
Caníbales
La convicción no es lo mismo que la omnipotencia, la seguridad en sí mismo no tiene nada que ver con la soberbia, y el verdadero orgullo personal pasa por una trayectoria de vida que no incluya el atropello ni el desprecio por los demás. Desgraciadamente, el mundo (y no sólo los argentinos) está resucitando peligrosas antinomias y excesos riesgosos en la búsqueda desesperada y muchas veces caótica de las seguridades nacionales, que va desde la xenofobia hasta la violencia para sofocar a violentos y el asesinato a mansalva para parar otros asesinatos. Se produce así una cadena de acontecimientos luctuosos que agregan muerte a la muerte, sangre a la sangre y horror al horror. Nunca olvidé una frase que un sabio me dijo un día: "Los caníbales comen gente, yo nunca me comería un caníbal", lo cual significa que cuando uno tiene pautas y principios puede y debe defenderlos sin adoptar los métodos de los que no los tienen. Los policías y detectives que se infiltran en el submundo del crimen para conocerlo y combatirlo con eficacia corren serio peligro de convertirse en hampones y adoptar poco a poco los vicios contra los que deben luchar. Es muy difícil salir intacto de esos universos donde sangrientos códigos de conducta justifican el ojo por ojo, la venganza ejemplarizadora y la traición como método habitual. Las tentaciones son enormes y cualquier coima o explotación ilegal produce mucho más dinero que el generalmente exiguo sueldo asignado por "servir al orden". Es así como la corrupción puede ganar muchos adeptos, más por hartazgo que por convicción. Y también puede sumar delincuentes nuevos en lugar de restar delincuentes veteranos. La antigua y complejísima historia de las mafias mundiales abunda en ejemplos contundentes; la Ley Seca no sólo no disminuyó el alcoholismo en los Estados Unidos, sino que contribuyó a crear nuevos delitos subsidiarios que complicaron aún más el orden social, ya bastante agitado por la crisis, el desempleo, las ollas populares y las oleadas inmigratorias multitudinarias que provenían de una Europa amenazada por totalitarismos y persecuciones raciales y políticas. Siempre distinta y siempre igual, la historia sigue con sus constantes, opresión, dictaduras, inmigrantes, miseria, mafia, miedo, falta de futuro, juventudes desorientadas, excesos del poder, mala distribución de las riquezas, hambre y desnutrición, contrastando con exhibicionistas millonarios llenos de glamour, sofisticación y ostentosa riqueza; con la penalización de la pobreza, la impunidad para los corruptos. Los que no renguean por la salud lo hacen por la educación, o por la inseguridad ciudadana, o por la falta de respeto a las libertades o por la intolerancia religiosa. Y, en medio del torbellino, está la justicia, única esperanza del desgraciado, único faro del perseguido, único camino hacia la salvación. Una justicia sin venganza pero con firmeza, una legalidad que garantice el imperio de la razón por encima del caos del desorden y la bestialidad. La pobre es lenta, y a veces también sucumbe ante la corrupción, mira para otro lado, se hace la sorda y se refugia en laberintos burocráticos; aun así, es lo único que tenemos los que no comemos caníbales, y tampoco queremos ser devorados por ellos. Caer en la tentación del "vengador anónimo", de "Harry el sucio" o del justiciero de barrio, no sólo no soluciona los problemas, sino que agrega otros. No les podemos pedir a las víctimas que, encima de soportar el dolor, tengan estas consideraciones teóricas; a las víctimas, toda la solidaridad y el apoyo, pero también la contención, para no sumar odio al ya irreparable daño sufrido. Las sociedades actuales enfrentan el gran desafío de no volver atrás en la historia, de no volver a "la ley del revólver" o a los linchamientos de cualquier clase. Muchos seres humanos han dado su vida por establecer pautas más civilizadas; no volvamos a confundir convicción con omnipotencia, orden con represión indiscriminada, autoridad con autoritarismo y defensa con ataque. No nos volvamos caníbales sólo para combatirlos.
El autor es actor y escritor
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