Curiosidades sobre Ástor Piazzolla, a 27 años de su muerte

Ástor Piazzolla
Ástor Piazzolla Fuente: Archivo
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4 de julio de 2019  • 01:32

El 4 de julio de 1992 moría Ástor Piazzolla, uno de los compositores más importantes del siglo XX. El músico falleció en Buenos Aires, tras padecer más de un año los efectos de una trombosis cerebral.

Entre sus más de 500 composiciones, dejó para la posteridad piezas como Verano porteño, Libertango, Balada para un loco y, entre otras tantas, Adios Nonino. Obras que, consecuentemente con su calidad, fueron interpretadas por artistas de todo el mundo.

Su estilo vanguardista generó un sinfín de discusiones entre los ortodoxos del tango, quienes consideraban que su música no respetaba el género. Polémicas que el bandoneonista -si bien aún persistirán en las discusiones de algún bar- supo sortear con creces en base al propio peso de su obra, que trascendía con holgura cualquier intento de etiquetas.

Con todo, la historia de Piazzolla contó con varios elementos no tan conocidos. A continuación, algunas curiosidades sobre su vida y su obra.

Compuso su primer tango a los 11 años

En 1933 tomó clases con Bela Wilda, un pianista húngaro discípulo de Serguéi Rajmáninov, uno de los últimos grandes compositores románticos de música clásica europea. Ese mismo año, compuso su primer tango: Catinga. Pese al significado simbólico de la pieza, el músico nunca la hizo pública.

Su infancia en Estados Unidos

En 1924, Piazzolla se instaló junto a sus padres en una casa de un familiar que vivía en New Jersey, quien los ayuda en los primeros tiempos de su estadía en Estados Unidos. Luego su padre, don Vicente (Nonino), consigue trabajo de peluquero en Manhattan y alquilan para vivir en un modesto departamento en la calle St. Marks Place, actualmente el famoso barrio del Village. Durante esos años, además del castellano, aprendió tres idiomas más: inglés, italiano y francés. Se crío entre vecinos italianos y de la comunidad judía con quienes hizo sus primeros trabajos de pequeño en una sinagoga. Si bien le gustaba tocar la armónica, a los 9 años, su padre le regaló un bandoneón como para canalizar su nostalgia por Argentina. Al poco tiempo, comenzó a estudiar música. En su estadía en América del Norte, conoció a Carlos Gardel de quien se hizo amigo.

La relación con Carlos Gardel

En 1934, Piazzolla conoce a Carlos Gardel tras llevarle una artesanía que su padre quiso regalarle al cantante. El bandoneonista contó que ingresó al departamento de la calle 48, en Nueva York, donde se hospedaba el Zorzal, quien lo trató muy amablemente - pese a que debió despertarlo- y se emocionó al contarle que era argentino. A Gardel le cayó muy bien el joven, que lo ayudaba a realizar sus compras en la ciudad y, en particular, a comunicarse debido a que el cantante no sabía nada de inglés. Asimismo, en varias ocasiones, el cantante fue a comer a la casa de los Piazzolla. Al año siguiente, el Zorzal lo invitó a participar de la película El día que me quieras, en la que el autor de Libertango interpretó a un canillita. Al finalizar la filmación, Gardel hizo una fiesta y allí el pequeño Astor lo acompañó con su bandoneón. El mismo Piazzolla contó de aquella noche que el cantante le dijo: "Vas a ser grande, pibe, te lo digo yo... el fuelle lo tocás bárbaro, pero al tango lo tocás como un gallego".

Una decisión de sus padres lo salvó del accidente fatal de Gardel en Medellín

Más adelante, Gardel le envió dos telegramas en los que lo invitaba a que se uniera a sus músicos que estaban de gira por Latinoamérica. Aunque debido a sus 13 años, su padre se negó y el sindicato de músicos de Nueva York tampoco le otorgó el permiso ya que no permitían que trabajaran menores de 14. Aquella decisión le salvó la vida -al por entonces- adolescente Astor, ya que ese periplo finalizó con el accidente aéreo en el que murieron Gardel y sus músicos en Medellín, Colombia. Transcurrido dos años, regresó a Argentina y pasó a formar parte de las filas de la orquesta que acompañaba a Aníbal Troilo.

Adiós Nonino, dedicado a su padre

En el año 1959, Piazzolla mientras se presentaba en Puerto Rico, recibió la noticia de la muerte de su padre, Vicente, quien murió por un accidente de bicicleta en su ciudad natal, Mar del Plata. En octubre de ese año, al retornar a la ciudad de Nueva York (donde residía temporalmente con su familia), Piazzolla compuso el tema en su honor e incluyó en el titulo el apodo de su progenitor: Nonino. Para componerlo se encerró todo el día en su habitación y cuando salió tenía terminada la exquisita pieza que traspasó todas las fronteras.

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