De los sombreros al corte sastre
Tradición y cambios en los 120 años de historia de la empresa familiar Giesso
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Pasión por el vestir y respeto por el cliente. En esos dos valores reside, desde hace más de 120 años, la historia de la etiqueta Giesso.
Evolución de las formas, géneros nobles y el arte de la confección llegan hasta nuestros días en una combinación que sólo es capaz de otorgar el tiempo. Quizá esa sea también la clave de su actualidad.
Porque en sus comienzos, Bonifacio Giesso, genovés, de profesión sombrerero, abrió su primera tienda en Buenos Aires, en 1884, para ofrecer sombreros a medida, gorras, camisería fina y accesorios de la época: bastones, gemelos, ajuares para novios, puños y cuellos duros, botones, paraguas y valijería.
La primera tienda se encontraba en la calle Cuyo -hoy Sarmiento-, próxima a la casa de Domingo F. Sarmiento que además de ser cliente, pasaba cotidianamente por el local para que lo ayudaran a hacerse el moño de la corbata.
Evolución
"Con el pasar de los años, se fueron agregando líneas y, sucesivamente, incorporamos sastrería", cuenta Mariano Rodríguez Giesso, responsable actual de la empresa. Y agrega: "La camisería evolucionó mucho hasta fines de los 70. De ahí en adelante los cambios vienen dados por la tecnología".
Tanto en lo referente a los tejidos como a la confección, han trabajado en la materia prima y en la posibilidad de convertirla en género. "La finura de las fibras de las lanas o de los algodones y la posibilidad de incorporarles determinadas mezclas de fibras naturales, como el lino, el bambú, el tencel o la viscosa, no existían hace 20 años. Lo mismo algunas de las herramientas para confeccionar, que hoy se utilizan", agrega el CEO de la firma.
Además, considera que el crecimiento de la marca fue posible porque evolucionó al ritmo de la sociedad y a las tendencias del mercado de indumentaria, pero siempre manteniendo un estilo propio.
Temporada tras temporada realizan cambios en los cortes que, generalmente, son imperceptibles para sus clientes, pero que llevados a uno o dos años son notables.
"Los que nos eligen son personas definitivamente no pretenciosas y que valoran lo estético", afirma uno de los factótum de la expansión de la marca, junto con Ana María Giesso, su madre.
Hace ocho años presentaron la primera colección femenina, hoy en todos los locales.
"Seguramente en menos de dos años veremos un Giesso tan fuerte en mujer como en hombre", asegura.
Con 120 años de experiencia, ¿quedan desafíos por cumplir? "Siguen siendo muchos. Poder ofrecer más variedad de producto a mayor cantidad de gente es uno de ellos -sostiene Rodríguez Giesso-. Pero el más importante de todos: mejorar, siempre mejorar."
Y agrega: "Es un desafío mantener siempre el mismo nivel de calidad y de servicio, sobre todo cuando el producto cambia cada seis meses. La moda evoluciona y uno de nuestros secretos es leer los cambios y llevárselos a nuestro cliente de la mejor manera posible para que los incorpore naturalmente".
OTOÑO-INVIERNO 2011
Para ellos
En la sastrería, los sacos son más cortos y al cuerpo, con hombros marcados, pero no tan anchos y de solapa baja. Los pantalones se afinan y se evitan las pinzas. Infaltables: suéteres gruesos con aranes, abrigos en lanas italianas (especialmente el montgomery) y las camisas slim.
Para ellas
Predominan los abrigos estilo militar, las lentejuelas y los encajes que dan un toque de sofisticación y femineidad.
Un ítem indiscutido: los suéteres de hilados con cashmere, los artesanales de lanas gruesas y aranes, como también los dibujos de ski. Y las pieles, en abrigos y detalles.
La silueta invernal pone el acento en los hombros y en las mangas. Los pantalones son más angostos en las piernas, pero más amplios en la parte superior, con tiros más largos.
Los must: el tartán, los colores camel, rojo, beige, piel, gris, negro y metalizado.






