Devastados: una selección argentina es candidata a un título, pero no podrá asistir al torneo por falta de presupuesto
“Los jabalíes” están recaudando fondos para poder viajar al panamericano; tienen tiempo hasta el lunes
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El escudo de la “A.F.A” está pegado en sus camisetas, pero la Asociación del Fútbol Argentino “no los ayuda”. Son deportistas, pero la Secretaría de Deportes los “ignora”. Representan a la Argentina, pero nadie en el país les da fondos: los órganos gubernamentales de Nación les dicen que no hay plata, los de la Ciudad de Buenos Aires les responden lo mismo. También pidieron ayuda en las municipalidades, pero se fueron con la misma suerte.
Lo que le sucede a los jugadores de la selección argentina de futsal para sordos, coloquialmente conocida como “Los Jabalíes”, es insólito y desesperante. Preocupados, casi rendidos, buscan maneras de financiar su viaje hacia Brasil, que los espera para competir en un torneo al cual llegan como amplios candidatos a ganar, pero al que probablemente no podrán asistir.

“No hablamos de Japón. Los chicos tienen que viajar a Brasil, es acá nomás... sería insólito que un equipo argentino no pueda ir a un torneo que es en un país limítrofe”, dice Carlos Stilo, el padre de Santino Stilo, uno de los delanteros del plantel. Los “Jabalíes” deberían haber viajado a Fortaleza el lunes de esta semana para disputar el Panamericano de futsal para sordos.
“Llegué a casa con mucha bronca, y no paré de llorar”
Habían comenzado su preparación seis meses atrás. Desde la semana pasada que concentraban en el Cenard para ultimar detalles físicos y tácticos. Hasta que aparecieron las complicaciones. Primero, el viaje no se concretó en el día esperado. Y luego, para peor, el martes les dijeron que no había dinero para pagar los costos del transporte hacia Brasil; tampoco para la estadía.

Román Carbone, el secretario del equipo, fue quien recibió la noticia y se la comunicó a los jugadores. Inmediatamente el plantel quedó devastado. Es que todos ellos y el cuerpo técnico estaban muy ilusionados con competir en ese torneo, en el cual era menester participar para clasificar al Mundial 2023.
Los chicos fueron obligados a retirar sus pertenencias y tuvieron que volverse a sus casas. “Llegué a casa con mucha bronca, y no paré de llorar porque tenía ganas de ponerme la camiseta, representar a la Argentina y llegar lejos”, dijo Santino a LA NACION.

Todo fue tan repentino, tan inesperado, que el entrenador, Matías Sansone, presentó su renuncia. Hay una agria sensación de injusticia entre los jugadores y todos los que trabajan para ellos, porque los Jabalíes es una de las mejores selecciones del mundo en esa disciplina; es más, esperaban salir campeones del torneo. Sansone, esperaba “no bajar del segundo puesto”.
Carbone, el secretario del equipo, dijo a LA NACION: “Hicimos gestiones con la Secretaría de Deportes de la Nación, saben del tema pero nos dijeron que no porque ya habían cubierto los gastos de los juegos olímpicos para sordos, para los que también habíamos viajado a Brasil (en esa ocasión, a Caixas, en mayo de este año). Insistimos en Nación, en Ciudad y en algunas municipalidades. En todos lados nos dijeron que no”.
Ahora intentan con un último recurso. Compartieron una cuenta de banco a la que la gente puede enviar donaciones. El alias es: AHORRO.SOTANA.BORDE
Ellos estaban insistiendo por estos fondos desde hacía semanas. Incluso, muchos miembros del plantel habían colaborado desde sus redes sociales, implorando por pequeñas donaciones que los ayudaran a llegar a los 8 millones de pesos que necesitaban para ir a Brasil. Luciano Dotto, uno de los futsalistas, publicó: “¡Hola! Soy parte de Los Jabalíes. Te cuento que venimos luchando desde hace mucho, venimos molestando a las municipalidades y al gobierno pero, lamentablemente, no conseguimos ni una colaboración”.
Valentín Wainermann, el arquero del equipo, escribió un primer mensaje similar al de su colega, y agregó: “No recibimos ni un centavo. Te pido un gran favor: que me des una mano donando la plata y, también, que me ayudes a difundir en todos lados. ¡Gracias!
“Nadie les prestó atención”, continúa Carlos. Y añade: “Lo raro de todo es que les hayan cancelado cuando ellos ya estaban entrenando en el Cenard. Si te permiten practicar en ese predio es porque el presupuesto ya estaba dado”.
Carlos dice que “AFA nunca dio una mano con esto. Lo único que provee AFA es la indumentaria: cada dos años les da camisetas y shorts. Yo pregunté en AFA y me respondieron que estaban con el ‘chip mundial’, super concentrados en Qatar”.
Antecedentes similares
En noviembre de 2019 se jugó el Mundial de Futsal para sordos en Suiza. El equipo argentino estaba clasificado desde enero de ese año tras ganar las eliminatorias con apabullantes victorias ante Brasil (7 a 1) y Uruguay (5 a 4). Pero aparecieron los mismos problemas. Su entrenador tuvo que salir a hablar en la radio, desde donde pidió ayuda y acudió a la misma estrategia que usa el equipo ahora: compartir un CBU y pedir donaciones.
El hecho de que esta situación se repita genera preocupación entre los jugadores y sus familias. Están en una circunstancia límite, tienen menos de 48 horas para juntar los 8 millones de pesos y viajar. Si lo lograran, llegarían a las apuradas a una cita que no perdona mucho las improvisaciones. “Son chicos laburantes”, dice Carlos. “Algunos trabajan, otros estudian abogacía... Pero ninguno vive del fútbol. Lo hacen por pasión”, completa. Los Jabalíes piden que se les preste atención. Se lo merecen. La camiseta que representan también.







