estoy mejor. Cuando empezás a trabajar te ponés más piadosa. Sí lo hacía compulsivamente cuando era una estudiante crónica de teatro.
Escuchándote, una intuye que no tendrás muchos ídolos…
Para nada. Sólo quedé subyugada, enamorada y fascinada para siempre con el trabajo del gran Alejandro Urdapilleta. Fue lo más parecido al fanatismo que experimenté. Vi quince veces una obra suya. Después, cuando hizo la película La niña santa, con mi mamá, tuve la posibilidad de tener una relación más personal. Estará eternamente en mi memoria.
¿Creés en Dios?
Siento que soy más espiritual que católica. Me acerqué mucho a Dios cuando pasé momentos difíciles. Tuve un parto muy complicado y Mariano, mi marido, fue operado del corazón. Dos momentos espantosos, de mucha intensidad. En realidad siento que todo alrededor mío siempre es intenso. No somos light. Y yo jamás trato de ilusionarme. Tal vez sea el miedo a una desilusión.
¿Mucha terapia?
Años. Toda una vida.
¿Tampoco te ilusionaste con Guapas?
No. Sabía que estaba muy bueno el argumento, que los actores y actrices eran geniales, pero nunca se sabe. La verdad es que, encima, todos se llevan divino. Se armó algo interesante dentro y fuera del programa. Hay gente que no mira tiras, como es el caso de mi hermana, pero se superenganchó. Y el tema del Twitter. ¡Qué locura! Tenemos el mismo caudal de gente desde el primer día. Yo nunca le había dado importancia a las redes sociales y en dos meses me aparecieron treinta mil seguidores.
Parecería que las buenas historias de mujeres jamás fallan, ¿no?
Sobre todo cuando no hay obviedad. Acá hay un punto de locura que atrae. Siempre estamos por pasar el borde, y hay mucho humor. La desilusión femenina bien contada suele no fallar. Pero acá hay muchos otros condimentos. Un golazo de los guionistas.
¿Y hacer de hija de tu verdadera madre? ¿Cómo resulta la experiencia?
Somos muy exigentes y con un criterio parecido, así que placer puro.
Estás feliz.
Sí.
Un sí corto, por las dudas…
No, no. Es un sí muy grande. Lo que pasa es que soy bastante peleadora, no puedo evitarlo.
Cuestión de ideas
Asume que vivimos un momento muy sensible, pero dice que si la llamaran para poner la cara en algo que a ella la represente, lo haría sin dudas. "Sea el presidente que sea. Iría al lugar donde sienta que se me represente. Pero convengamos que estamos pasando momentos de mucha pelea, así que no asistiría a cualquier lado. Intentaría ser fiel a mí misma, para nada provocadora. No me da miedo que la gente opine, sino todo lo contrario. Yo elijo pensar que quienes se juegan por algo lo hacen con las mejores intenciones. Con respecto al país, sólo me interesa decir que me gusta que se ponga el acento en lo social. Y, a pesar de mi carácter, soy muy de escuchar a quienes piensan diferente, pero con argumentos."
Scápola exprés
- Nació el 25 de abril de 1975.
- Estudió casi quince años con maestros como Agustín Alezzo y Julio Chávez, y se perfeccionó en el exterior en el estudio de Anna Strasberg.
- Durante diez años compartió su hogar con Oscar Martínez, entonces esposo de su madre y padre de su hermana Manuela.
- En televisión hizo Epitafios, El pacto y la exitosísima Graduados.
- En cine rodó Rancho aparte, Dormir al sol y Anita, de Marcos Carnevale, junto a Norma Aleandro.
- Dirigió a los actores de Pillowman, la exitosa obra de Broadway que aquí hicieron Pablo Echarri y Carlos Belloso.






