
Augusto Costhanzo: "Salir de la compu es mi manera de romper"
Ilustrador, pero también amante del cine y de la música, encara un proceso constante de cambio para evitar repetirse
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Sus Tarantino, sus Messi y sus Mick Jagger de rasgos angulosos y colores planos están en todas partes: en revistas, diarios, tazas o remeras, y en el loop infinito de Internet. A sus 45 años, con 25 de carrera como ilustrador, Augusto Costhanzo reconoce que ver "clonado" su estilo en su trabajo y en el de otros ilustradores lo lleva a un cambio constante, que se traduce en salir de su estudio para pintar murales o seguir puliendo su lenguaje. En definitiva, a salir de cierto lugar confortable que puede seducir a cualquiera que, como él, ha publicado su trabajo en lugares tan disímiles y al mismo tiempo tan destacados como Rolling Stone,Vanity Fair, La Vanguardia, The Guardian u Olé. Su búsqueda, dice, es la belleza.
-¿Cómo te acercaste al oficio de ilustrador?
-Dibujé toda la vida. El dibujo se da en la infancia en casi todos lo chicos, pero yo venía de una familia de artistas plásticos y, como sucede con el hijo del músico, lo que tenía a mano eran los instrumentos. Y el clima. Inconscientemente, yo iba avanzando, paso a paso. Nunca gané un concurso de manchas, no tenía el estímulo de "qué bien que dibuja el chico", pero yo dibujaba y me divertía, y a eso de los 15 años decidí comenzar a tomar clases. Por aquel entonces, en la Argentina no había una educación formal de ilustrador. Hace 25 años decías "soy ilustrador" y te preguntaban: "¿Lustrador? ¿Lustrás muebles?".
-¿En qué ilustradores reconocés tus orígenes?
-El origen mío viene más del humor gráfico y del cómic. Comencé pensando en desarrollar el humorismo gráfico, pero en el camino me di cuenta de que me gustaba más dibujar que hacer el chiste, y que las ideas que me gustaba desarrollar no eran todas humorísticas. Eso coincide con que cuando salgo al mercado laboral, en 1989, la caída de los espacios donde se publicaba humor gráfico era notoria.
-¿Cuándo sentís que encontraste un estilo propio?
-Al principio lo que yo quería era publicar, y si me decías tengo una revista de crochet, yo publicaba feliz. Durante mis primeros 10 años de carrera hice de todo para todos. Por aquel entonces tenía varios estilos, que después fui sintetizando. En mi primer viaje a Europa, en el año 2000, me dijeron: "Si querés que te conozcan, elegí un estilo", y de alguna forma me ayudaron a curarlo. De todos modos, me llevó tiempo. Tenía un amigo que decía que cuando dibujaba, a veces aparecían en el dibujo signos de un futuro estilo que va a venir. Vos hacés, por ejemplo, una persona, y la mano empieza a ser dibujada como vos vas a dibujar en 5, 6, 7 u 8 años. Tengo el recuerdo de que algo así me ocurrió, y que después de 10 años empecé a encontrar el lenguaje que estaba buscando. Al día de hoy me siento mucho más seguro. Es gracioso que te diga que tuvieron que pasar 25 años para que me sienta seguro, pero cada uno tiene sus tiempos.
-¿Y hoy cómo definís tu estilo?
-Vengo de un universo geométrico pero me estoy volviendo un poco más orgánico. Hoy lo que me define es la cruza de esos dos universos, la síntesis. Y es algo que coincide mucho con la música que escucho. Hubo un momento en el que escuchaba música muy complicada (jazz rock y rock sinfónico) y dibujaba complicado, y a medida que fue pasando el tiempo me fui sintetizando y escuchando música menos complicada. No se qué fue primero, si la música me influyó o yo influí sobre mi propio gusto musical. El tema es que entendí que hay músicas que con 2 o 3 notas te pueden emocionar, y yo quiero lograr lo mismo con el dibujo. La búsqueda de la belleza es otro objetivo que me he planteado.
-¿Qué es para vos la belleza? ¿Algo puramente estético?
-Algo que también haga sentir bien.
-¿Algo confortable?
-No, ése es justamente el desafío, porque sino sería algo easy listening, como un cóctel a las 6 de la tarde. Pero no es la idea. Sino algo que te lleve a flotar un rato, a volar por ahí. Recuerdo una muestra en el Recoleta, en la que encontré a una mujer frente a uno de los dibujos que había hecho, y me dijo: "Me salvaste el día". Si eso lo puedo reproducir cada tanto, me voy hecho.
-¿Cómo te afectó la introducción de herramientas digitales en tu trabajo y en tu lenguaje?
-Mi generación es el eslabón entre lo viejo y lo nuevo. Tuve que ser medio anfibio y pasar del sistema viejo de publicar en las revistas llevando el dibujo en papel en el colectivo, al "te lo mando por mail". Desde el dibujo mío, en busca de la síntesis, yo ya empezaba a trabajar con una línea clara y colores planos. Al principio me rompía el alma para trabajar con tinta y que fuera lo más parejo posible; entonces, llegó esto y me ofreció la limpieza. El desafío hoy es que todos hacemos la misma línea roja pareja con el Ilustrator. Eso me llevó a una tercera etapa, en la que estoy hoy, que habiendo desarrollado un estilo, voy por el concepto y la idea. Siempre había ganas de contar algo, pero hoy toda mi energía está puesta en desarrollar la mejor idea posible. En este mundo hiperconectado e hipercompetitivo, en el que con una compu estamos todos igualados, la búsqueda viene por lograr la mejor idea posible.
-¿Cómo surge tu sitio de venta online de remeras www.costhansoup.com.ar?
-Es algo muy pequeño que se sostiene con mucho amor, con el amor que le tengo al cine. Cuando comencé, hace unos 8 años, no había remeras de David Lynch o de Twin Peaks o Jim Jarmusch, no había nada. Ahora hay miles que hacen remeras con cine. Del mismo modo que con el dibujo, me gusta llegar cuando no hay nada. A veces puede ser contraproducente, porque uno abre un campo y es quien menos lo aprovecha. Pero fue genial, conocí a muchos amigos, gente del cine, que venía a comprar las remeras.
-Siendo que tenés un estilo cada vez más sintético y con una mayor economía de elementos, ¿no te da miedo repetirte?
-El miedo está. Me costó mucho tiempo resolver un retrato de frente, algo que hoy puedo resolver fácilmente, y otros también lo hacen. Cuando me doy cuenta de que veo algo demasiado clonado, me digo de ir por otro lado. Ahora lo que estoy haciendo es salir más de la compu, a través de los murales. Esta semana hice dos en las oficinas de Facebook; voy a hacer ahora uno de Messi en el microcentro. Salir de la compu es mi manera hoy de romper y salir de lo fácil. No quiero repetirme. De hecho, hace rato quiero hacer un libro y podría hacerlo con ilustraciones ya hechas, pero quiero hacer un libro con algo que no esté hecho. Lo que también es una gran excusa para no hacerlo nunca.
La calidez de un café
No duda a la hora de elegir qué va a tomar durante la entrevista. Un café. El mismo ritual que repite cada día en su estudio, donde toma varios pocillos a lo largo de sus jornadas. Augusto Costhanzo reconoce a esta bebida como su compañero de trabajo ideal. "En el café está la calidez", asegura.





