Cafeomancia. "La lectura de la borra también depende de la calidad del café"

El arte de leer la borra de café viene de Medio Oriente
El arte de leer la borra de café viene de Medio Oriente Fuente: Archivo - Crédito: 123RF
Silvina Sotera
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3 de junio de 2019  

Si el furor por el café puso de moda a baristas y especialistas en arte latte, como se denomina a los dibujos en la espuma de la leche, hay un oficio mucho más antiguo que parece resurgir. No de las cenizas, pero sí de la borra, y no está al margen de la especialización ni de la exigencia de calidad del oro negro.

El arte de leer la borra de café, o cafeomancia, viene de Medio Oriente; por eso, los restaurantes de ese origen fueron los primeros en ofrecer lecturas adivinatorias. Se trata de un antiguo ritual esotérico que se hacía, gratuitamente, después de comer para agasajar a los invitados.

La cafeomancia es un antiguo ritual esotérico que se hacía, gratuitamente, después de comer para agasajar a los invitados.

Por tradición familiar, Analía Kangal lee la borra de café desde los 12 años, y hace más de 20, de manera profesional. Esto significa que da clases en las que enseña los tipos de café que se pueden usar, que asiste a congresos especializados para estar al día con el uso de las materias primas y, advierte, por ejemplo, que no hay que mezclar semillas que interfieran con la lectura. Tampoco se permiten edulcorantes y, si bien el café se prepara con azúcar, existe la opción de tomarlo amargo. "Como en toda disciplina, en la lectura de la borra hay que tener en cuenta la calidad de la materia prima".

Fuente: Archivo - Crédito: Pixabay

Especialistas advierten que no hay que mezclar semillas que interfieran con la lectura ni utilizar edulcorantes

También hace una diferencia entre la lectura de sobremesa en un restaurante y la consulta especializada. "Tanto en un bar como en un evento, casamiento o cumpleaños, disponés de 15 minutos de consulta contra una hora o más en una lectura privada; por ese motivo, una consulta personal cuesta de mil pesos en adelante y se hace con café de muy buena calidad", asegura esta descendiente de armenios.

Para otros especialistas, el aumento de la lectura de esta mancia se une al auge de otras artes adivinatorias, que suelen coincidir con momentos de incertidumbre. A mayor crisis, mayor cantidad de consultas.

Quienes se dedican a la cafeomancia hacen hincapié en su naturaleza simbólica. Hay un lenguaje.
Quienes se dedican a la cafeomancia hacen hincapié en su naturaleza simbólica. Hay un lenguaje. Fuente: Archivo

Sin embargo, desde Montevideo, Laura Keoroglian afirma que ella se mueve todo el año por diferentes ciudades en las que realiza cafeomancia. Durante el verano, vive cuatro meses en José Ignacio, lugar donde tiene mucho público argentino. Licenciada en Educación, se dedicó a la enseñanza hasta que tuvo un quiebre en su vida: era dueña de un colegio muy exitoso y se fundió. De familia armenia, conocía muy de cerca este tipo de arte, y cuando alguien le pidió que le leyera la borra de café, se sorprendió al ver signos en aquella taza. "Había un lenguaje que yo desconocía y empecé a hacerlo como forma de trabajo", comenta. Actualmente, también saca fotos de las lecturas y las sube a su Instagram con el significado de cada una. Este arte la llevó recientemente al London Coffee Festival, donde expuso sus obras y, próximamente, las mostrará en Miami.

Desde hace tres años, Keoroglian, consciente del auge de las mezclas diseñadas por expertos baristas, pensó en elaborar un producto de mejor calidad -en sabor y textura- para ser usado en su trabajo. Con Dahiana Andino, una amiga barista de La Fábrica del Café, idearon tres blends que son su marca registrada para utilizar en las lecturas. De ahí surgió el "Etiopía", al que le agregaron un toque oriental, y crearon mezclas con cardamomo, canela y anís. "Esto une el auge del café de calidad con el arte de la lectura de la borra. En la medida en que uno quiera elevarse espiritualmente, está bueno consumir cosas mejores", aclara la experta.

Un clásico para empezar

El bar del Tadrón Teatro tiene sus propias reglas para el arte de la cafeomancia
El bar del Tadrón Teatro tiene sus propias reglas para el arte de la cafeomancia Fuente: Archivo

El bar del Tadrón Teatro es uno ícono en el mundo de la cafeomancia. Allí, el consultante puede tomar su café y esperar a que una especialista le cuente lo que le deparan los próximos meses. La preparación y la cocción se hace con un café molido impalpable (o punto cero), azúcar y agua fría; se pone sobre el fuego sin que rompa el hervor. Se lo deja reposar de 3 a 5 minutos y recomiendan tomarlo de a sorbos, sin apuro. Una vez que bebimos todo, se da vuelta la taza y se deja apoyada boca abajo sobre el plato, para que vaya cayendo la borra y se formen las figuras que luego se interpretarán.

Quienes se dedican a esto, o consultan, hacen hincapié en su naturaleza simbólica. Es un arte milenario en el que se lee el pasado, el presente y el futuro. Para algunos, una forma diferente para tomar decisiones o elegir caminos y, de paso, disfrutar de un rico café.

+ Info:

  • Tadrón: Niceto Vega y Armenia. Las lecturas se hacen los martes y los viernes de tarde: tadronteatro.com.ar
  • Analía Kangal: borradecafe.com
  • Laura Keoroglian: thecoffeecupreading.com

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