
No es lo mismo hacerlo en una montaña, en la playa, en una pista de atletismo o en plena ciudad. Dime dónde corres y te diré cuáles son sus ventajas y desventajas.
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Por Carolina Rossi *
Hace ocho años que escribo esta columna y en cientos de ediciones compartí experiencias, indiqué ejercicios, sumé consejos y conté bastantes cosas para tratar de ayudarlos a estar más saludables y en forma. Dentro del entrenamiento, mi especialidad –y mi pasión– es correr. En muchas notas explique qué se puede hacer para empezar a correr o para correr mejor, y también aporté relatos de distintas carreras en las que participé, pero nunca les conté qué considerar a la hora de decidirse por un lugar, ni dónde corro mis 3.500 kilómetros al año.
Lugares hay muchos porque, en verdad, podemos correr en casi todos y eso es lo bueno: una de las grandes ventajas de este hermoso deporte. No necesitamos más que nuestro cuerpo y unas buenas zapatillas. No hay que pagar pases –a menos que queramos ser parte de un grupo de running y tener un entrenador, lo que tampoco estaría mal– ni acudir a instalaciones especiales o comprar elementos sofisticados. Podemos correr en cualquier lado y con poco. A cualquier hora y, si somos osados, casi con cualquier condición climática.
En promedio corro cerca de 80 kilómetros por semana, seis o siete días. Algunas semanas todos los días, otras seis y si es una semana de poca carga, antes o después de una carrera, pueden ser cuatro o cinco. Nunca menos de eso. Todos esos kilómetros los tengo muy repartidos: me gusta variar los circuitos, corro en muchos lugares diferentes. Tengo 10 para ser exacta. La variedad te da un plus, porque cada superficie y lugar tienen sus pros y sus contras, además de que la diversidad aporta mucho para no aburrirse y mejorar diferentes puntos.
¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de decidirse por un circuito?
Cercanía
Si estás justo de tiempo, el lugar tiene que quedarte cerca de casa. Si tardás bastante en trasladarte, o más de lo esperado, y tenés que cortar en un horario determinado, quizás termines corriendo muy poco o menos de lo pautado. En esos casos es mejor optimizar el tiempo saliendo de casa al trote y hacer un circuito citadino, si es que vivís en la ciudad (si no, sentite afortunado). Los semáforos molestan, las intersecciones de calles también, pero es una buena alternativa cuando no tenemos opción. Optimizar todo el tiempo posible del que disponemos: salir y llegar a casa corriendo. En el semáforo o en las esquinas transitadas, vale quedarse trotando en el lugar o dar vueltas a la manzana hasta poder cruzar. Parar en cada cuadra no sería lo recomendable.
Si no tenés apuro y estás dispuesto a subirte a un auto, una bici o cualquier otro medio de transporte para acercarte al mejor lugar para correr, entonces este punto no es para vos y podés elegir considerando todo lo que sigue.
Distancia y marcación
¿Qué distancia tiene el circuito? ¿Es una pista de 400 metros? ¿Una plaza de 800? ¿Un parque de más de 2.000? ¿Está marcado? Si contás con un reloj con GPS para saber cuánto estás corriendo, esto no sería un problema y podés hacerlo en cualquier parte. De no ser el caso, es importante saber cuánto y a qué ritmo corrés, y la forma es elegir un lugar con marcación. El tamaño del circuito influye bastante en quienes psicológicamente padecen dar muchas vueltas en un mismo lugar. Por ejemplo, en mi plaza yo tengo que dar 20 vueltas para completar un entrenamiento habitual de mi rutina (14 kilómetros). A mí no me molesta y los disfruto, pero no a todos les pasa igual. En ese caso, es mejor optar por lugares más amplios, o bien, sin un circuito pautado, echar a andar simplemente y, a la mitad de los kilómetros que toquen ese día, dar la vuelta por el mismo camino.
Tipo de superficie
En el asfalto vamos más rápido y cómodos que en el pasto, la tierra u otros terrenos naturales, pero nuestras articulaciones lo padecen más. Por otro lado, para quienes preparan carreras, la mayoría se llevan a cabo en la calle y resulta ideal entrenar en la misma superficie en la que uno después va a competir. ¿Entonces? Resulta positivo alternar. Los circuitos de tierra o pasto, además de ser más blandos, requieren que hagamos más fuerza, y por eso, con el mismo esfuerzo, vamos a una velocidad menor. Además, nos exige el trabajo de distintos músculos de pies y tobillos, lo que siempre es bienvenido. El terreno irregular merece particular atención porque es más fácil pisar mal y doblarse un tobillo, pero aporta mucho a reforzar esa articulación. Si vamos atentos y con cuidado, es una excelente superficie para incluir en gran parte de nuestros kilómetros semanales. Quienes preparan carreras de trail (en montaña, sierras…) no pueden omitir estos circuitos y deberían incluirlos en la mayoría de sus entrenamientos.
Seguridad
Otro punto que debemos considerar es la seguridad del lugar donde vamos a correr, que no se vuelva una experiencia desagradable. Si corrés de noche, es importante elegir lugares bien iluminados y concurridos. Otro tema relevante es el tráfico: si elegís un circuito por el que pasan autos y bicicletas, tenés que estar muy atento. Y si vas de noche, llevá prendas con colores llamativos o materiales refractarios. Y no corras nunca por los circuitos de bicisenda: ¡es para los ciclistas!
Concurrencia
¿Hay mucha gente donde vas a correr? ¿Qué tipo de entrenamiento te toca? Si tenés que hacer algún trabajo cronometrado y necesitás esquivar gente, no sería lo ideal. En ese caso, tal vez se justifique dedicar un tiempo extra a trasladarte hacia un lugar donde puedas correr tranquilo. Y si está marcado, para no tener que ir mirando el reloj, mejor.
Ambiente
¿Es lindo el lugar? ¿Recrea tu vista? Los circuitos con buen paisaje hacen más amena la jornada y dan más ganas de entrenar con asiduidad. Ya de por sí, el ejercicio es una de las herramientas más eficaces contra el estrés. Y si a eso le sumamos un lugar con belleza natural, mucho más. Para quienes viven en la playa o en la montaña esto es fácil, aunque en la ciudad también disponemos de sitios hermosos para correr con lagos, río y vegetación, como los lagos de Palermo, la Reserva Ecológica, entre otros. Se trata de elegir bien. Y, si no vivís cerca, quizás al menos una vez a la semana podés dedicarle un tiempo extra para acercarte a alguno de estos circuitos y disfrutarlos.
Las pistas de atletismo
En lo personal creo que no hay como la pista de material sintético, de tartán. Tiene la dureza justa para permitir el equilibrio perfecto entre velocidad y cuidado de las articulaciones. Y la distancia es exacta. Cada 100 metros o menos está la marca, y ahí sabemos que 100 son realmente 100, exactos, sin margen de error. Otra ventaja es que, para quienes corren supervisados por un entrenador, este puede verlos en toda la vuelta y supervisarlos de cerca. El punto en contra sería la monotonía de girar tantas veces en un espacio tan chico: si no tenés ese problema, la pista siempre es un deleite. Corrés más rápido, sabiendo exactamente cuánto y a qué velocidad, y vas cómodo, sin interrupciones: no hay cordones, semáforos, autos, bicicletas, personas caminando, ni nada que estorbe.
El otro punto en contra es que no hay pistas de atletismo a disposición por todos lados, así que seguramente haya que trasladarse hasta una e invertir tiempo extra en eso. Para quien quiere entrenar en serio, es una opción para no omitir, al menos una vez a la semana, en los entrenamientos de calidad. No todas las pistas son de tartán; las hay de otros materiales menos veloces y blandos, pero que de todas formas aportan la exactitud y la comodidad de correr en un circuito marcado y específicamente diseñado a tal efecto.
Las cuestas
El trabajo con pendientes es excelente para todos los corredores, se dediquen o no a preparar carreras donde haya desnivel. Incluso atletas que corren solos en la pista, y en la calle, dedican parte de su planificación anual al entrenamiento específico de cuestas, ya que fortalece mucho los músculos y las articulaciones del tren inferior. Además, es una buena alternativa para quienes no les gusta el gimnasio. En zonas montañosas o costeras, suele haber bastantes puntos para trabajar con lomas y subidas, naturales o no. En la ciudad, si bien no son iguales y son menos, se pueden encontrar algunas calles con ascensos pronunciados, laterales de autopistas o avenidas, puentes, escaleras, plazas con lomas de pasto. Es cuestión de saber dónde están.
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8 CIRCUITOS ELEGIDOS
LAGO DEL ROSEDAL DE PALERMO: 1.600 M
Av. F. Alcorta-Sarmiento-Av. del Libertador
+ Está marcado cada 100 m a la perfección, y esa es una característica que lo distingue frente a muchos otros circuitos. Es seguro porque siempre hay gente, el ambiente es lindo, la superficie (asfalto)– está cuidada, hay baños públicos, lugar para estacionar y está iluminado de noche.
- Suele estar saturado de gente, bicicletas y rollers.
LAGO DEL GOLF DE PALERMO: 2.000 M
Av. F. Alcorta-Av. Ernesto Tornquist
+ Está marcado cada 200 m aunque algunas marcas no son muy visibles. Es menos concurrido que el lago del Rosedal, el ambiente es muy lindo y con mucho verde, la superficie es de asfalto y se corre bien. Hay baños públicos, aunque no están abiertos las 24 horas. Hay lugar para estacionar.
- De noche, a veces, es muy solitario y oscuro, solo quedan las trabajadoras sexuales y sus clientes.
RESERVA ECOLÓGICA DE PUERTO MADERO: 3 K, 6 K Y 8 K
Costanera Sur
+ Se puede elegir entre tres circuitos de distintas distancias. La superficie es completamente de terreno natural: tierra para cuidar las articulaciones, mucha vegetación y hermosas vistas del río, plantas y animales autóctonos. Hay baños públicos y duchas.
- No está marcado, tiene horarios restringidos y cuando llueve no abre.
EL ÓVALO DE DORREGO Y ALCORTA: 800 M
Av. F. Alcorta y Dorrego
+ Son 800 m de pasto y tierra, perfecto para cuidar las articulaciones. Está totalmente arbolado, por lo que uno corre siempre a la sombra y en verano es un lugar muy fresco. No está muy frecuentado ni de día ni de noche (pocos conocen este circuito en medio de la división de calles de Figueroa Alcorta).
- De noche no hay nadie, no es recomendable correr a oscuras a esa hora. Además de que no es seguro, no hay luz y la superficie irregular se presta a que uno tropiece con facilidad.
CUESTAS DE LUGONES:
150 M APROXIMADAMENTE
Subida a General Paz desde Av. F. Alcorta y Echeverría
+ El caminito bordeando la subida a General Paz frente a Alcorta y Echeverría tiene cerca de 150 m. Es todo de tierra, con una inclinación que permite correr bien y también presenta las lomas de pasto laterales más empinadas, donde se pueden practicar subidas de estilo trekking y bajadas en zigzag.
- De noche no hay nadie y tampoco hay luz. La vista no es la mejor: a los costados están los autos y los camiones que pasan todo el tiempo.
CUESTAS BIBLIOTECA NACIONAL: 200 M
Av. del Libertador y Agüero
+ Desde Av. del Libertador por Agüero, bordeando la Biblioteca Nacional, hay 200 m de subida hasta que comienza el descenso, y no es poco para Capital Federal. La pendiente no es pronunciada, pero eso permite hacer trabajos de velocidad; al costado, están las lomas de pasto más empinadas de la plaza, donde pueden hacerse trabajos de subida estilo trekking y bajadas en zigzag.
- Es difícil encontrar lugar para estacionar. La superficie es de cemento (vereda), pero enfrente están las lomas de pasto, no tan extensas ni corribles, pero más empinadas.
PLAZA ARENALES (DEVOTO): 700 M
Bahía Blanca-Nueva York-Pareja-Mercedes
+ Está marcado cada 100 m. Es seguro: hay gente de día y de noche, y por lo general está iluminado. El ambiente es lindo, hay lugar para estacionar, salvo ciertos momentos. Es un lugar para correr a cualquier hora.
- Puede estar saturado de gente, carritos de bebé, bicis y hasta hay una feria los martes: se complica entrenar tranquilo. La superficie es de cemento, aún más duro que el asfalto.
AGRONOMÍA: 1.000 M o 1.200 M
Estación Arata
+ Se puede elegir entre dos circuitos, uno de pasto por adentro, de 1.000 m, y otro por afuera, en la vereda de cemento, de 1.200 m. Está marcado cada 100. Hay lugar para estacionar.
- De noche no es un lugar muy seguro ni iluminado.
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