srcset

Paisajismo

Conocé el jardín tandilense que recibió a la reina de Dinamarca

Belén de Ancizar
(0)
21 de marzo de 2019  • 14:45

Ayer, la reina Margarita II de Dinamarca y su hijo Federico realizaron una visita a la ciudad de Tandil. Con las sierras de fondo, brindaron una conferencia de prensa y disfrutaron de un distendido almuerzo bien local en la Estancia Ave María. En recuerdo de esta visita, plantarán un haya púrpura latifoliada en el lugar.

Paisaje serrano donde está enclavada Ave María.
Paisaje serrano donde está enclavada Ave María. Fuente: Jardín

Se sabe, Tandil es tierra buena. Por su clima fresco, por su paisaje ondulado y natural, por su gente. En los últimos años hubo un importante incremento del turismo, atraídos por sus extensiones quebradas, por su famosa piedra movediza -símbolo de la ciudad-, por estar a tan solo 360 kilómetros de la Capital o porque allí sobra amabilidad y cortesía. Lo cierto es que la oferta de hoteles y hosterías también fue creciendo, y para muchos lugareños fue la excusa perfecta para abrir las puertas de su casa y recibir a los visitantes.

Vista hacia las sierras desde las terrazas rodeadas por estructuras de buxus, plumbagos y hortensias.
Vista hacia las sierras desde las terrazas rodeadas por estructuras de buxus, plumbagos y hortensias. Fuente: Jardín

Salida del jardín de invierno hacia las terrazas exteriores, bajo las acacias.
Salida del jardín de invierno hacia las terrazas exteriores, bajo las acacias. Fuente: Jardín

Este fue el caso de Ave María, una hostería tandilense que, desde 1999 recibe huéspedes de todo el mundo y en todas las épocas del año. Además de emprendedora y detallista, su dueña, Asunti Pereyra Iraola de Zubiaurre, es apasionada jardinera, y por eso fue necesario tener un jardín exquisito, que acompañe y complete la propuesta hotelera.

Sector de colores cálidos del jardín de flores, con achiras, hemerocalis y crocosmias.
Sector de colores cálidos del jardín de flores, con achiras, hemerocalis y crocosmias. Fuente: Jardín

El paisajismo se materializó de la mano de Alejandra De Dominicis. Se realizó un gran trabajo de recuperación y restauración primero, para no perder la historia del lugar. Entre las sierras, la idea de construir pircas llegó casi instantáneamente. Y son ellas la que encierran uno de los principales atractivos de Ave María: un jardín de flores de 500 m². El diseño en tres terrazas resuelve la pendiente y permite la clara división de las plantas por color. Los caminos se bifurcan y el caminante va internándose entre la exuberancia mientras se revelan las diferentes plantas. Perfumes colores y texturas animan los sentidos. Y en el invierno, es la pirca la que resalta -casi como un antiguo corral de piedra- y sigue exhalando su magia franca.

Jardín de flores: sector de colores fríos, como salvias y verbenas.
Jardín de flores: sector de colores fríos, como salvias y verbenas. Fuente: Jardín

Laberinto de Buxus sempervirens en uno de los patios de acceso.
Laberinto de Buxus sempervirens en uno de los patios de acceso. Fuente: Jardín

Más cerca de la casa, canteros de agapantos, enredaderas y laberintos de buxus muestran una idea de jardín más formal. Más allá, una gran huerta asegura la frescura de las frutas y verduras que llegan a la mesa.

La huerta orgánica que provee la materia prima que se usa en la hostería.
La huerta orgánica que provee la materia prima que se usa en la hostería. Fuente: Jardín

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.