
Color caribeño todo el año
Hoy las empresas de cosmética ofrecen autobronceantes que permiten conseguir el mejor tono de piel sin necesidad de exponerla a los riesgos del sol
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Tú me quieres nívea, tú me quieres blanca, tú me quieres alba... recitaba Alfonsina Storni en uno de sus poemas más difundidos. Años atrás, la piel de porcelana era un signo de estilo y clase. Más tarde, la revolucionaria Coco Chanel, con su llamado tono fascinante, impuso el bronceado como sinónimo de vitalidad, belleza y buena vida.
Desde entonces, el verano se convirtió en una alocada carrera por conseguir el tan ansiado tostado en breve plazo. El termómetro de la felicidad era la coloración conseguida. Convertirse en Miss Hawaiian Tropic era "el" objetivo. Se lograba con aceites y fórmulas como el conocido Sapolán con café o los baños de sol con gotas de Coca-Cola. Con los años y el deterioro de la capa de ozono, las asoleadas fueron mermando. Las denuncias de dermartólogos y oncólogos se escucharon: la exposición al sol no era tan inocente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS ), cada año se producen en el mundo 132.000 casos de melanoma cutáneo (el cáncer de piel más agresivo). Está demostrado el principal factor de riesgo de padecer este tumor es la exposición imprudente al sol.
Los rayos solares son también responsables del envejecimiento prematuro, algunas alergias, las manchas, la oxidación y el deterioro de las fibras proteicas. ¿La solución actual? Los autobronceantes, pues proporcionan un tono caribeño con cero riesgo. Es cierto que en sus inicios las pieles tomaban una coloración anaranjada o amarillenta. Hoy, diversas marcas producen tonos entre canela y caramelo que engañan hasta a los más expertos.
Los autobronceantes no dañan la piel porque, al ser un maquillaje, permanecen en la superficie cutánea. La dihidroxiacetona (DHA), o molécula bronceadora, no perturba los mecanismos celulares ni la producción de melanina. Tanto en hombres como en mujeres, son recomendados para aquellos que poseen pieles muy sensibles a los rayos ultravioletas, los que no logran el tono dorado y los que viven con el tiempo justo.
Aquí, una guía exprés para independizarse del sol y lucir bronceado todo el año.
Tips
1 Antes de aplicar un autobronceante, realizar un peeling o exfoliación en zonas como los codos, los pies y las rodillas (lugares donde más se absorbe la coloración). El objetivo: eliminar las células muertas y dejar la piel preparada para que actúen las fórmulas autobronceantes. Aplicar el producto y esperar unos 10 o 15 minutos
2 La hidratación es importante antes y después del uso del autobronceante. Eso ayuda a que la desaparición del tono sea progresiva, sin dejar manchas. Si quiere mantenerse el bronceado, repetir la operación cada dos o tres días. La clave consiste en aplicarlo de manera uniforme en todo el cuerpo
3 Los resultados varían de una persona a otra. Eso tiene una explicación: depende del nivel de aminoácidos y del grado de acidez de cada piel. Para evitar colores no deseados o sorpresas, los expertos recomiendan probarlos antes en el antebrazo. Además, no olvidar aplicar en el cuello y las orejas
Qué dice la ciencia
En pos de la moda por estar bronceado, muchos acuden a las camas solares. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no las recomienda, ya que pueden emitir niveles de radiación ultravioleta aun superiores a los que produce el sol. La OMS recomienda su utilización solo por indicación médica, pues dan buenos resultados en el tratamiento de algunas afecciones, como por ejemplo las dermatitis.
Fuente: www.who.int/es






