
Diseñada para vivirla
El decorador Juan Azcue creó su casa sobre cuatro pilares fundamentales: sus propios diseños, la combinación de los tonos blanco, negro y beige, las buenas obras de arte y un espíritu de disfrute que comparte con su familia
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Juan Azcue y su mujer, Gabriela Reston, consideran que todos los integrantes de la casa deben utilizar cada uno de los espacios disponibles. De esa manera criaron a sus hijos (Juan María, de 14 años; Joaquín, de 12, y Manuela, de 10), sin armar para ellos un mundo paralelo. "Siempre les inculcamos que tenían que ser cuidadosos con los muebles y los objetos. Cuando eran chiquitos, cubrimos todos los sofás y sillones con fundas de poliéster. Entonces, cuando venían con los dedos cubiertos de chocolate, nadie se preocupaba", dice Gabriela.
Juan ambientó su casa con los tonos que más le gustan y los elementos que representan su historia y la de su mujer. Adoradores de sus muebles, no piensan en deshacerse de ellos por más que el tiempo los deteriore. Por ejemplo, podrá guardarse una silla temporariamente para luego reciclarla o retapizarla, pero tirarla, jamás.
Aprovechando que la familia se tomaba unas minivacaciones, Juan decidió pintar el comedor de negro. Para su satisfacción, al regresar, tanto su mujer como sus hijos mostraron una gran aceptación. Aunque presenta un aspecto formal, este ambiente es utilizado constantemente por todos los miembros de la familia. Los Azcue consideran que la casa es para vivirla y disfrutarla plenamente por cada uno de los que la habitan.
Hall de entrada. Arriba, sobre la consola francesa de campaña, una obra de Julio Le Parc y un cuadro de Abraham Palatnik realizado con delgadas maderas.
Al fondo, Torero en pose, de Antonio Berni
Living íntimo. Arriba. En primer plano, dos sillones Eames.
Contra la ventana, sillas de madera premoldeada, obra del arquitecto Frank Gehry, autor del museo Guggenheim de Bilbao. A cada lado del sillón, mesas de madera laqueada (Azcue). Sobre una de las mesas ratonas, un antiguo bastón de caña con mango de marfil sobre una base de acrílico transparente. Estas se encuentran sobre una alfombra de papel reciclado. En la pared, una antigua faja de campo enmarcada. En este ambiente predominan los colores preferidos por el dueño de casa
Habitación de niña. Arriba, a un lado de la cama (diseño de papá Azcue), un pizarrón blanco. La cortina es roller de black-out. En la biblioteca, muebles ingleses de 1930 para muñecas. Lo curioso: las pantallas de las lámparas están realizadas con pirotines
Toilette. La grifería y el espejo se hicieron sobre un diseño exclusivo de Juan Azcue.
La mesada está realizada en vidrio, como la bacha redonda. Debajo del toallero, un dibujo en lápiz de Vicente Puig. Las paredes fueron revestidas en piedra París
Su trayectoria
- Juan Azcue estudió arquitectura, escenografía y pintura con Horacio Butler
- Dedicado principalmente al diseño de muebles, intervino en diversas ediciones de Casa FOA
- Obtuvo la mención DArA (Decoradores Argentinos Asociados) en 1997; el primer premio La Nación en 1998; la medalla de oro Mercedes Malbrán de Campos en 2000 y, en 2003, el primer premio Diseño de Autor.
En la actualidad, realiza en su local exposiciones de arte donde presenta obras de diferentes artistas plásticos
(Esta nota es una producción especial de la revista Living para LA NACION) lectores@logcom.com.ar.






