
Cómo la ficción y la literatura abordan la sexualidad del transgénero
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"Siempre fui alguien distinto en el curso y nunca encontré mi lugar (…) A medida que íbamos creciendo me sentía cada vez más lejos de ustedes. Me señalaron, me veían como una chica rara y yo me iba encerrando cada vez más (…) Siempre necesitan encasillarme en algún lugar, pero yo no encajo en ningún lado. Quiero pedirles algo, que seguramente genere más burlas que antes, pero ese ya no es mi problema. Ese es un tema de cada uno de ustedes. Ya no me importa que se rían de mí, que me bardeen, no me importa… Yo estoy seguro de mí mismo y no quiero caretearla más. Quiero que sepan que soy Juan y así me gustaría que me llamen", pidió Juani, en la piel de Maite Lanata, frente a sus compañeros de clase, en una de las escenas más movilizadoras de 100 días para enamorarse. La decisión de Juani, el planteo que se ofrece en una telenovela en horario prime time, marca un quiebre en la televisión local. "Siempre nos gustó contar historias que hablen de inclusión. Lo hacemos desde hace tiempo con Sebastián Ortega (director general de Underground) –asegura Pablo Cullel, productor y director de contenidos de la compañía–. Mucho antes del matrimonio igualitario, en Los Roldán (2004), Florencia de la V estaba integrada a la vida familiar y lo hicimos desde el punto de vista de la comedia. Era importante visibilizarla desde un lugar que no fuera marginal. Nunca antes se había tocado en una comedia familiar, en una tira diaria, la sexualidad del transgénero, como lo hacemos en 100 días… Quisimos meternos con la gente que no se siente cómoda en su cuerpo y quiere vivir según lo que siente, según su género de identidad sexual. Así surgió la idea de contar el conflicto de una familia de clase media que tiene una hija que se siente varón. Más allá de que se trata de una ficción que busca entretener, intentamos incorporar temáticas profundas, con información y responsabilidad, para que puedan generar debate en las familias, en las escuelas y en la sociedad. Visibilizar, de eso se trata".
Para contar el camino de transformación de Juani a Juan, el equipo de autores contó con el apoyo de la Asociación de Familias Diversas, que los asesoró en cada paso, al igual que el grupo de chicos trans, que formaron parte de algunas de las escenas. "Dar vida a Juani/Juan es un compromiso muy grande, es un personaje que abarca una temática social muy interesante y lo estamos haciendo con mucha responsabilidad –cuenta entusiasmada Maite, la actriz de 18 años que en El elegido interpretó a una niña autista–. Las devoluciones que tenemos son intensas, muchos chicos nos cuentan cómo fue transitar este proceso, cómo fue contarles a sus padres lo que sentían. Los autores pudieron plasmar situaciones que realmente ocurrieron. No tengo dudas de que es muy necesario dar lugar a un personaje así, muchos de los que nos escriben destacan la seriedad con la que se está encarando la historia y la información clara, directa y concisa que se brinda".

En este sentido, Maite destaca y pone de ejemplo la escena que compartió con Nancy Dupláa (Antonia, su madre) y Sandra Mihanovich, quien en el personaje de la psicóloga les explica a ambas que la sexualidad no es lo mismo que género. Claramente estamos frente a un cambio en la ficción local a la hora de tratar un tema con la sensibilidad y seriedad que se merece. "Yo sufro, ma. Yo sufro. Todo el tiempo sufro. Pero quiero que me vean como me siento. Aunque me dé mucho miedo, quiero que me vean así, como me siento. Como soy, como quien soy", la confesión de Juani da cuenta del difícil camino de la transición.
"Quería humanizar a la comunidad trans, y pensé que era el momento de hacerlo", aseguró Ryan Murphy, en una entrevista publicada recientemente en The Hollywood Report a propósito del estreno de Pose, la serie que explora el auge de la escena ballroom neoyorquina y que cuenta con un reparto que brilla por su diversidad. Se emitirá en América Latina desde octubre por Fox Premium. La particularidad de Pose es que son actores trans los que interpretan a los personajes (MJ Rodriguez, Indya Moore, Dominique Jackson, Hailie Sahar y Angelica Ross). Murphy es uno de los productores y creadores más destacados de la industria y es clave a la hora de hablar de inclusión en la televisión estadounidense. A lo largo de sus diferentes proyectos, los transgéneros y transexuales ganaron protagonismo, solo basta echar un vistazo a la comedia negra Nip/Tuck (Famke Janssen era una transgénero operada) y la superexitosa Glee (Unique era un adolescente afroamericano que quería ser mujer y la entrenadora Shannon se presentaba convertida en Sheldon). "La televisión es un medio tan poderoso que ahora es el momento de poner estas historias y estos personajes para recordarle a la gente que todos somos iguales y que todos estamos luchando por las mismas cosas: tener sueños y ser amado", explicó Murphy, quien busca humanizar a la comunidad, especialmente ahora que está bajo la administración del presidente Donald Trump. "Siento que este presidente y esta administración nos han retrasado 20 años".
Plataformas como Netflix y Amazon se hicieron eco en este terreno con propuestas encabezadas por las combativas hermanas Wachowski, Lana y Lilly, quienes alcanzaron el reconocimiento mundial como Andy y Larry, los directores de Matrix. Con Sense 8, las Wachowski dieron luz a uno de los personajes trans más populares de la televisión: Nomi, interpretada por la actriz también transexual Jamie Clayton.

En Orange is the New Black, otro de los sucesos de los últimos años, la actriz Laverne Cox (que interpreta a la reclusa también transgénero Sophia Burset) se convirtió en la primera actriz trans nominada a un Emmy y en la primera en lograr una tapa en la revista Time. Otra de las series de alto reconocimiento es Transparent, pero, en este caso, la multipremiada ficción está protagonizada por Jeffrey Tambor, actor cisgénero (término que se utiliza para describir personas cuya identidad de género y género asignado al nacer coinciden) que se alzó con un Globo de Oro y dos Emmy por su interpretación. "Toda mi vida he estado disfrazada de hombre", confiesa el sexagenario Mort (Tambor) en un momento inolvidable.
"Soy un orgulloso hombre trans, doctora Bailey. Me gusta que la gente me conozca antes de que descubran mi historial médico", así se presentó Casey, interpretado por Alex Blue Davis, actor transgénero, en la temporada número 14 de Grey’s Anatomy, la popular serie de médicos de Shonda Rhymes que busca cambiar la representación de este colectivo en la TV. El cine, a lo largo de su historia, ha ofrecido una gran lista de personajes cuyos parámetros y abordajes con el tiempo fueron cambiando. Pensemos en Glen o Glenda (1953), que suponía ser una biopic de Christine Jorgensen, la primera mujer transexual en aceptar su condición públicamente, que Ed Wood retrató en un film que fracasó y que hoy es considerado un título de culto dirigido por el peor director de cine jamás visto. No hay duda de que la participación de la chilena Daniela Vega, quien se convirtió en la primera actriz transexual en participar en la presentación de la gala de los Oscar, sirve de ejemplo para el cambio que está atravesando Hollywood. La actriz, protagonista de Una mujer fantástica, consagrada como mejor película extranjera, es una de las defensoras de los derechos de actores trans, quienes buscan derribar de una vez por todas que se utilicen actores cis en roles trans. El argumento es que esta clásica tendencia no hace más que perpetuar la idea de que las transexuales y transgéneros son hombres con peluca, maquillaje y vestidos de mujer. Una de las últimas polémicas tuvo en el centro de discusión a Scarlett Johannson. Desde que anunció su protagónico en la película Rub & Tug, donde sería la encargada de interpretar a un hombre transgénero, le llovieron numerosas críticas. Pese a las primeras reacciones de la actriz, que defendía su posición de seguir adelante, la oleada de críticas finalmente hizo que abandonara el proyecto y de paso reflexionara sobre el tema: "Nuestra comprensión cultural de las personas transgénero continúa avanzando y he aprendido mucho de la comunidad desde que hice mi primera declaración sobre mi casting y me di cuenta de que era insensible. Tengo una gran admiración y amor por la comunidad trans y agradezco que la conversación sobre la inclusión en Hollywood continúe –explicó en un comunicado–. Aunque me hubiera encantado la oportunidad de dar vida a la historia de Dante (Tex Gill, un hombre transgénero nacido como Lois Jean Gill, que regenteaba una red de salones de masajes en Pittsburgh) y su transición a la vida, entiendo por qué muchos pueden sentir que debería ser interpretado por una persona transgénero y estoy agradecida de formar parte de este debate controversial. Ha desencadenado una conversación más amplia sobre la diversidad en el cine".

En nuestro país, el mes próximo se estrenará Marilyn, la película de Martín Rodríguez Redondo, inspirada en hechos reales que se presentó en el Bafici y que ya cosechó varios premios en diferentes festivales. La historia se centra en Marcos, un peón de campo de 17 años que descubre su sexualidad en un ambiente hostil. Apodado Marilyn por otros adolescentes del pueblo, es objeto de deseo y discriminación.
"Afortunadamente, la diferencia de los sexos es más profunda. Los trajes no son otra cosa que símbolos de algo escondido muy adentro", escribió Virginia Woolf en Orlando (1928), la obra en la que se cuestionó sobre las diferencias entre hombres y mujeres y cuyo personaje puede ser considerado el primer transexual protagónico de la literatura moderna.
El tiempo hizo que la literatura fuera incorporando en sus relatos personajes transgénero con abordajes bien diferentes. Como símbolo de inclusión, la literatura juvenil (YA) e infantil se animó a dar pruebas de los cambios sociales con títulos que buscan derribar tabúes. Un excelente ejemplo es Si yo fuera tu chica (#Numeral), la novela de Meredith Russo. La autora empezó a vivir su identidad como mujer trans en 2003. La historia cuenta parte de su recorrido personal y lo hace a través de la protagonista, Amanda Hardly, una chica trans que se muda a un pueblo de Tennessee, donde afronta los desafíos de la identidad de género y la búsqueda del amor. Russo es una activista que escribió para The New York Times una columna celebrada sobre el uso de los baños de las personas trans y de la nueva ley sobre uso de baños públicos. En el artículo titulado "Qué se siente usar el baño equivocado", señaló: "Me dirigí al baño de hombres, donde esperé a que se desocupara el único cubículo existente. Pensé en hacerlo estilo punk-rock: levantarme la pollera y usar el mingitorio, y a cualquier hombre que me mirara raro hacerle Fuck you. Pero no hay que ser más dócil en la Tierra que una mujer que acaba de hacer su transición".
Por su parte, Alex Gino, activista transgénero, aborda el tema del conflicto de género de forma directa en una novela para niños. George es la historia de un niño de 10 años que sencillamente se siente una niña. The New York Times destacó que George llegó para ocupar un lugar vacío, en cuanto a literatura con personajes transgénero se refiere, destinado a chicos en edad escolar. "Los niños merecen y necesitan historias para poder contar con herramientas, para que puedan averiguar quiénes son y puedan comprender mejor a las personas que los rodean –comentó el autor en una nota publicada enLA NACION–. En 10, 20 años tendremos una generación de niños que cuando se encuentren con alguien que identifican como trans, tal vez George estará en el fondo de sus mentes, y los ayudará a ser capaz de ver a esa persona como un ser humano más completo".





