Balthazar Murillo. "En Fuerte Apache terminé de armar mi personaje"

Con solo 15 años se luce como protagonista de la serie Apache, donde personifica a Carlos Tevez, a quien conoció durante la filmación
Con solo 15 años se luce como protagonista de la serie Apache, donde personifica a Carlos Tevez, a quien conoció durante la filmación Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero / AFV
Alejandro Rapetti
(0)
12 de octubre de 2019  

Es una de las grandes revelaciones de este 2019. Fue el elegido por Carlos Tevez para personificarlo en Apache, la serie de Netflix donde se pone en la piel del astro de Boca, desde su infancia hasta que llega jugar en primera división, bajo la dirección de Adrián Caetano y Nicolás Parodi. Debutó como actor a los 8 años con un papel en Lulú, película de Luis Ortega, donde jugaba el rol de un chico de barrio. También se destacó en las miniseries La fragilidad de los cuerpos, Un gallo para Esculapio, Nafta Súper y Supermax.

Nació en Florida, Estados Unidos, después de que sus padres emigraron por la crisis en 2000, y a los dos años regresaron al país para quedarse. Tiene 15 años, es hincha de Independiente, jugó al fútbol en Comunicaciones, y una vez que termine el colegio piensa anotarse en la Universidad Nacional de las Artes. Desde que regresaron de Estados Unidos vive en Villa del Parque junto a su familia. Es el hermano menor de Emiliano y Mateo; su padre, Cristian, es gastronómico, y su madre, Eugenia, organizadora de eventos y estudiante de Enfermería.

Vestido con camisa negra y jeans oscuros, Balthazar Murillo se presta para la sesión de fotos con toda naturalidad en las callejas del barrio de Agronomía, y enseguida se dispone a conversar con este cronista sentado a la mesa de un bar.

-¿Cómo nació tu vocación por la actuación?

-A los seis años empecé con publicidad. Estábamos jugando en la plaza y le propusieron a mi mamá si quería hacer casting para mi hermano Mateo. Después me enganché yo. La primera propaganda que salió al aire fue para Movistar Gaturro. También viajé a Perú y Ecuador para grabar otras publicidades. Fue algo que empezó como un juego, pero hoy ya lo considero un trabajo.

-¿Estás estudiando o tomaste clases de actuación?

-Nunca estudié actuación. Tampoco hice teatro. Pero a partir de que trabajé en Lulú, a los 8 años, me di cuenta de que me quería dedicar a actuar. Todo lo que hace a una filmación me encanta. Es muy divertido y es lo que a mí me gusta. La publicidad fue una primera escuela para empezar a entender de qué se trata todo esto y cómo hay que hacerlo.

-¿Qué actores o actrices te gustan, son tus referentes?

-Nicolás Furtado, Juan Gil Navarro. Aprendí un montón trabajando con Alberto Ajaka, Vanesa González, Sofía Gala, Ailín Salas, Peter Lanzani, Eleonora Wexler, Diego Cremonesi. Aprendo de ellos y después lo hago a mí manera.

-¿Cómo te convocaron para la serie Apache?

-Adrián Caetano y Nicolás Parodi, los directores, me conocían por mis trabajos anteriores. La jefa de casting, Verónica Souto, también. Me llamaron con la gente de Torneos y Competencias, la productora. Habíamos pactado una reunión para junio del año pasado, donde me contaron cómo iba a ser la serie, me dijeron que querían que lo hiciera yo, pero el que tenía la última palabra era Carlos (Tevez). Como al mes hicimos unas fotos imitándolo cuando era chico. Me contaron que Carlos las vio, se sorprendió del parecido (a mí no me parece que seamos parecidos) y estuvo de acuerdo en que lo hiciera. En agosto empecé a leer los primeros guiones y meterme más en su historia.

-¿Cómo fue tu primer encuentro con Tevez?

-Llegó de sorpresa. Celeste Dunan me estaba haciendo la segunda prueba de la cicatriz y mi mamá me avisó que estaba viniendo alguien, que no nos fuéramos. Como una hora después me di vuelta y estaba Carlos ahí atrás. Me quedé medio shockeado porque no lo esperábamos. Venía a ver lo de la cicatriz y también a conocernos a todos. Entonces me saludó y me dijo: "qué hacés, monstruo". Nada, rebuena onda. No hablamos mucho ese día, a mí no me salía una palabra porque estaba muy nervioso. Carlos es un ídolo para mí, y tenerlo enfrente era muy loco. Una semana después hubo una reunión de actores, y ahí sí nos contó de su vida y pude preguntarle algunas cosas que quería saber. Se notaba que de chico tuvo una vida dura. Fue contando la historia de cada personaje, cómo conoció a (Ramón) Maddoni, el que lo descubre, y todos los demás.

-La historia del personaje de Danilo, "el Uruguayo", que hace Matías Recalt, ¿está basada en un hecho real?

-Sí, no se llamaba así, pero existió. Eran mejores amigos, casi hermanos. Decían que era mejor que Tevez jugando al fútbol. Igual no se contó exactamente como fue porque Carlos no quería. Terminó suicidándose antes de que lo agarrara la policía.

-¿Por qué creés que te eligió para personificarlo?

-No sé, capaz que vio un parecido y le gustó como actué. Nunca le pregunté. También creo que los directores tuvieron peso en la decisión. Adrián me conocía por una participación que hice en una de sus películas, Mala, y también por una publicidad en la que hice de Maradona y le gustó mucho como quedó. Con la porra me parezco mucho a Diego también.

-¿Cómo fue la preparación para interpretar su personaje?

-Primero fui a una fonoaudióloga, Mercedes Bassi, y ella me ayudó mucho a trabajar con los gestos faciales, a hablar como él; me hacía hacer ejercicios, dejar la boca abierta con la lengua para afuera, bajar el labio. Después entrené fútbol un par de meses en Club Parque, estuvimos mirando sus videos y con la ayuda de Caetano y Parodi de a poco fuimos armando el personaje, un pibe humilde, buena onda. Para caracterizarme me hacían la quemadura con látex, que tardaba una hora, y después usaba una prótesis dental.

-¿Y cómo fue grabar en Fuerte Apache?

-El 95% de la serie se grabó ahí. Para mí el barrio es lo más. Tomábamos mate, comíamos con la gente de ahí y el tiempo que estuve me sirvió un montón. Cuando entré al Fuerte terminé de armar mi personaje. Grabábamos todos los días. Salía del colegio a la una menos cuarto y después me pasaba a buscar Pacheco [el chofer], que me llevaba y me traía a mi casa. En general grabábamos unas seis horas, más o menos, según el día, y así por cuatro meses y medio, de octubre a febrero de este año.

-¿Las locaciones eran reales?

-Sí, grabamos en las dos casas en donde vivió Carlos, y hoy sigue viviendo su familia. Las escenas de los partidos también se grabaron en las mismas canchas del barrio donde él jugaba con sus amigos. A veces nos poníamos a jugar al fútbol y se grababa todo y otras, como puede ser la escena de una patada, se hacían especialmente.

-¿Cómo te sentís cuando la gente te reconoce en la calle?

-Soy un poco tímido, pero a la vez me pone contento porque me doy cuenta de que a la gente le gustó el trabajo que hice. Tampoco es que me encanta que me reconozcan y me pidan sacarme fotos, pero lo hago con la re buena onda. Soy un pibe de perfil bajo. Mis amigos se cagan de la risa, me cargan, pero no me tratan diferente por hacer esto, sigo siendo el mismo pibe de siempre.

-¿Estás con algún otro proyecto relacionado con la actuación?

-Por ahora no. El año pasado la grabación me ocupó mucho tiempo y este año me tomé unas vacaciones. Tuve una propuesta de España pero todavía no se dio.

-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

-Me gusta pasarlo con mis amigos y con mi familia. Jugar a la Play, mirar series. La última que vi fue Élite, una de Netflix que está muy buena. También me gusta escuchar música, a Justin Bieber y Michael Jackson.

-¿De qué cosas estás seguro?

-Estoy seguro de mí y de que me gusta actuar. Quiero seguir actuando toda la vida.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.