Coaching familiar. Al rescate de los vínculos sobrecargados

El frasco de las emociones, una de las herramientas del coaching familiar
El frasco de las emociones, una de las herramientas del coaching familiar Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Laura Reina
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27 de agosto de 2020  

En el centro de la mesa descansa un frasco grande y transparente lleno de papelitos. Algunos son rosas; otros, amarillos. También hay rojos, verdes y naranjas. Después de una pelea entre sus hijos, típica de hermanos, la mamá pide que vayan hasta ese frasco y saquen cada uno un papel sin mirar. Feli saca uno rosa que dice "alegría", mientras que Nico toma uno verde que tiene escrita la palabra "serenidad". Por una hora, ellos deben representar esas emociones. Y después, será el turno de hablar de cómo se sintieron antes y después.

El frasco de las emociones es una de la muchas técnicas que el coaching aplica para tratar de resolver conflictos de convivencia, que se han incrementado en el seno de varias familias en estos meses de aislamiento obligatorio y preventivo. La convivencia "forzada", sin colegio ni actividades extraescolares, con amigos y familiares que solo ven a través de una pantalla y padres sobrepasados, ha sobrecargado los vínculos y llevado a peleas y discusiones frecuentes. Muchas son producto del hastío propio del contexto, y otras responden a un problema más profundo. Muchos sostienen que no es casualidad que en estos meses, algunas familias hayan recurrido al coaching para intentar limar las asperezas y recuperar cierta armonía entre los miembros del grupo familiar. Las técnicas de la gestión de las emociones son valoradas en este contexto, en el que la convivencia 7 x 24 pone a prueba cualquier sistema familiar.

Summer Sasin, coach ontológico profesional y socio de Accionar Argentina, hace un diagnóstico de la situación: "Hasta antes de la pandemia, cada miembro de la familia estaba muy comprometido con cuestiones del afuera y del hacer. El 80% del foco estaba ahí. Los hijos lo ponían en los amigos, la escuela y sus actividades extraescolares y los padres en el trabajo y su vida social -describe-. Mientras eso más o menos funcionó, la familia se mantuvo en pie. Pero esta situación nos obligó a empezar a mirarnos. Los padres creían que conocían a sus hijos y esto los hizo ver que no. Al terminar con el hacer, lo único que quedó es el ser". Según el especialista, hubo que rediseñar los vínculos. "Hoy más que nunca aparece el tema de la sanidad en las relaciones. El éxito no es permanecer juntos, sino sanos emocionalmente. Las crisis son un quiebre en algo que venía siendo normal o habitual. Estas crisis familiares están basadas en el rediseño de valores y de relaciones".

Por su parte, José Luis Ciciaro, licenciado en orientación familiar y coach de familia, amplía: "La cuarentena es una circunstancia que promueve cambios en los sistema familiares. En algunos, estos cambios se traducen en conflicto y en otros, acercamientos -plantea-. La convivencia 24x7 de los padres e hijos produce interacciones donde es necesario poder expresar lo que pienso, siento, o necesito; debemos, también, gestionar las frustraciones y establecer rutinas. Para todo eso hacen falta capacidades de comunicación, inteligencia emocional y hábitos efectivos. Si eso no está, aparecen los conflictos", resume Ciciaro.

Para terminar con el malestar que notaba que iba en aumento dentro de su casa, Renata Solís decidió recurrir al coaching familiar. Hacía dos años había realizado life coaching, un camino que transitó a nivel personal porque no estaba contenta con su trabajo. Después de un proceso con su life coach logró cambiar un puesto en una empresa de consumo masivo que no le gustaba por otro que le daba placer. En cuarentena, a raíz de ciertos conflictos que surgieron en su casa producto de la convivencia, apostó nuevamente por el coaching para tratar de resolverlos. "Había días que mis hijos se peleaban mucho, noté que había un aumento de las discusiones y la violencia. Fue algo que me sorprendió porque ellos siempre se llevaron muy bien, pero ahora parecía que no se soportaban -relata-. Sentía que no podíamos seguir así y decidí hacer coaching familiar. Básicamente nos sirvió para escucharnos, ver qué nos estaba pasando a cada uno en esta nueva normalidad y comprometernos con el cambio", cuenta Renata. Santino, que este año termina séptimo grado y el año que viene empieza en una escuela nueva, es el que peor lleva la ausencia de colegio y del contacto con sus amigos. "Finalmente, él pudo poner en palabras toda esa angustia que no soltaba o que la soltaba de forma violenta, y nosotros pudimos contenerlo como correspondía, porque hasta ese momento no sabíamos qué le pasaba."

Después de unas semanas, la armonía volvió a reinar. "Fue notoria la mejora, realmente hubo un cambio. Pero no es mágico, hay que comprometerse y saber cómo comunicar lo que te pasa de manera positiva, en lugar de hacerlo cargado de emociones negativas", plantea Renata.

Sin embargo, a pesar de que este contexto propició un acercamiento al coaching familiar, todavía cuesta encontrar, por un lado, coaches especializados en el tema y, por el otro, adeptos que recurran a ellos. La mayoría de los que inició en esta etapa un proceso de coaching familiar ya había tenido experiencias previas con otros procesos mucho más conocidos como el coaching organizacional. Es el caso de Renata, que ya conocía la herramienta.

"El ser humano no tiene tan a la mano pedir ayuda para cuestiones vinculares. Si no me sale arreglar una cosa voy a un tutorial o le pregunto a un especialista. Hasta buscamos cómo educar a un perro. Pero con el tema vínculos o relaciones, si no estamos en el límite no pedimos ayuda -sostiene Nachi Masjoan, senior coach ontológico con especialidad en coach de familia y mamá de cinco hijos-. La cuarentena para varios fue una situación límite pero aun así mucha gente todavía se resiste a pedir ayuda para lidiar con temas cotidianos. Va al psicólogo o a la psicopedagoga, y son palabras como muy grandes. Sin ánimo de meterme en ese campo, la gente tiene que saber que puede acudir a un coach por cosas cotidianas".

Entre ellas, menciona Masjoan, se destacan poner límites con amor y saber escuchar. Y armar en casa equipos de alto rendimiento. "Cuando un niño o niña perciben que son escuchados, enseguida se sienten validados, que son tomados en cuenta y ahí aparece la magia. Pero la magia no viene desde el cielo, hay que entrenar esas capacidades -sostiene-. Toda esta situación agudizó ciertas incapacidades que tenemos como papás y mamás. Es un trabajo diario construir una relación desde la confianza y autogestión en lugar de hacerlo desde la orden. Si la mamá y el papá muestran empatía, los niños también la muestran. Somos lo adultos los que tenemos que saber gestionar nuestras emociones para que ellos también aprender a gestionar las suyas".

En España, en cambio, el coaching familiar es algo que se ha extendido de forma sostenida. Así lo afirma Rocío Gómez Sanabria, directora de la Escuela de Coaching de Familia, con sede en Madrid. "En Argentina no hay muchos coaches de familia, yo he capacitado a varios en el país de forma online. Y esta situación de confinamiento fue como que hizo estallar la bomba y se sintió la falta de ellos -plantea-. Antes de la pandemia, si te estabas llevando mal con alguien, había vías de escape para evitar los problemas. Podías salir a la calle, llegar tarde a casa, tomarte algo con amigos. Ya no tenemos esas válvulas de escape y la presión va en aumento. Todos los miembros de familia están estresados. La mamá, que solía ser la pacificadora, también".

Según Gómez Sanabria, tienen que existir estrategias de válvula de escape dentro de la casa. "Se están consumiendo las reservas de sostén emocional. Hay que hacer redes de autocuidado. Una de ellas es hacer una rueda y que cada miembro diga qué es lo que lo calma. Eso ya es bueno porque empieza una conversación. Alguno dirá escuchar música, otro leer, otros estar solo o tomarse un café virtual con amigos. Entonces, que cada uno haga uso de ese recurso para poder estar en armonía", plantea la especialista.

Por su parte, Summer Sasin sostiene que los roces o las peleas propias de la convivencia responden más al contexto que al evento en sí. "La manera en la que interprete algo va a ser distinta según mi estado emocional de ese momento. La mayoría de las veces surgen interpretaciones en un momento que estamos teñidos de una emoción negativa, que altera lo que el otro me está diciendo -plantea-. La incertidumbre laboral, económica actual puede teñir de negatividad eso que digo o me están diciendo y hace que cualquier evento o situación explote. Por eso, la mayoría de las veces no tiene que ver tanto el evento, sino el contexto. Saber esto evita muchos conflictos". Gómez Sanabria lo reafirma: "Los problemas de comunicación son la base de muchas peleas. Tenemos que decidir cómo vamos a tratarnos en momentos duros. Ofrezco que en vez de preguntar '¿por qué no levantás la mesa?', '¿por que no hacés la cama? cambiemos el enfoque y pasemos al ¿para qué? necesito o te pido que lo hagas. Muchas veces negamos la emoción o tratamos de desviarla diciendo no es para tanto, que ya va a pasar. Es importante que estemos cerca de ella, no esconderla."

Gabriela Cheminet, socia de la Consultora Darshan y coach certificada en PNL, utiliza Points of You, para que conectar con las emociones. "Es una herramienta de fototerapia aplicada al coaching. Son cartas que tienen fotografías que despiertan emociones y sentimientos. La persona proyecta su emoción en la imagen, Es una manera lúdica de poder acceder a la emoción, conectar con ella", describe acerca de una de las tantas herramientas que utiliza en procesos familiares y personales.

Sin embargo, más allá de las herramientas utilizadas, en todos los casos el coaching busca producir cambios en las personas o en los sistemas, como puede ser una familia. "Con frecuencia las personas repiten patrones que no le están siendo útiles. En los procesos de coaching detectamos esos patrones, los revisamos y se reemplazan por creencias posibilitadoras -plantea José Luis Ciciaro-. Hay una mirada puesta en lo que no se puede y no en lo que sí se puede. Vivimos encerrados en las restricciones. Pero en la cuarentena la gente empezó a hacerse muchas preguntas. Y ese es un gran paso".

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